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Los Secretos del Lavado de Cerebro

Siempre hemos creído en la ilusión de que nuestra mente es como un cofre macizo. Un diamante impenetrable donde están alojados nuestros pensamientos, nuestra memoria, nuestra identidad… Y que tenemos pleno control sobre él. Nada ni nadie puede influir sobre nuestra mente. Los más espabilados sabrán que no es verdad. Que somos fácilmente influenciables. Que el límite entre la verdad y el engaño es muy fina, y siempre va a depender del color del cristal con el que se mire.

Esa es la ilusión a la que nos tenemos que ir acostumbrando: que el cerebro es fácilmente manipulable. Tanto para nosotros mismos, como por el ambiente… y los demás.

Los Secretos del Lavado de Cerebro

Y eso tratará este post. De una forma de llegar hasta nuestros pensamientos, eliminarlos, e implantar otros nuevos, más acordes con los convenientes. Estamos hablando del lavado de cerebro.

A día de hoy, seguimos muy influenciados por la publicidad y los medios de comunicación, y por qué no, por la propia educación. Es la forma más sutil de manipulación en ambos frentes. Una está presente constantemente en nuestra vida cotidiana. La otra, se nos presenta desde niños.

Según Kathleen Taylor, investigadora de fisiología de la universidad de Oxford, el lavado de cerebro necesita del siguiente procedimiento y premisas:

1. Debemos eliminar primero las ideas que no nos convienen. Para ello, ya conocemos los métodos: drogas, tortura, aislamiento…

2. Implantar nuevas ideas. A través de los siguiente requisitos:

  • Hacer que el sujeto experimente emociones extremas.
  • Tener a más gente que crea en lo mismo.
  • Aislarlo.

Sin embargo, ¿cuál es el antónimo del lavado de cerebro? Pues viene dado desde la educación también. El pensamiento crítico es lo que nos hará ser más resistente a cualquier intento de lavado.

En este vídeo, se expando lo anteriormente dicho.