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Mi experiencia con el bullying (acoso escolar)

Hola a todos y todas, hoy vengo a hablar sobre mi experiencia con el bulying o acoso escolar. 

Si bien este es uno de los capítulos que yo catalogaría como “más oscuros de mi vida” y forma parte de mi vida privada, creo que si esto ayuda a el asunto, vale la pena. 





Desde pre escolar siempre fui de socializar con todos. Aunque llegue a llamar “Amigos” a pocas personas. 

A pesar de esto, siempre me sentí algo sola. Tuve una sola amiga en toda mi infancia, una chica llamada Laura que me acompañó durante casi toda la primaria y a pesar de que pasaron casi 10 años, yo le sigo hablando. 

En pre escolar una mala experiencia con mi profesora me llevó a la timidez; estabamos en la merienda, y mientras yo comía galletitas la profesora preguntó quién quería más jugo, a lo que todos gritaron “Yo” y yo levante la mano. Ella me vio y me gritó “¿Por qué nunca hablas?”. En ese momento me sentí muy asustada y humillada; nunca antes alguien que no fuera mi mamá me había gritado así. 

Desde ese entonces, el levantar la voz en clase se me complica. 





Toda, absolutamente toda la primaria mis profesores me exigieron que hablase. Cosa que nunca conseguí hacer. 

También durante la primaria, yo era “Gordita”: no podía ver mis pies por mi panza. 

Y como es normal en la primaria, había un chico que me gustaba; ese chico me gustó por aproximadamente 4 años. Después me di cuenta de que era un idiota y dejo de hacerlo. 

El punto es que en primaria la vida se me hizo un poco dura; me daba miedo hablar alto o con gente nueva. Me costaba, y eso me suponía una complicación ya que eso me exigían siempre en los boletines, “más participación en clase”. 

En segundo año unas chicas de cursos más altos me pedían plata y yo les daba por miedo. Fue así por un tiempo hasta que le conté a mi mamá, ella habló con mi maestra y dejaron de hacerlo. 

Por tercero y cuarto en mi escuela se integró la moda “flogger” y yo era la única que no sabía lo que era. Mi profesor de educación física hacía competencias de baile y yo lo odiaba, no sabía bailarlo pero quería aprender y así impresionar al chico que me gustaba. Nunca lo hice si no hasta los 14. 

A finales de cuarto hasta septimo, en mi escuela predominó lo que son “los Wachiturros”. Odie a muerte eso; todas las chicas maquiladas como para una fiesta, hablaban mal, tenían una linea hecha con microfibra por ceja y hacían el famoso “Duckface”. Por ese momento, yo seguía con mi panza, y el chico que me gustaba empezó con sus amigos a decirme “gorda fea”; me dolía mucho. Todos se negaban a mi amistad por no ser “Turra” y “ser nerd”, y además, el chico que me gustaba me discriminaba, me hacían de lado, hacían fiestas y o no me invitaban, o me invitaban y no me hablaban, me dejaban sola. En total habré ido a 4 o 5 fiestas de esas; solamente en una me divertí.

Hubo también en sexto un grupo de chicas que me “quería ayudar a ser turra para ser mis amigas porque ellas me querían mucho pero querían que yo fuera turra para ser su amiga”. Jamás cedí. 

Algo gracioso que paso en esos tiempos fue que yo me escondía de ellas en la biblioteca, y cuando entraban a buscarme me decían “Qué es este lugar? vayámonos, es horrible” (obviamente en su tono turro de É AMÉO). 

En séptimo año me cambie de turno; todo empeoró. 

Los problemas económicos en mi casa, más el echo de que no conocía a nadie, me hacían sentir muy sola. 

También en ese tiempo conocí al que fue mi primer novio. Con el cual salí unos 5 meses y me fue infiel. 

Todo eso junto me destrozaron, me sentía fea. Fea, sola, sin amigos, novio, sin el amor de nadie. Supuse que mi problema era mi peso y tome la peor decisión de mi vida: deje de comer para adelgazar. Si, ya se, fui estúpida, pero tenía 12-13 años, ¿Creen que era consciente de eso?. 

Durante 7 largos meses, no comía mas que al medio día y los flyyn paff que compraba en la escuela. 

Llego un día en el que por fin vi mis huesos; casi me sentía feliz, hasta que pretendí comer una pizza para celebrar y me dio una patada al hígado. Toda la noche estuve con palpitaciones. Tenía anemia. 

Tenía la piel amarilla, se me caía el pelo, las uñas no me crecían y si lo hacían se me cortaban al tiempo, además de que tenían manchas blancas. Perdía progresivamente peso. De 60 kg llegué a pesar 55,5 kg (Tengan en cuenta que lo perdí en 7 meses sin hacer ejercicio). 

Tenía miedo de comer, si comía me daban esas patadas, y a la noche no podía dormir por las palpitaciones. Para colmo, estudio a la mañana, entro a las 7 a la escuela. No dormía nada. 

Las ojeras empezaban a notarse en mi piel amarilla. Empecé a dejarme crecer el flequillo para taparlas. 

Literalmente parecía la llorona. 

No sé que pasaba en mi mente. Pero estaba muy enferma. Miraba animes gore, vídeos sangrientos, de terror. Creeypastas. El suicidio merodeaba en mi mente como una idea seductora. 

Yo lloraba toda las noches. Hasta que un día, quise suicidarme. 

Agarre unas tijeras súper filosas que teníamos y me dispuse a cortarme. 

Cuando estuve a punto de hacerlo dije “No, esto no es para mi”. 

Ese día, mi vida cambio. 

Cuando me levante a la mañana, mis papas me compraron los suplementos de hierro que tenía que tomar para salir de la anemia. 

Eran unas pastillas rojas, duras. De las que se tragan directo. Yo nunca pude tragar algo sin masticarlo, así que las cortábamos en 4 y las poníamos en un vaso con agua; las disolvía y las tomaba. Eran amargas. Media bolsa de azúcar (en serio) les ponía y aun así tenían un sabor horrible (como té de manzanilla con jugo de pomelo). Casi me vuelvo diabética. Cambié de pastillas. 

Las nuevas tenían sabor a naranja, y se disolvían en agua (son las Supradyn). Empecé a tomarlas en las comidas todos los días y a hacer ejercicio. Poco a poco la comida ya no me generaba dolores. Había superado la anemia. 

Por ese tiempo, lo que veía, leía y escuchaba también cambio. Empecé a ver vídeos de humor, leer sobre astrología y astronomía. Empecé a distraerme con el estudio. Me sentía más feliz. 

En la escuela me siguen discriminando, pero gracias a una chica en 2 días superé la timidez, y ahora soy capaz de defenderme. 

Ahora me siguen haciendo bullying (Peor, me rompen las cosas, me tiran del pelo y todos me insultan, además de que nadie me ayuda) pero soy feliz, tengo a mi pareja a la que quiero mucho, me atrevo a decir que lo amo. Y no, no llevo 1 mes con él. También quiero ser pintora, y mis papás me apoyan en eso; me compran materiales para pintar y me llevan a los lugares donde exponen mis pinturas. 





Enfaticemos esto: me siguen discriminando en mi escuela por ser quien soy, y eso no me impide ser feliz. 

¿A qué quiero llegar con esto? 

Sé quien soy. O sé qué no soy. Sin importar lo mucho que otros me odien, yo me quiero, y hay gente a la que le agrado. 

Es parte de la vida encontrar gente que no piense como vos. La clave de la convivencia es encontrar qué pueden hacer juntos, en qué se llevan bien, y fomentarlo. 

Siempre va a haber gente que te odie, y también gente que te ame. Mira que hay gente que idolatra a Hitler y a Erszebeth Bathory (o Elizabeth Bathory, conocida como la duquesa sangrienta). 

Que tu felicidad no dependa de lo que otros hacen. Pero no te dejes pisotear por los demás. 



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