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“Matate negro, morite” Golpes y racismo en la line

El hecho ocurrió en la línea B de subtes. Una pasajera se molestó con un joven que vendía chupetines y reaccionó mal:lo basureó y hasta lo golpeó con una sartén. El resto de los pasajeros pasaron de defenderla a odiarla. La secuencia quedó registrada en estos videos exclusivos







Un vendedor ambulante y una pasajera protagonizaron una feroz pelea el sábado por la tarde en la línea B de subtes: insultos, escupitajos y hasta golpes con una sartén, ante la mirada de varios testigos. 

En el viaje, lo habitual: el pasajero distraído se encuentra en la rodilla con un producto que va desde una tarjeta a una golosina. Más allá de la posible molestia, la situación no suele pasar a mayores.



PICO DULCE, PATADAS Y SARTENAZOS



El pasado sábado por la tarde, antes de que una formación llegara a la estación Pasteur – AMIA de la línea B, ocurrió lo inexplicable, una reacción irracional que es cada vez más común en el transporte público. 



Un joven dejó en las piernas de una pasajera un paquete con dos populares chupetines. Con un manotazo y un insulto, la chica demostró el poco interés que tenía por la oferta. Las agresiones verbales siguieron hasta que la mujer tomó una sartén que tenía en la mano y le pegó al vendedor. Algunos pasajeros los separaron, pero la tensión continuó.

Para la mujer, además de la sartén, también valieron las patadas.







“MATATE, NEGRO, MORITE”



El vendedor ambulante desoyó los consejos de todos los pasajeros, que le decían que se fuera y dejara de pelearse. Así, volvió a cruzarse con la señora que viajaba “a entrenar”. Una persona intentó separarlos, pero no tuvo éxito. El detalle: la mujer tomó la sartén que estaba en el piso, producto del enfrentamiento anterior. “Negro”, no paraba de decirle.






“A TODOS USTEDES HAY QUE MATARLOS, PELOTUDO”



Con la situación más tranquila, el comerciante bajó de la formación, pero volvió a insultar a la mujer. Dos personas que desconocían cómo se había originado el conflicto, defendieron a la señora. El vendedor a través de la ventana los escupía. Un hombre canoso, que era el más exaltado, dijo: “A todos ustedes hay que matarlos, pelotudo”. El resto de los pasajeros intentaban explicarle qué pasaba, pero ellos ya habían tomado posición.






TODOS CONTRA LA SEÑORA: “¡LOCA DE MIERDA!”



La formación se detuvo por completo. Un efectivo de la Metropolitana intervino y cuando intentó pedirle explicaciones al vendedor ambulante, todos los pasajeros le contaron el accionar de la mujer. El comerciante se fue y la señora bajó porque quería “hacer la denuncia”. Una frase hizo que el repudio hacia ella fuese unánime: “Yo viajo a Europa”. Ya nadie la defendía.






MANOS A LAS OREJAS



Y después sucede algo Insólito. La señora vuelve. El señor canoso, su ex defensor, es el que más la cuestiona. La mujer hace oídos sordos: se lleva la manos a la orejas y dice, como los chiquitos, “no te escucho, no te escucho, no te escucho”.








MALABARES EN EL CAPÍTULO FINAL



Un chico sube con unas pelotas para hacer malabares. La asociación es inmediata: los pasajeros le dicen entre risas que tenga cuidado con la inefable señora. El joven hace su show y recibe $10. Sí, de ella, ¿quién más? De forma burlona, todos aplauden el gesto.