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Mejor que empiecen los K a pensar que hacer sin China

China, devaluación, caída del precio de sus empresas. El impacto en Argentina.

En los últimos días, la evolución del mercado local estuvo afectada, al igual que en el resto del mundo, por la inesperada devaluación del Yuan en China, la caída del precio de sus empresas y su impacto a nivel global, relegando a un segundo plano el confuso efecto inicial de las elecciones primarias del último domingo.

El mercado local aun no refleja del todo la sorpresiva devaluación del Yuan, la consecuente corrida a la venta de las acciones de empresas Chinas públicas y privadas que dieron lugar al mal llamado lunes negro, una calificación por demás exagerada.

No lo refleja enteramente porque las cifras macroeconómicas Argentinas son autistas: tienen tantos problemas de déficit fiscal (enorme gasto y emisión del gobierno), caída en las cifras de la balanza de pagos y medidas de prueba y error para aparentar calma durante las elecciones, que ya casi nada las afecta en el corto plazo.

En 2016 se pagarán las consecuencias de la imprevisión y mala praxis de la administración actual.

En realidad la devaluación y la baja consecuente y posterior caída de los precios en las bolsas de China simplemente blanquearon una situación que era conocida y anticipada desde junio por todos los equity researches (analistas de acciones) en EE.UU., y que en Argentina la administración no supo, no quiso o no pudo tomar en cuenta y atenuar sus negativos esfuerzos.

Se produjo en China la ruptura de tres burbujas en forma simultánea dos de las cuales impactan severamente a nuestro país:

1. La burbuja del precio de los Productos Básicos (commodities, léase soja, trigo, maíz): esto significa el fin del ciclo virtuoso de los productos básicos. Estamos ante una situación similar a 1980, cuando terminó el súper ciclo de los productos básicos de la década de 1970. Ahora, los precios bajarán sensiblemente, más aun de lo que ha ocurrido hasta ahora.

2. La burbuja de bienestar de los países productores como Argentina y EE.UU., generadores de productos básicos: obviamente, los países que dependían de la venta de commodities a precios elevados resultarán severamente golpeadas. Esto ha sido informado ruidosamente desde hace tiempo por todos los analistas norteamericanos y europeos. EE.UU. tiene una economía no complementaria sino competitiva con la Argentina (ambos son grandes productores de commodities) pero aquí en EE.UU. se tomaron anticipadamente las medidas apropiadas bajando los impuestos a los productores y facilitando ventas anticipadas. En Argentina ocurrió todo lo contrario y ahora la producción e ingresos del año 2016 están seriamente comprometidos. Nadie entiende bien el porqué de la huelga actual y desapercibida ¨del campo¨, como dicen en Argentina, pero se trata precisamente de esto.

3. La burbuja de los resultados de las empresas Multinacionales: el aterrizaje forzoso – que será suave – de China está empezando. El mercado alcista que permitió ganancias a las multinacionales se prolongó durante casi una década. Ahora viene una etapa de gran baja en las utilidades y esa es la razón de la caída en el precio de la acciones de las empresas en EE.UU.

En las mínimas bolsas, las insignificantes como las de Argentina, los movimientos hacia arriba o abajo serán impredecibles por cuanto se tratará solo de los oportunistas especuladores que no actúan por las razones de fondo sino que las aprovechan.

Tras conocerse el resultado de las PASO, el valor promedio de las empresas que cotizan en la pequeña bolsa de Buenos Aires aumentó 6%, a la vez que el tipo de cambio paralelo cayó 10 centavos, situándose por debajo de los $/USD 14,8, movimientos que podían leerse como un ajuste frente a expectativas previas, que descontaban un resultado aún más claro en favor del oficialismo.

Pero el optimismo local duró poco. El martes, sin previo aviso, las autoridades Chinas decidieron permitir una mayor injerencia de la oferta y demanda de divisas en la definición de la paridad de su tipo de cambio, lo cual desencadenó una fuerte devaluación de su moneda. El Yuan se depreció sólo entre el martes y el jueves un 4.4%, en lo que fue su mayor salto en dos décadas. Recién hoy 25 de agosto el Banco Central de aquel país determinó que los movimientos habían sido (al menos por ahora) suficientes, estabilizando la cotización del Yuan en torno a sus máximos valores desde el año 2011.

Estos movimientos sorpresivos, indican claramente un gradual vuelco de China hacia una economía más de “mercado”, no sólo en el frente cambiario, en la medida que los controles de capitales seguirán vigentes y que la autoridad monetaria cuenta con reservas por US$ 3,7 billones, es decir, con una espalda lo suficientemente grande como para enfrentar cualquier movimiento de su divisa. Sin embargo, los últimos eventos dejaron en claro que se está frente a una nueva realidad: un yuan devaluado ante una era de “dólar fuerte”, luego de un largo período de estable paridad entre ambas monedas.

En el mundo, la depreciación del Yuan y el retiro del apoyo del gobierno a las empresas que cotizan en las bolsas de China, provocó un susto en las bolsas del mundo y una violenta caída de los precios de las materias primas, al quedar en evidencia la imposibilidad de China para sostener sus tasas de crecimiento, mientras recompone los motores de su economía. China reducirá sus enormes inversiones ya insostenibles, para desarrollar un mayor consumo interno, acelerando sus exportaciones que en agosto cayeron un 8% anual.

Como resultado, la mayoría de los tipos de cambio se movieron al alza, siendo el caso más negativo para Argentina el del Real brasileño, que se consolidó por encima de los R$ 3,5 por dólar.

En nuestro país, este deterioro del frente externo provoca obviamente que, el tipo de cambio libre se recuperara de todo retroceso llegando a $ 15.95 mientras que continuó firme la demanda por “dólar ahorro”, apuntando a un nuevo récord, cercano a los US$ 750 millones en agosto. Es obvio que ese precio resulta superior a una paridad de equilibrio, no obstante la incertidumbre por las elecciones y la falta de coherencia de la actual administración provoca un cambio por demás elevado.

El menor crecimiento de China, y la depreciación de su moneda, presiona negativamente sobre las exportaciones Argentinas, en forma directa porque que el 30% de nuestras ventas externas se destinan a Asia, e indirectamente por las pésimas perspectivas para la economía brasileña, siendo Brasil comprador del 25% de todo lo exportado.

La depreciación del Yuan no afecta patrimonialmente al BCRA al deteriorar pero enciende una luz amarilla sobre qué puede pasar con las reservas “prestadas” de China, más allá que su impacto es bajo cercano a los US$ 240 millones y que ese préstamo chino es – para ellos – insignificante.

En definitiva, estos movimientos desnudan la más que precaria situación de la economía local, y ponen en evidencia que después de diciembre, será necesario un programa que asegure ingresar a los mercados voluntarios de deuda internacional, como única forma de amortiguar el impacto de una gradual liberalización de las restricciones cambiarias y corrección de los desequilibrios macroeconómicos que ha provocado, pasando del escenario estanflacionario en el cual se encuentra la economía local, a una situación de inversión, crecimiento y mejora de los niveles de salario real y empleo.

Las medidas para ganar elecciones

Durante los años de elecciones presidenciales, el gobierno de turno suele instalar medidas para influir sobre el voto del electorado. Entendiendo que el consumo en sus múltiples formas, los ingresos y la confianza son estas medidas, es interesante analizar su evolución para tratar de comprender el resultado de las últimas elecciones y su diferencia con las PASO de 2011.

El consumo es lo que más pesa al votar.

En julio de 2015, el mismo hubo un aumento en todos los rubros. El consumo de electrodomésticos creció 4,5% en los últimos doce meses, calzados (+3,5%) e indumentaria (+3,2%).

Estas variaciones son positivas, pero están lejos del enorme crecimiento de julio de 2011, en donde el consumo crecía a tasas Chinas, alcanzando en algunos casos dos dígitos.

Este aumento en el gasto fue causado por los préstamos con tarjetas de crédito que aumentaron, en términos reales, 20% anual en ambos periodos. Durante el último año, se destacó el plan “Ahora 12” (posibilita la compra con doce cuotas sin interés) como un impulsor del gasto de las familias.

Hubo una mejora del ingreso real disponible de las familias gracias a una combinación de impulso fiscal y desaceleración de la inflación (lograda con el atraso cambiario y tarifario).

La comparación con las cifras de las PASO 2011 muestra claroscuros. El salario real creció 1% anual en julio de 2015, lejos del 4,4% al que creció en 2011. La jubilación en términos reales aumentó de forma similar en ambos periodos: cerca de 10%.

La estabilidad cambiaria merece un análisis propio. Genera redito político (contiene la inflación, aumenta el salario en dólares apuntalando el gasto en turismo en el exterior y la compra de dólares para atesoramiento), pero demuele los números macroeconómicos porque destruye muchas actividades industriales y economías regionales.

Al generar un exceso de demanda de divisas (el Dólar se ve “barato”) presiona sobre el mercado libre elevando la incertidumbre sobre el valor del dólar tras las elecciones.

En 2011, el atraso cambiario generó una fuerte expectativa de devaluación que tomó la forma de una importante fuga de divisas, la misma pasó de casi US$ 700 millones promedio durante el segundo trimestre de 2010 a US$ 1.500 millones para dicho periodo en 2011.

En julio pasado este monto llegó a US$ 680 millones, claramente por encima de los US$ 205 millones observados doce meses atrás. Más aún, esto se dio con un aumento de la brecha cambiaria, la cual supera el 60%. La mayor venta de dólar ahorro y el aumento simultáneo del dólar paralelo, marcan la fuerte presión cambiaria pre-electoral existente.

El gasto en turismo internacional (el monto total de dólares gastados por argentinos en viajes al exterior) aumentó 18,1% entre julio de 2015 y mismo mes de 2014, también de la mano de un tipo de cambio oficial que se mueve menos que los precios. Esto fue a contramano de lo ocurrido en 2011, periodo en el cual este gasto se redujo.

En resumen, el consumo local está creciendo, pero menos de lo que lo hacía en las PASO de 2011. El gasto vinculado al precio del Dólar muestra un aumento superior respecto a ese momento.

Todas estas variables hacen a la confianza del consumidor. La misma crece significativamente (31% interanual) y de forma sostenida desde enero pasado. El nivel de confianza del gobierno está significativamente por debajo de las primarias de 2011 (20%). Esto explica parte del caudal de votos que el oficialismo perdió entre ambos primarias.

Este año, y con la seguridad de la elección ya ganada esperamos un comportamiento similar. Los ingresos reales crecerán de la mano de jubilaciones (el incremento en el haber jubilatorio de septiembre impulsará el consumo) y en algunos sindicatos sin duda recibirán un extra (por caso, comercio y construcción recibirán bonos en septiembre) o el segundo aumento pactado en paritarias.

De no existir un bonus, la asignación por hijo perderá 5% de su poder de compra en el periodo. Este nuevo incremento en los ingresos incentiva el consumo de los más pobres, pero los más pudientes se vuelcan a la compra de divisas tanto en el mercado formal (Dólar ahorro) como en el informal (Dólar libre) lo cual genera las tensiones cambiarias existentes, que junto con la incertidumbre sobre el futuro llevarán la cotización del dólar libre por encima de los $ 16.

Mantener el status implica no exacerbar las presiones cambiarias, pero la mejora económica y el buen manejo de fiscales, mesas, puntero y recuentos ya sobra para que el oficialismo gane en primera vuelta.

La nueva administración

Para conocer quien será la nueva administración, habrá que esperar hasta el 25 de octubre o hasta noviembre.

Faltan 10 semanas que serán largas ya que todos los que pueden se largaron a comprar dólares. No se sabe qué pasará con el nivel de reservas del BCRA.

El nivel actual de US$ 33 mil y pico millones es insuficiente:

• un cuarto de este monto son yuanes y no dólares,

• otro cuarto son depósitos en dólares de la gente en los bancos

• un tercer cuarto son para pagos de deuda pública y los pagos que trabó Griesa.

Por lo tanto, quedaría un mínimo de libre disponibilidad. Esta evaluación no tiene en cuenta la deuda acumulada con los importadores ni las remesas de utilidades al exterior frenadas en los últimos años. Feo, peligroso.

La nueva administración no contará con ningún período de gracia. Si bien provendrá sin duda del Frente para la Victoria (Scioli) éste no puede descartar que antes de asumir negocie y pierda con el gobierno saliente un cambio de política cambiaria, lo que generará mucha incertidumbre.

En el muy improbable caso de que ganara la oposición, el traspaso sería tenso y desordenado.

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