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Mira la herencia que nos deja la “Dekada Ganada”

Mira la herencia que nos deja la

Hoy, mientras en Argentina se vive un clima de optimismo generalizado por las elecciones presidenciales te muestro porque la recuperación económica que todos los candidatos prometían NO va a ocurrir.

La Argentina vivirá una década entera de involución económica, social e institucional.

El deterioro que vamos a vivir de acá al 2025 será tan gradual que ni siquiera nos daremos cuenta.

En poco tiempo, vos y yo nos acostumbraremos a:

• Tarifas de servicios públicos más caras

• Nuevos impuestos

• Salarios cada vez menos competitivos a nivel mundial

• Nuevas restricciones para comprar divisas

• Mayores niveles de pobreza

No digo todo esto para causar miedo. Simplemente estoy describiendo las consecuencias lógicas de tantos años de malos manejos de nuestra economía.

De hecho, la Argentina se ha convertido, después de Venezuela, en el país que menos ha crecido en la región y el que más inflación tiene.

En los últimos 2 años, la Argentina ha perdido más de 20.000 millones de dólares en reservas.

Y para peor, el año próximo tenemos que afrontar pagos de deuda por 25.000 millones de dólares… algo para lo que estamos virtualmente incapacitados.

Como ves, este descalabro económico es tan profundo que no se soluciona solamente por elegir un nuevo presidente, como están convencidos muchos argentinos.

Hoy voy a anticiparte cómo será la Argentina en la que viviremos después de las elecciones.

Vas a entender por qué el país va a entrar en 10 años de depresión.

¿El Gobierno K hipotecó los próximos 10 años?



Seamos claros en algo: para entrar en una década entera de Depresión económica y social, el Gobierno tiene que haber hecho las cosas muy mal durante mucho tiempo.

Y seguramente me dirás: “Pero el Gobierno también hizo cosas buenas” o “Estamos mejor que en el 2001”.

No lo niego ni voy a ponerme a discutir eso ahora, Lo que quiero mostrarte es que hay cuestiones claves de nuestra economía que el Gobierno manejó muy mal y que encima guardó bajo la alfombra.

El principal problema de la Argentina es muy simple de entender: desde hace 6 años, el Gobierno gasta mucho más de lo que le ingresa.

Es decir, a partir de 2009, su presupuesto anual cerró cada año con pérdidas.

Esto es lo que los economistas llaman déficit fiscal.

Ya en 2011 el déficit fiscal era un problema grave.

Hoy, en pleno 2015, no sólo no se solucionó el problema sino que empeoró.

este gráfico es una radiografía perfecta de lo que es la Argentina hoy.

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Este gráfico marca cómo evolucionó el déficit fiscal desde el 2009 hasta hoy. ¿Ves cómo el déficit va aumentando año a año? Seguí la línea roja. Cada vez se va más para abajo.

Tan solo en 2014, el Estado Nacional perdió AR$ 230.469 millones. El equivalente al 5.3% de nuestro PBI.

Y para 2015 la tendencia se agudiza todavía más…

Se prevé que el déficit fiscal será superior a los ARS 400.000 millones, y superará el 7% del PBI (un nivel similar al que tuvieron las cuentas públicas en el fatídico año 2001).

Aunque la recaudación también creció en todos estos años pero el problema es que el gasto creció en una proporción mayor.

El gobierno aumentó el gasto público un 1.402,2% desde el año 2003, mientras que la recaudación creció sólo 1.225%.

Dos datos bastan para entender cómo se incrementó el gasto público:

• En la presidencia de Cristina, los subsidios económicos al sector privado crecieron un 765%.

• En el mismo período, el gasto del Estado para cubrir el déficit de empresas públicas como Aerolíneas Argentinas o el programa Fútbol para Todos, aumento 5.700% (es decir, se multiplicó 58 veces).

Para que quede bien claro cómo el Gobierno comprometió el futuro del país, mirá el siguiente cuadro:

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Creo que este cuadro es la clave para entender por qué podemos hablar de un país hipotecado. Fijate cómo a partir de 2009 comenzó el déficit y no dejó de profundizarse cada año.

El gasto del Gobierno está totalmente desbocado. Crece a un ritmo alarmante.

Entonces la pregunta es: ¿cómo hacemos para frenarlo?

Acá es donde lamento decirte que las alternativas no son muchas y cualquiera que se elija va a generar controversia:

Opción #1: Subir los impuestos o crear nuevos

Para empezar, en estos momentos estamos frente a la presión fiscal más alta de nuestra historia. En total, los argentinos pagamos 96 impuestos distintos. Y hace falta trabajar 6 meses solamente para poder cumplir con el pago de todos ellos.

Es decir, de los 12 meses que trabajas al año hay 6 en los que estás trabajando para pagar los impuestos que te cobra el Estado.

Entonces, en este marco de verdadera asfixia impositiva, subir más los impuestos sólo puede dar como resultado menos producción y menos crecimiento
.

Opción #2: Pedir deuda

La opción de endeudarse es jugar con fuego: de los últimos 70 años, la Argentina pasó 36 de ellos en default (incluyendo el último año).

Con un historial así, nadie está dispuesto a prestarle dinero a la Argentina y los que se atrevan lo harán a tasas muy elevadas.

En definitiva pedir deuda sería patear para adelante el problema del déficit fiscal y elevar la deuda en un abrir y cerrar de ojos (tal como ocurrió en los ’90).

Opción #3: Recortar el gasto público por AR$ 400.000 millones

Recortar el gasto público significa eliminar subsidios, congelar sueldos públicos o bien despedir empleados estatales.

Una medida difícil de tomar, ya que en los últimos 12 años, el Estado incorporó a su nómina a 1.500.000 de nuevos empleados.

Hoy en día, 1 de cada 4 empleados trabaja en el Estado.

Así que ningún presidente se atrevería a ir en contra del bolsillo de un millón y medio de familias. Hacerlo sería una medida suicida.

Y pensar en recortar subsidios también es una decisión complicada.

Porque los subsidios tienen un efecto inmediato que nos seduce a todos: precios bajos.

Todos los argentinos nos hemos acostumbrados a pagar precios muy bajos por servicios como electricidad, gas, transporte o agua.

Para que te des una idea, la tarifa de luz en la Argentina es la sexta más barata en todo el mundo: US$ 0.06 por kilowatt.

¿Sabés cuánto debería costar si no hubiera subsidios? Según un estudio de la consultora económica Abeceb, sin subsidios, la boleta de electricidad podría costar hasta 14 veces más.

El gran problema de los subsidios es que el Estado gasta cada vez más dinero para mantener este sistema.

Ahora voy a mostrarte un gráfico muy claro al respecto:

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• En el año 2006, los subsidios representaban menos del 1% del PBI.

• En el año 2011, los subsidios ya habían trepado hasta el 3.6% del PBI.

• Y el año pasado, los subsidios alcanzaron el 5% del PBI.

Llamentablemente, no hay otras alternativas para solucionar el problema del déficit fiscal que no sea hacer recortes, subir los impuestos o pedir deuda.

¿Por qué te digo esto? Porque hay un secreto que todos conocen muy bien en el mundillo de la política pero que nadie se atreve a revelar…

¡El Banco Central está quebrado!

Hoy en día tiene una deuda impagable de AR$ 627.000 millones.

Es que en su afán por financiar al Gobierno, el Banco Central imprimió pesos contra deuda que no tiene un valor de mercado.

Para que quede más claro. Ningún Banco Central del mundo simplemente emite billetes y se los “regala” al Gobierno de turno. En realidad, lo que hace es emitir, pero para comprar deuda.

Y en este proceso, el Banco Central acumuló muchos títulos de deuda del Gobierno que hoy no tienen verdadero valor.

Como resultado, tenemos un Banco Central quebrado.

Pero este no es el final de la historia porque además las reservas en dólares que el Banco Central dice tener… son en realidad mucho menores a las informadas.

Hoy en día, el Banco Central asegura que posee USD 33.900 millones de reservas.

Sin embargo, en este monto hay muchos dólares que no son del BCRA y que por lo tanto éste no puede ni tocar.

Así, deben restarse los encajes en dólares que son de los bancos privados y que depositan en la entidad monetaria como forma de asegurarlos.

También deben descontarse dólares que el BCRA “alquila” a otras entidades pero que, en realidad, debe devolver tarde o temprano, como los llamados “derechos especiales de giro” del FMI, o las deudas con organismos internacionales, o el Swap con el Banco Central Chino, que supera los USD 3.000 millones.

Además, también hay que descontar los CEDIN, que representan dólares que no le pertenecen al Central, sino a la gente que los suscribió para realizar operaciones inmobiliarias.

Así, luego de realizar todas estas deducciones se llega a un monto de reservas reales que apenas supera los USD 20.000 millones.

Por ahí uno no tiene muy en claro si 20.000 millones de dólares es mucho o poco para un país. Por eso dejame mostrarte una situación que vivía la Argentina muy pocos años atrás.

La Argentina tenía lo que se llama “superávit gemelos”.

Por un lado, había superávit fiscal (el Estado gastaba menos de lo que recaudaba).

Y por el otro lado, también había superávit comercial, es decir que el país exportaba más de lo que importaba.

Ambos superávit blindaban a la economía ante cualquier problema.

Pero ahora la situación es completamente distinta.

El superávit fiscal no existe hace 6 años y el superávit comercial está en su nivel mínimo desde el año 2001.

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La caída del superávit comercial es brusca. De hecho, la balanza comercial está prácticamente en los mismos niveles que en 2001.

La ecuación es simple: mientras hubo superávit fiscal y comercial, las reservas del Banco Central crecieron…

Ahora que hay déficit fiscal y la balanza comercial empieza a caer… los dólares escasean.

Así, el Banco Central no solo está quebrado, no solo nos miente con el nivel de reservas que tiene, sino que además se está quedando día a día sin lugares de dónde sacar dólares.

Después de Venezuela, la Argentina es el segundo país con mayor nivel de inflación en todo el mundo.

Y te digo que no es algo que tenga que sorprendernos. La inflación que tiene Argentina hoy en día es la consecuencia lógica de las políticas del Banco Central.

Desde el mes de mayo de 2003, cuando asumió la presidencia Néstor Kirchner, la base monetaria se multiplicó 14 veces.

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Esto quiere decir que desde 2003 hasta ahora, los argentinos tenemos 14 veces más pesos para gastar.

Con semejantes niveles de emisión monetaria… la inflación es una consecuencia lógica.

Y es muy simple: hasta que no cambien las políticas del Banco Central la Inflación seguirá siendo una batalla perdida.

Hay una frase frase célebre de John Maynard Keynes que describe a la inflación de pies a cabeza: “La inflación es el proceso legal que le permite al Gobierno confiscar –secreta y disimuladamente- una parte importante de la riqueza de sus ciudadanos”.

Esto es lo que está haciendo el Gobierno todos los días cuando genera inflación y no hace nada para reducirla: confiscarte una parte de tu riqueza.

Y vos lo notás cada vez que vas al supermercado y constatás que con los mismos 20 pesos que hace unos años comprabas 4 sachet de leche, ahora sólo podés comprar uno.

Pero para comprender cuán grave es la situación de la Argentina es necesario ponerla en perspectiva. Escuchá estos datos para entender dónde estamos parados.

Según el FMI, el promedio mundial de inflación en 2014 fue de 4,7% anual… mientras que la Argentina, de acuerdo a las mediciones del Congreso, registró un 38.4%.

Y para el 2015, el FMI prevé que la inflación mundial no solo no subirá, sino que caerá al 4,4%. Mientras que en la Argentina, se estima que terminaremos este año con una inflación del 30%.

Es decir, la Argentina sextuplica el promedio mundial de inflación.

¿Y qué fue lo que hizo el Gobierno para ponerle freno a semejante suba de precios?

Una de las únicas iniciativas del Gobierno para solucionar este problema fue el Programa de Precios Cuidados.

Es decir, volver a los famosos y fracasados controles de precios de la década del ’80.

Nada de esto da resultado por supuesto.

La inflación no paró de crecer y acumula un alza superior al 235% en los últimos 5 años.

Definitivamente la inflación parece ser una batalla perdida.

Por eso, el único recurso que nos queda a los argentinos para proteger nuestro poder adquisitivo sigue siendo la compra de dólares.

Según las propias estadísticas del Banco Central, desde 2003 hasta la fecha se vendieron 93.064 millones de dólares.

Repito: 93.064 millones de dólares en 12 años.

Es decir que el Banco Central vendió cerca de 100.000 millones de dólares a gente que lo único que quería era llevar su capital fuera del país o guardarlo “en el colchón” o en una caja de seguridad.

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¿Y cuál fue la respuesta del Gobierno para frenar esta fuga incesante de capitales?

Un invento bien argentino: el Cepo Cambiario

Yo sé que a los argentinos nos enorgullece decir que inventamos la birome, el colectivo o el magiclick.

Y ahora tenemos otro invento que también le podemos mostrar al mundo entero. Porque este invento para frenar la fuga de divisas que es el cepo cambiario existe únicamente en Argentina y en Venezuela.

Y encima es un total y absoluto fracaso.

No sólo no logró frenar la fuga de dólares de nuestro país sino que además impidió que llegaran dólares de afuera. Pensá esto: ¿quién va a querer depositar dólares en la Argentina si después no sabe si los va a poder sacar o no?

El cepo es un lastre.

Primero es un lastre para vos, como ciudadano. Porque te impide ejercer tu libertad de ahorrar en la moneda que quieras.

Y también es un lastre para el argentino que tiene una empresa y quiere vender sus productos al exterior.

No hace falta pensar en el dueño de una multinacional. Cualquier argentino que tiene una PyME y quiere vender sus productos al exterior, está obligado a cambiar sus dólares por pesos al tipo de cambio oficial que le marca el Banco Central. Entonces, en vez de poder vender sus dólares a 12,70 lo tiene que hacer a 9.

Por eso no extraña, que las exportaciones hayan caído con contundencia a partir de la implementación de esta medida.

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Y lo mismo pasa con las inversiones. Directamente dejaron de llegar inversiones al país. Sin ir más lejos, hace poco se conoció que el año pasado la Inversión Extranjera Directa cayó 41%.

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Es muy simple: los dólares tienen muchos lugares para ir en donde se respeta su valor. Por ejemplo, en Chile un dólar equivale a 600 pesos chilenos. Entonces un inversor lleva 100 dólares a Chile y en cualquier lugar le entregan 6.000 pesos chilenos sin ninguna complicación.

En Argentina la situación es diferente: el inversor que llega con 100 dólares sabe que ese monto equivale en la calle a 1270 pesos argentinos.

Pero las autoridades se niegan a reconocer este valor y, si uno desea hacer el cambio de manera legal en un banco, solo recibirá alrededor de 900 pesos por esos 100 dólares.

O sea, haciendo las cosas de manera legal perdés el 30% de tu dinero.

Es por esto que la inversión huye despavorida de nuestro país.

Y por más que Scioli, Macri y Massa repitan una y otra vez que van a seducir a los inversores extranjeros para que pongan su dinero en el país… mientras exista el cepo eso no va a ocurrir.

La Argentina se metió sola en este baile. Y va a tener que salir por su cuenta. Nadie va a ayudarla por el momento.

El mundo nos da la espalda
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¿Ves este edificio?

Cada decisión que se toma en esas oficinas puede salvar o arruinar la economía de un país. Cada documento que se firma en ese edificio tiene consecuencias inmediatas en todo el mundo.

No es el edificio del FMI, ni el del Banco Mundial. Es la Reserva Federal de Estados Unidos, que sería el equivalente al Banco Central pero de Estados Unidos
.

¿Y por qué te digo que es tan importante?

Porque la Reserva Federal define la tasa de interés de los Bancos estadounidenses.

Por si no estás familiarizado con el término. La tasa de interés es el dinero que te paga el banco por dejar tu dinero quieto en tu cuenta. Sin hacer nada, sin invertirlo, sin plazos fijos… el banco te paga un dinero todos los años.

Esas tasas de interés, por decisión de la Reserva Federal, se mantuvieron muy bajas durante los últimos 14 años.

¿Entonces, qué pasaba? A un inversor norteamericano no lo convenía mantener su dinero guardado en el Banco. Le convenía invertirlo en el exterior y tener un retorno mayor. Por eso es que miles de millones de dólares fueron invertidos en las economías de países emergentes, principalmente en China y en América Latina.

Entonces, países como China, Perú, Brasil, Chile y Colombia, tuvieron un desarrollo formidable en los últimos 14 años gracias a todo el dinero que recibieron como inversiones.

Y Argentina, si bien es cierto que no recibió grandes inversiones extranjeras, también aprovechó este impulso. Porque China, que venía creciendo a niveles muy altos, necesitaba materias primas para su industria. Y eso le permitió a la Argentina convertirse en el principal proveedor de soja, maíz y trigo del mercado chino.

Las bajas tasas de interés y el crecimiento chino empujaron hacia arriba el precio de todos los commodities, incluyendo el petróleo, el oro, la soja y otros productos primarios que exportamos.

Fueron los años en los que te mostré que Argentina tenía una balanza comercial súper favorable.

Pero esa situación ahora llega a su fin.

Este año la Reserva Federal tiene decidido subir las tasas de interés.

No lo digo yo, ni es una especulación mía. Es algo que está en los medios más prestigiosos de todo el mundo.

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Entonces, si vos fueras un empresario de Nueva York. ¿Qué harías con tu dinero? ¿Te arriesgás a traerlo a la Argentina en dónde no tenés ninguna garantía de que después lo puedas sacar? ¿O lo dejás en un Banco de Estados Unidos que sabés que va a empezar a pagar más y encima no tenés ningún riesgo?

Y así es cómo van a pensar todos los grandes inversores del mundo. No tienen incentivos para invertir en Argentina.

Entonces los dólares van a volver a Estados Unidos y se irán de los destinos más riesgosos.

Algunas de las consecuencias de este proceso ya las estamos viviendo. El petróleo cayó un 50% el año pasado, la soja, que llegó a costar 600 dólares la tonelada, hoy cotiza muy por debajo, a 340, y todas las monedas del mundo se devalúan frente al dólar.

Como verás, el mundo se vuelve mucho menos generoso, y los incentivos para invertir en un país considerado riesgoso como Argentina se caen como un piano.

Por eso, es muy iluso creer que a partir de diciembre vamos a tener una fila de inversores desesperados por poner su dinero en la Argentina.

Repasemos los puntos más importantes para entender por qué la Argentina está a la deriva.

-El déficit fiscal hipotecó el futuro de la Argentina

Hace 6 años que el Estado pierde dinero. Y lo preocupante es que lo viene haciendo a niveles cada vez mayores. Para este año se estima que el déficit fiscal será equivalente a más del 7% del PBI.

-El Banco Central está quebrado

Para financiar los gastos del Gobierno, el Banco Central le prestó más de 600 mil millones de pesos que ahora no puede cobrar. ¿De qué manera el próximo presidente va a hacerse cargo de tamaña deuda?

-Los precios de los servicios públicos están artificialmente bajos y podrían dispararse

El sistema de subsidios mantuvo bajos durante 10 años los precios de la electricidad, el transporte y el gas. Sin subsidios algunos servicios podrían registrar aumentos de hasta el 1.300%.

-Tenemos la segunda inflación más alta del mundo

Con una inflación superior al 35% anual, sólo nos encontramos por detrás de Venezuela en el ranking mundial. La única medida que tomó el Gobierno para proteger el bolsillo de los argentinos fue el programa de Precios Cuidados.

-El Cepo al dólar paralizó nuestra economía

La medida del Gobierno para frenar la fuga de capitales fue un doble fracaso: no sólo no evitó que la gente siga comprando dólares sino que además hizo que se desplomaran las exportaciones y la inversión.

-El contexto internacional no nos favorece

Los precios de los commodities están por el piso. Y cuando la Reserva Federal suba las tasas de intereses, será todavía más complicado recibir inversiones extranjeras.

Y todo esto que te conté en este post es apenas la punta del iceberg de lo que realmente ocurre en la Argentina,tampoco hablé del déficit energético que tiene la Argentina. Por no haber hecho las inversiones correspondientes, el Estado tiene que gastar más de US$ 11.000 millones por año para que el sistema energético no colapse.

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