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Macri acertará si saca a Telesur

http://noticiasvenezuela.org/2015/12/28/macri-saca-a-telesur-de-argentina/

Macri acertará si saca a Telesur

«METODOLOGÍA Y ESENCIALISMO COMUNICACIONAL NAZI-FASCISTA» EN EL SOCIALISMO-FALAZ DEL SIGLO XXI

Por Alberto JIMÉNEZ URE

(@JUREscritor)

«En el curso de nuestra infanta centuria, la Dictadura del Vulgo no existe ni lo hará: es mampara de Casta Opresora que en su nombre delinque e intenta dramática y epistemológicamente corromper la Naturaleza de la Cognición»

Es comprensible pero trágico que, por distintas causas, el Sector Ignorante del Vulgo adhiera a desadaptadas y vándalos que en «Centro-Sur-América» (Ultimomundano) imponen ese esputo de la Contra-Cultura-Bolivariana promovido como «Socialismo del Siglo XXI» por histéricas y dementes con audacia: seres sin cultura o instrucción que aventajan pese a sus prontuarios policiales, gozosos de sus tropas mercenarias que blindan su maledicencia e imbecilidad frente a sus ilegitimadas funciones de gobierno. La idiotez no suple al discernimiento lógico-científico, pero funciona entre desesperanzados: vindica la disfuncionalidad intelectual de la masa.

El monotemático discurso «anti-imperialista-falaz» que estigmatiza a los desalmados «socialistas del Siglo XXI», esos sobre los cuales abomino se arroguen «dignidad o «liderazgo», indigesta a partir de su iniciática absorción de la Metodología y Esencia Comunicacional Nazi-Fascista impuesta por Adolf HITLER tras solicitársela a Paul Joseph GOEBELS (1897-1945) Su propósito era enajenar las conciencias de ingenuos y también advertir a los pre-claros políticos o intelectuales alemanes respecto a su conversión a la férrea Supremacía Miliciana de Contra-cultura-Humanista.

En la «Metodología y Esencialismo Comunicacional Nazi-Fascista» sobresale la Mnemotecnia para la inoculación de elementos como: la mentira, incriminación, inculpabilidad transferencial, deformación y magnificación de sucesos, corrupción del Razonamiento Lógico, fantasía y épica. Para el usurpador el mando no es un ejercicio constitucional sino el abuso desquiciado de poderes estatales que se apropia de todo con el propósito de corroer sin que nadie se lo impida. Las rigurosamente pre-elaboradas imágenes de un mesiánico individuo, ya en la memoria de todos y al que estaban obligados llamar «Líder Supremo» («Führer»), eran fortalecidas con una fraseología de vulgata exaltadora del patrio-heroísmo. HITLER fue, de hecho, un soldado perdedor en la Primera Guerra Mundial convertido en triunfador de propaganda en la tercera que emprendería.

En Ultimomundano también tuvimos uno, específicamente en Venezuela, tan estúpido y cobarde como HITLER: financista del Hegemonismo Latinoamericano: alguien que, tras un fallido «golpe de Estado», fue equivocada e insólitamente elegido para conducir el país y no tardó en exigir que se rindiese culto a su personalidad proclive a delinquir. Comandó un movimiento insurreccional y se rindió (su admirado HITLER prefirió suicidarse).

Un día le informaron que padecía cáncer y pasó de ateo a cristiano estafador, exhibiéndose con una cruz en la mano. No tuvo de contrito lo de convicto. Gracias a la fabulosa riqueza que administraba, promovió el «Socialismo del Siglo XXI» al cual no precede una categoría filosófica: pero, expresa la Contra-Cultura-Bolivariana que, enmascarada, se gestaba desde la Década de Los Años 70 cuando a los políticos enloqueció el prócer impreso norteamericano.

El trastornado, sobreseído y pasado a retiro militar -que se prometía ad infinitum jefatural de los venezolanos- encendió la esperanza en millones de personas e hizo (mediante la «Metodología y Esencialismo Comunicación Nazi-Fascista» que segrega, impone el Racismo Doctrinal y el genocidio) del Palacio de Miraflores un símbolo de la Contracultura Libertaria Latinoamericana. Su predecesor «nazi» creía que los judíos no eran seres humanos. Para Él («socialista del Siglo XXI») los disidentes u opositores tampoco: «gusanera», como solía inferir un enjuto e insepulto exterminador caribeño.

Para Paul Joseph GOEBELS era menester: «[…] negar las malas noticias a través de la invención de otras que pudieran distraer a los alemanes» […]», «[…] acallar –censurar- asuntos sobre los cuales no se tuvieran argumentos para enfrentar u omitir las noticias que favoreciesen al adversario […]» y «[…] difundir mentiras difíciles de refutar virtud al control gubernamental de los medios de comunicación sociales […]». La propaganda convocaba matar y combatir por el «Líder Supremo» («Führer») porque él era «el mesías de raza aria-pura-indoeuropea», «la dignidad antropomórfica», «El Estado».

Exacto, en Venezuela se impusieron y exportaron abominaciones de esa estirpe al resto de la América Latina. No se aseveraba que «El Indiscutible y Supremo Comandante de Ultimomndano» era aria, imposible, sino vástago de incontaminados guerreros aborígenes. Fue, nadie lo duda, mestizo: empero con un enorme lunar en la zona frontal superior muy parecido a una garrapata gigante que le daba aspecto de arrastracuero.

En cuanto a los formalismos de Estado (su «institucionalidad»), la puja del nazismo armado forzó conceder «poderes extraordinarios» a la figura del «Líder Supremo» para que aboliese la democracia germana, el parlamento y su constitución. Se le confirió licencia para tiranizar dentro y fuera de ese país. Todos conocemos las consecuencias: el Holocausto y hasta destrucción del Estado Alemán.

El discurso que diviniza al canalla y asesino forma parte de la esencia del Socialismo-Falaz del Siglo XXI. Basta estudiar el pensamiento de BOLÍVAR y PONTE para advertir que, experimentado en miserias independentistas, el Libertador reconoció sus errores: deploró el militarismo-mesiánico, las incesantes controversias por la consecución del poder de mujeres y hombres que codiciaban la perpetuidad en el mando. Al cabo de tanta infamia, Simón se sintió escritor y filósofo: supo que las guerras son vanas por cuanto sólo los bárbaros, a los que ninguna riqueza o poder sacian, son sempiternos. Vivieron, están entre nosotros e igual tendrán postrera presencia.

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