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Merece la pena leerlo, Juan Roman Riquelme, el último diez

Merece la pena leerlo, Juan Roman Riquelme, el último diez



El fútbol ha ido evolucionando desde su creación hasta el día de hoy, vale aclarar que evolucionar es un sinónimo de cambio y no de mejora. Han modificado y agregado reglas, diseños de camisetas, la difusión, la pelota, la táctica y la velocidad.

Román es un jugador que supera la misma evolución del deporte más popular del mundo. Es un jugador atemporal, podría jugar en la década del 30 o del 70 como lo sigue haciendo aún hoy. No necesita ser un corredor de 100 metros llanos para subsistir en este fútbol depredador que nos hallamos hoy, no existe ningún hombre que sea más rápido que un pase entre líneas.

El enganche es la especie en extinción de este fútbol moderno, ya no nos quedan, los Zidane, Maradona, Bochini o los Platini, por nombrar algunos. Solo nos queda Román, en un deporte que se debatió en una lucha táctica y conservadora, el puesto del enlace perdió contra el del doble cinco.



Román es un jugador que supera la misma evolución del deporte más popular del mundo. Es un jugador atemporal, podría jugar en la década del 30 o del 70 como lo sigue haciendo aún hoy.


Merece la pena leerlo, Juan Roman Riquelme, el último diez

Román no es un dios (aunque se halla enfrentado a él), tampoco un superhéroe (aunque conviva con uno). No es perfecto, ni mediático, tampoco el jugador mas veloz, ni el que mejor cabecea. En base a su inteligencia (dentro y fuera de la cancha), su capacidad de ver un hueco en la defensa para dar una asistencia, que ni miles de ojos supieron ver, sus pisadas, su capacidad de aguantar la pelota, su manejo del tiempo, sus remates, tiros libres, sus caños en 360 grados, sus festejos, son los que lo hicieron capaz de conquistar al hincha de Boca.

A Riquelme siempre tratan de buscarle enfrentamiento con alguien, aún con sus mismos compañeros. Vivimos en un mundo donde no dar una nota es un sinónimo de asesinato, muchas veces incluso se lo castiga de más, por simple saña, porque no les cae bien o porque va en contra de sus sistemas.

Hasta muchas veces se generaliza y se subestima, cómo un jugador talentoso pueda ser ídolo de la hinchada de Boca, que se caracteriza por disfrutar de los jugadores “aguerridos” y no así de los “pies finos” de un jugador.

Pero es una cuestión de empatía que todo hincha Xeneize siempre ha soñado con ser un jugador de fútbol como Román, bostero de la cuna, debutar y ser ovacionado, llorar desconsolado frente a una derrota importante (Bayer Múnich), rezar para lograr un objetivo (Final Copa Libertadores 2001), defender la camiseta con fútbol, jugar los mejores partidos contra River o en los partidos más importantes y definitorios que puedan jugarse.

No es un Dios, ni un guerrero, pero desborda bajo su suela puro talento de potrero escudado en sus pisadas, su número 10 en la espalda es la firma y su sello, un futbolista que quedará en la historia bostera y del mundo futbolero, Román, la leyenda del ultimo enganche del fútbol moderno.



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