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Mexicanismos Lexicos

Mexicanismos Lexicos
Suele definirse como mexicanismo a la pronunciación, palabra, frase o acepción usada en el español de México de modo característico o exclusivo en comparación con otras variantes de la lengua española, como es el caso de escuincle en vez de niño, banqueta en vez de acera, miscelánea por pulpería, almacén por colmado o bazar, utilizados en otras regiones de Hispanoamérica, o el empleo del tiempo pretérito simple en lugar del pretérito perfecto o antepresente, tan frecuente en España.1 En otras palabras, los mexicanismos son los rasgos de diversa clase lingüística que particularizan la manera de expresarse de los mexicanos frente al resto de los hispanohablantes. José Moreno de Alba distingue dos clases de mexicanismos: los diacrónicos, que se han originado en el territorio nacional aunque su uso en la actualidad no se circunscriba únicamente a dicha región (por ejemplo, la voz chocolate) y los sincrónicos, cuyo empleo se limita sólo a México independientemente de cuál sea su procedencia 3 (por ejemplo, el término alberca —que proviene del hebreo “bereka combinado con el artículo árabe “al”— para lo que el resto de los hispanohablantes de- nomina piscina, o pileta en Argentina). Los mexicanismos diacrónicos se pueden identificar básicamente en el nivel léxico y son todos los indigenismos que provienen de las lenguas originarias que se hablaron y continúan hablándose en la república, y que se han incorporado en el español general y en el español de México. En tanto que los mexicanismos sincrónicos resultan más difíciles de precisar ya que, si atendemos estrictamente a la definición arriba citada, son las palabras o acepciones propias de casi todos los mexicanos y que son ajenas a las de los demás usuarios del español; éstas se pueden comprobar a través de investigaciones dialectológicas

En dialectología suelen emplearse con poca precisión vocablos como americanismos, mexicanismos o cualquier otro -ismo. Al menos conviene hacer una distinción fundamental: un mexicanismo diacrónico es un fenómeno lingüístico originado en México, aunque hoy no sea privativo de ese país (la voz chocolate, por ejemplo). Un mexicanismo sincrónico estricto, por el contrario, es un rasgo lingüístico (palabra, acepción, pronunciación, morfema, etc.), que en la actualidad es exclusivo del español mexicano, independientemente de cuál haya sido su origen.

Mexicanismos Lexicos

Como es fácil imaginarse, en el terreno del léxico no son pocos los mexicanismos diacrónicos, ya que como tales deberían entenderse todos los indigenismos que, procedentes de cualquiera de las lenguas prehispánicas que se hablaban (o se hablan) en lo que hoy es la geografía de México, se han incorporado ya sea al español general (aguacate, chocolate, cacao, tiza, tomate, etc.), ya sea al regional americano (coyote, elote, camote…), ya sea sólo al mexicano (acocote, ayate, cocomiscle, epozote, macehual, petate, entre otros cientos de voces más).

Lo que no resulta nada fácil es determinar cuáles vocablos no indígenas merecen denominarse mexicanismos sincrónicos estrictos, pues si nos ajustamos al concepto, por tales deben entenderse las palabras o acepciones propias de todos (o casi todos) los mexicanismos y que son ajenas a todos (o casi todos) los demás hispanohablantes del mundo. Creo, sin embargo, que pueden encontrarse algunas voces, no muchas ciertamente, que son empleadas o conocidas por la mayoría de los mexicanos o al menos por los habitantes de la Ciudad de México (la más grande urbe hispanohablante del mundo) y que son usados por la mayoría de los habitantes del resto de las grandes ciudades hispanohablantes. Con riesgo de equivocarme, dado que es fácil demostrar (en dialectología, como en cualquier otra ciencia) que algo existe, pero es sumamente difícil (por no decir imposible) que algo no existe, daré a continuación algunos ejemplos de vocablos que parecen exclusivos (o casi) del español mexicano.

El color de pelo que en casi todo el mundo hispánico se llama rubio (canche en Guatemala, chele en San Salvador y Tegucigalpa, catire en Caracas, gringo en Quito), es güero en México.

El pelo de los negros (rizado en Madrid, murusho en Guatemala, musuco, murruco o colocho en Tegucigalpa y Managua; crespo en Panamá, Bogotá, La Paz, Santiago; pasa en La Habana y Santo Domingo; grifo en San Juan, zambo en Quito, mota en Montevideo, de rulitos en Buenos Aires) se llama chino entre los mexicanos.

El grano que a veces sale en el borde de los párpados se conoce casi en todas partes como orzuelo (aunque también se oye: escupelo en Guatemala, pirpelo o pisuelo en San Salvador, bichine en Tegucigalpa, chalazo o charazo en La Habana, roncha en Montevideo), en México se le llama perrilla.

Al quien le falta un diente le llaman mellado en Madrid y San Juan; shalco en Guatemala y San Salvador; bichito en Tegucigalpa, chintano en Managua, mueleta en San José, bocado o gacho en Panamá, paquiventano en Quito, casadiente en la Paz; en México le decimos chimuelo.

En el campo semántico de los alimentos pueden encontrarse algunos mexicanismos léxicos sincrónicos.

Lo que sirve para acompañar las bebidas recibe nombres muy variados en el mundo hispánico: tapas en Madrid; bocas o boquitas en Guatemala, San Salvador, Tegucigalpa, Managua y San José; saladitos en La Habana; entremeses en San Juan, Quito y Lima; pasabocas o picadas en Bogotá, pasapalos en Caracas, picada o picadillo en Montevideo; ensaladas en Buenos Aires, el mexicanismo sería botanas.

Aunque alterna con el muy extendido hispanismo pavo, el nahuatlismo guajolote predomina en México (chompipe se oye en varias ciudades de Centroamérica).

Más abundantes son las voces exclusivas del español de México que se refieren al vestuario. A la parte inferior del pantalón se le llama vuelta en Madrid, ruedo en Guatemala, San Salvador, Tegucigalpa, Managua, San José, Santo Domingo, San Juan y Caracas; basta en Panamá, Quito y Santiago; dobladillo en Bogotá y Montevideo, bocamanga en Buenos Aires; en México predomina valenciana (aunque también se dice dobladillo).

La prenda que se llama cazadora en Madrid, chumpa en Guatemala, San Salvador y Tegucigalpa, chompa en Quito; chaqueta en Managua, Santo Domingo, Bogotá, Caracas, La Paz; jacket en San José, La Habana y San Juan; casaca en Lima, parca en Santiago y campera en Montevideo y Buenos Aires, es conocida en México como chamarra.

Parece que sólo en México (y algo en Buenos Aires) se conoce como corbata de moño lo que en Madrid es lazo o pajarita, en gran parte de Centroamérica, Santo Domingo y Bogotá es corbatín; en Panamá es gatito, en La Habana, San Juan y Quito es lazo, en La Paz es gato, en Santiago es humita y en Montevideo mañita o voladora.

Pantaleta se le llama en México a la prenda conocida como bragas en Madrid; calzón(es) en Guatemala, Managua, San José, Lima, La Paz y Santiago; short en Tegucigalpa y Bogotá; bermuda en La Habana, blúmer en San Salvador y Santo Domingo; panti(es) en Panamá y San Juan; medias en Quito y bombacha en Montevideo y Buenos Aires.

Ciertas piezas que emplean las mujeres para sujetarse el pelo se llaman horquillas en Madrid y Buenos Aires, ganchos en Guatemala, Bogotá, Caracas y Lima; gancho sardino en San Salvador y Tegucigalpa; trabas en Managua, prensas en San José, pinchos o pinches en Santo Domingo, San Juan y Santiago; invisibles en Quito, broches en Montevideo; en México les decimos pasadores.

Quizá sólo en México llamemos seguro lo que se conoce como imperdible en Madrid, Santo Domingo, San Juan, Quito y Lima; gancho de ropa en Guatemala, gancho en San Salvador, Tegucigalpa y La Paz; alfiler o gasilla en Managua y San José; alfiler de gancho en Santiago, Montevideo y Buenos Aires.

En Madrid, Santo Domingo y Caracas los zapatos se limpian; en Guatemala, San Salvador, Managua, Panamá, La Habana, Quito, Lima, La Paz, Santiago, Montevideo y Buenos Aires se lustran; en Tegucigalpa se chainean y en Bogotá se embolan; en México se bolean. Al que hace este trabajo se le llama limpiabotas (Madrid, San José, Panamá, La Habana, Santo Domingo, San Juan, Caracas), lustrabotas (Tegucigalpa, Quito, Lima, La Paz, Santiago, Montevideo y Buenos Aires), lustrador (Guatemala, San Salvador, Managua); sólo en México es bolero.

Los zapatos se amarran (o se atan) con cordones (la voz más extendida) o con correas (Guatemala), cintas (San Salvador), gavetes (San Juan), trenzas (Caracas), pasadores (Quito) guatos (La Paz); en México predomina para este concepto la voz agujetas.

Termino con algunas voces más que aluden a conceptos relacionados con la casa, la familia, la vida social y la ciudad.

El mueble pequeño que suele ponerse al lado de la cama se llama, en la mayor parte de los dialectos hispánicos, mesa o mesita de noche; en Bogotá, Quito, La Paz y Santiago se prefiere velador; en Montevideo y Buenos Aires mesa de luz; quizá sólo en México se emplee, para este concepto, el galicismo buró.

La voz fósforo es general en toda América, excepto México; en Madrid se habla de cerillas; en la capital mexicana la voz predominante es cerillos.

En Madrid y en la mayoría de las ciudades americanas las personas se afeitan (o se rasuran) con máquina de afeitar (o de rasurar); con rasuradora en San Salvador, Tegucigalpa, San José y San Juan; los mexicanos empleamos rastrillos.

Los niños nacidos de un mismo parto se llaman, en casi todo el mundo hispánico, gemelos; aunque también se emplea la voz mellizos, que parece predominar en Madrid, Santo Domingo, Lima, La Paz, Santiago, Montevideo y Buenos Aires; en México, aunque también se emplea gemelos y mellizos, usamos mucho el nahuatlismo cuates, que en ciudades centroamericanas sufre algunos cambios: guaches (Guatemala), guates o guatos en San Salvador y Tegucigalpa.

Los muertos se entierran, en todo el mundo, en los cementerios; en México, en los panteones.

Sólo en México llamamos alberca a lo que los demás hispanohablantes denominan piscina (pileta en Buenos Aires).

Las grandes ciudades tienen siempre barrios pobres o marginales (Guatemala, Tegucigalpa, Santo Domingo, La Paz), zonas marginales (San Salvador), tugurios (San José, Bogotá), suburbios (Quito), barriadas (San Juan, Lima), callampas (Santiago), cantegriles (Montevideo), villas miseria (Buenos Aires); en México hablamos de ciudades perdidas.

Lo que casi en todos lados llaman aceras (y en Quito, Lima, Santiago, Montevideo y Buenos Aires, vereda), aquí son banquetas.

Las mercancías se exhiben en vitrinas (voz general), vidrieras (Panamá, La Habana, Santo Domingo, Montevideo, Buenos Aires), escaparates (Madrid) o aparadores (México).

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