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Macri no debe enojarse si la sociedad le pide explicaciones

Macri no debe enojarse si la sociedad le pide explicaciones

El 8 de marzo llegó al Gobierno la requisitoria periodística del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) sobre la investigación “Panamá Papers”, la filtración de documentos más grande que se haya conocido jamás, donde aparece el nombre del presidente Mauricio Macri como director de la sociedad Fleg Trading Ltd, registrada bajo el auspicio de la consultora Mossack Fonseca, muy conocida en la Argentina por haber sido la que diseñó firmas vinculadas a Lázaro Baéz, supuestamente para lavar dinero ilegal.

El informe contiene información sobre 214.488 entidades offshore, donde están implicados más de doscientos jefes de estado, políticos y deportistas de todo el mundo, y da cuenta de la respuesta del presidente argentino, pero el Gobierno esperó a que se publicara la investigación para dar a conocer públicamente la posición de Macri.

A la hora de conocida la investigación en la que participaron 376 periodistas de 76 países que trabajaron en forma colaborativa durante un año, la Secretaría de Comunicación Pública dio a conocer un comunicado explicando que la firma estuvo vinculada al grupo familiar, que Macri fue designado ocasionalmente como director, sin participación accionaria, y que “el Presidente no ha declarado dicho activo en su declaración jurada fiscal, pues solo se deben consignar los activos y nunca ha sido accionista de esa sociedad, por lo que no corresponde incluirla”. Agregó: “Sí constó en la Declaración Jurada de su padre, Franco Macri“.

En concreto, Flet Trading Ltd fue creada en 1998 cuando Macri no había empezado su carrera política (fue Jefe de Gobierno de la Ciudad en el 2007) y, según aseguran los voceros oficiales, para operar en Brasil, cuando Macri padre intentó reconvertirse y decidió invertir en negocios de alimentos en el vecino país.

Las sociedades offshore están fuera de localización, “en el mar, alejado de la costa”, y se utilizan para ocultar al propietario o beneficiario de determinados bienes, blanqueando dinero y ocultando operaciones financieras diversas. No tienen mala fama porque sí. Normalmente son poco transparentes e incurren en situaciones ilegales, difíciles de comprobar.

Es verdad que Macri se apuró en contestar, y también es cierto que se trató de una firma que fue creada hace casi 20 años, y cerrada hace casi 10. Pero no puede enojarse porque se le pida más precisiones y haya buena parte de la población que duda de la explicación oficial.

La nuestra es una sociedad escaldada y es bueno que quiera saber más. No alcanza con que se diga en el comunicado que “cualquier información adicional puede consultarse libremente en la declaración patrimonial que se presentó cuando era Jefe de Gobierno”. La población necesita que se diga claramente en qué sociedades participa, si hay alguna otra sociedad offshore y cuáles son sus socios.

Además, tiene que dar el último paso para concretar el Fideicomiso Ciego de Administración. La Oficina de Anticorrupción que conduce Laura Alonso ya le dio el visto bueno al contrato que le envió Pablo Clusellas, secretario Legal y Técnico, al que tuvo acceso Infobae. Ahora el Presidente debe definir el fiduciario y firmar el contrato.

Será un gesto inédito en la Argentina, un nuevo piso de transparencia institucional. Ojalá lo concrete esta misma semana, antes de que Cristina Fernández de Kirchner deba presentarse ante la Justicia.

Macri no debe enojarse si la sociedad le pide explicaciones

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