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¿Menem es cumbiero?

Porque Menem es mas villero que todos.

¿Menem es cumbiero?

Antecedentes de la cumbia villera.

La “cumbia” es un género musical originario de Colombia. Apareció a mediados

del siglo XX, con una gran influencia de la música africana (apreciable en la notoria

utilización de instrumentos de percusión). La cumbia llegó a la Argentina asociada a

los antiguos bailes de club, donde las orquestas ejecutaban tango y luego música

brasilera y centroamericana. Junto con la cumbia se popularizó en la década del 1970

el cuarteto cordobés y el chamamé. Ya en los años 90 la producción discográfica

cumbiera aumentó considerablemente a partir de la popularización del CD. Con la

aparición de los grupos “Commanche” y “Sombras” comenzó la moda de la cumbia,

escuchada por amplios sectores populares, aunque aceptada también por sectores

medios. En contraposición a las letras del género que analizaré, esta cumbia se

caracterizaba por un mensaje superfluo, con letras pasatistas. Es un estilo musical que

comenzó a escucharse alrededor de 1996. Dentro de este género también se

encontraban los grupos “Amar azul”, “Ráfaga”, ”La cumbia” e intérpretes como Gilda,

entre otros.

Inicios de la cumbia villera

Con el advenimiento del nuevo siglo, esta música se transformó y surgió lo que

se llamará cumbia villera. “Flor de Piedra” y “Yerba Brava”, son los primeros grupos de

este nuevo género que surgieron a fines del 2000, promocionados por Leder Music7

En el año 2001 aparecieron, generando por sus letras una fuerte polémica en la

sociedad “Los pibes chorros” y “Damas gratis”, de letras mucho mas polemicas.

La denominación cumbia villera identificaba una música cuyos intérpretes y

letras pertenecían al mundo de las villas de emergencia del conurbano bonaerense.

¿Menem es cumbiero?

Neoliberalimos, pizza con freshy.

Para entender un fenómeno como el de la cumbia villera es necesario hacer

una breve reconstrucción del contexto en el que se insertó esta manifestación cultural.

Con el advenimiento del menemismo

se aplicaron ideas económicas y sociales neoliberales en Argentina, que ya habían empezado a ser implementadas a partir de la

década del 70 cuando se aceleró la desarticulación del modelo de Estado Benefactor

peronista. El impacto social del desguace del Estado sobre el empleo fue devastador; se

realizaron despidos masivos, aumentó el subempleo, el trabajo en negro y la

desocupación.

El nuevo orden impuso un modelo de “modernización excluyente, el paisaje urbano reveló trasformaciones importantes: los cordones industriales

se convirtieron en verdaderos cementerios de fábricas, las cadenas de hipermercados

y shoppings reemplazaron a los pequeños negocios, los asentamientos en situación

de emergencia se multiplicaron.

Okupando terrenos.

En el contexto descrito anteriormente se intentaron encontrar nuevos espacios

subjetivos que permitieran recrear identidades colectivas.

De esta forma entendemos a la cumbia villera como un componente de ese

imaginario en constante recreación, como un constructor de identidad, un producto

cultural que está atravesado por condiciones ideológicas, sociales y económicas de un

determinado grupo que se encuentra en una situación específica en el tiempo en que

hoy estamos viviendo. Una lectura cultural de los resultados demoledores de la crisis

desatada en los últimos años de la década del 90 y de la profundización de ella en el

2001, es la que constituye la denominada cumbia villera. Ésta crea una retórica de la

devastación, de los bajos mundos cuestionando el aliento optimista de la incorporación

al primer mundo.

Hijos de las crisis.

La identidad villera se afirmó frente a la cultura elitista reeditando, como

diferencia la lucha entre ricos y pobres: consumo y necesidad, opulencia y pobreza.

Son deseos de posesión en disputa, unos desean poseer y conservar, y otros tomar

aquello que consideran en otras manos. La cumbia villera a través de un discurso,

construiría un “otro” en oposición a un “nosotros”; se buscaron argumentos maniqueos de advertencia y amenaza que generaron la conflictiva oposición de espacios

culturales. Los “otros” son los “chetos”, la policía, los “caretas”, los “buchones”:

“Adonde están los fumancheros / Levanten las manos / el que no

es un cheto. / Esta noche hay que festejar/ a un cheto vamo´ a

matar. / La locura es un placer que sólo el loco conoce / eso un

cheto lo desconoce.”

La identidad villera, desde las letras de las canciones analizadas, se compone

de rasgos que reivindican desde una escena territorial concentrada (la villa), el

consumo de drogas y alcohol, la relación conflictiva con la policía, la degradación de la

mujer, la cárcel y el delito (exclusivamente el robo).

El “villero” (el protagonista de la cumbia villera) es relatado y exaltado como

delincuente, marginal, fuera de la ley. En la villa, según las letras, no se trabaja: se

roba. Esta práctica está naturalizada en un contexto en el que las clases populares no acceden a la redistribución de recursos. Es así que el robo se entiende en términos de acceder „por

mano propia‟ a los recursos que el sistema no brinda.



Mirando con asco desde la ventana de tu auto 0 km.

La cumbia villera no deja de ser un relato mas de injusticia, esa injusticia que la clase acomodada reclama en marchas cuando sufre alguien que pertenece, tambien, a esa clase acomodada. Todos fueron nisman, pero a la hora de ser el jony miramos al costado y como miramos al costado al jony, miramos al costado cada vez que nos enfrentamos con sus practicas culturales.

Caretear, careteamos todos subidos a un auto, con abrigo de noche y posibilidades de tener futuro.

El escupitajo que le damos en la cara cada vez que podemos al cumbiero no deja de formar parte del escupitajo en la cara que le da el sistema.

Es hora de replantearse como nuestros dirigentes usan y se burlan, una vez mas, de los estratos mas bajos, incluso usando su cultura para bancar campañas a las que no les dirigen, porque esta bien reirse de la cumbia, porque esta bien hacer una lectura liviana, porque ese es el nuevo cambio, un cambio con olor a champagne y pizza, al que poco a poco le crecen las patillas.

¿Menem es cumbiero?

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