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Monotributo: el paraiso fiscal del sistema tributario

Monotributo: un régimen obsoleto que se convirtió en el “paraíso fiscal” del sistema tributario

La falta de ajuste en los parámetros no sólo perjudica a los pequeños contribuyentes sino también al Estado nacional a la hora de recaudar impuestos. Cuáles son los dos principales motivos que generan distorsiones. Qué cambios podrían implementarse en el corto plazo

El Monotributo es un verdadero problema. La inflación golpeó fuerte el régimen simplificado, al punto que algunas de sus categorías se volvieron obsoletas ya que, para permanecer en ellas, hay que perder plata.

Lo que fue pensado como un sistema para que las personas comenzaran a conectarse con la obligación de cumplir con el pago de los impuestos de manera simple, comenzó a mutar con el paso de los años.

Así, a la tarea de pagar sólo una cuota se le incorporaron varias cargas administrativas (como la de presentar declaraciones juradas informativas) y el deber de revisar cada cuatro meses los ingresos y consumos para chequear la categoría en la que debía estar encuadrado cada contribuyente.

La inflación pegó de lleno en los valores de facturación. El inevitable ajuste en los productos o servicios ofrecidos por los monotributistas y la falta de ajuste de los parámetros generaron que muchos tuvieran que pasar a ser responsables inscriptos (que implica un costo impositivo mayor).

Pero el problema no sólo afecta el bolsillo de los pequeños contribuyentes. También es un inconveniente para la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que termina perdiendo recaudación.

Según explicaron especialistas impositivos a iProfesional, la merma en los ingresos al erario público se genera por dos fuentes: la deducción que pueden computar quienes contratan a monotributistas y el atraso en el valor de la cuota (en la porción estrictamente impositiva).

Al respecto, Iván Sasovsky, titular de Sasovsky & Asociados, aseguró que la problemática es tan grande que el régimen simplificado “se ha convertido virtualmente en un ‘paraíso fiscal’ interno propio en el sistema tributario argentino”.

Una deducción excesiva

Uno de efectos distorsivos que genera el régimen simplificado a la hora de recaudar, tiene que ver con los montos que puede deducir aquellas personas que contratan servicios o adquieren productos de un monotributista en comparación con los fondos que éstos ingresan al fisco.

Al respecto, Sasovsky explicó que por estar inscripto en el Monotributo un sujeto aporta al fisco en las categorías máximas:

a) Por locaciones y/o prestaciones de servicios: $24.960 anuales.

b) Por venta de cosas muebles: $38.160 al año.

Ahora bien, si una empresa se deduce de Ganancias el 35% de los gastos facturados por una persona adherida al régimen simplificado, deja de tributar al fisco:

a) Por servicios: $49.000 anuales.

b) Por adquisición productos: $73.500 anuales.


Dicho de otra manera, el fisco nacional pierde poco menos del 50% de recaudación en las operaciones de servicios como las descriptas y por las transacciones que involucren cosas muebles.

“Por lo tanto, se produce una disparidad muy evidente y desleal entre aquellos que tengan como proveedores a monotributistas y aquellos que no, dado que el Estado se está haciendo cargo de un costo que neutraliza toda progresividad lógica del equilibrio tributario”, resaltó Sasovsky.

Esto, según explicó el especialista, “ha llevado a la utilización nociva de maniobras de planificación fiscal, que corrompen todo el sistema tributario, e impiden un control de las variables que hacen a la tributación en su conjunto”.

El titular de Sasovsky & Asociados indicó que una posible solución a este problema sería fijar topes en la deducción. Por ejemplo:

a) Por contratación de locaciones y/o prestaciones de servicios: $71.314,30.

b) Por adquisición venta de cosas muebles: $109.028,60.

“De esta manera se igualará la calidad de contribuyentes para las empresas y se permitiría ser más equitativo con los responsables inscriptos que se encuadren en el régimen general”, concluyó Sasovsky.

Una cuota atrasada

El valor de la cuota que abonan todos los meses los inscriptos en el Monotributo contiene dos porciones. Por un lado, está la parte previsional (que incluye jubilación y obra social) y, por el otro, la impositiva.

Hay que recordar que el concepto tributario del Monotributo equivale al pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y del Impuesto a las Ganancias en el régimen general.

La parte previsional es la única que se fue ajustando en los últimos años. Por el contrario, tal como explicó a iProfesional el consultor Juan Manuel Locatelli, “el factor impositivo no se modifica desde el 2010, año en el que ajustaron también los parámetros de facturación”.

“Desde aquel momento, pese a que la inflación fue en franco aumento y que la porción previsional recibió algunos ajustes, el importe impositivo se mantuvo inalterable”, aclaró el titular de JL Consultoría y Negocios.

De esta manera, si bien la cuota total se actualizó cuatro veces (la última fue la semana pasada, cuando los aportes jubilatorios y a la obra social pasaron de $390 a $480), la parte tributaria mantiene los valores fijados en 2010.

Tal como figura en la página de la AFIP, la carga fiscal de la categoría más baja (B) es de $39 mensuales, mientras en las más altas son de $1.600 (para el caso de prestación de servicios) y de $2.700 (venta de productos).

“Esto genera una distorsión enorme entre las personas que están en el régimen simplificado y en el general, ya que mientras un monotributista con ingresos de $400.000 paga $19.200 anuales, quien está inscripto en Ganancias puede llegar a abonar hasta 5 veces más”, explicó Locatelli.

No hay que perder de vista que del 2010 a la fecha se incrementaron los montos de los parámetros de facturación y el de los alquileres devengados (en el año 2013). Dicho de otra manera: hubo un reconocimiento parcial del efecto de la inflación.

Por ende, si la porción tributaria de la cuota hubiese seguido el mismo camino, hoy deberían ser un 100% más altos. Incluso, si la intención del Gobierno no era implementar un cambio tan abrupto, se podría haber subido al mismo ritmo que la parte previsional, que acumula una suba del 23 por ciento.

¿Cambios a la vista?

En vista de los desajustes que tiene el régimen simplificado, queda claro que requiere de un rápido ajuste. Lo cierto es que hay cada vez más rumores que aseguran que habrá cambios importantes en el corto plazo.

Al respecto, Esteban Aguirre Saravia, titular del estudio Aguirre Saravia & Gebhardt Abogados, sostuvo a este medio que “la AFIP está analizando modificar -y no solo actualizar- el Monotributo”.

Según explicó el especialista, la idea del organismo de recaudación es la de tener dos tipos de sistemas: uno que siga los lineamientos del esquema actual y otro que sea un intermedio entre el pequeño contribuyente y el responsable inscrito.

Respecto de la nueva categoría que se crearía, Aguirre Saravia destacó que “además de poder factura montos mayores a los topes actuales, tendrá más deberes de información al fisco nacional”.

Más allá del proyecto que se analiza, lo cierto es que el régimen simplificado requiere una revisión de manera urgente, ya que colabora con la distorsión del sistema tributario y, adicionalmente, le genera una pérdida de ingresos al erario público.

Los números hablan por sí solos. En 2014, el total obtenido por la parte impositiva de la cuota representó apenas un 0,88% de lo obtenido por la porción tributaria (es decir, excluyendo lo obtenido en Aduana) de Ganancias más IVA.

Un año después, el porcentaje bajó a 0,83% y este año perfila aún peor: en el primer trimestre, lo recaudado apenas supera el 0,8% de los dos gravámenes más importantes del sistema impositivo. Algo que no luce coherente.

Si se tiene en cuenta -como se explicó más arriba- que la cuota impositiva reemplaza el pago del IVA y de Ganancias, lo más lógico es que los ingresos de estos conceptos crezcan en proporciones, cuanto menos, parecidas.

Las pruebas de que el Monotributo tiene serios problemas están a la vista. Ahora, llegó el momento de que el Gobierno realice un análisis íntegro del régimen y termine de definir qué tipo de sistema tributario desea tener.

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