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Los que compraron, ganaron (explica bien los aumentos)

Esto explica los aumentos de noviembre, cuando finalizaba la gestión de Cristina. Pero te tiene que gustar leer porque es largo.

Los que compraron, ganaron (explica bien los aumentos)

Columna de Luis Varela

Los nuevos tiempos van llegando. Algunas expectativas se van cumpliendo, otras no. Y en este complejo punto del cambio de ciclo estamos a las puertas de comprobar si en el mundo de los autos se cumple o no la vieja sentencia que dice que el que no compró se embromó.

¿Por qué el perjuicio para el que se quedó sin comprar? Veamos: A mediados de septiembre, en plena campaña electoral, con el país inundado de todo tipo de rumores, se empezó a decir que una de las principales inversiones que podía realizar un argentino medio en el cierre del 2015 era la compra de un automóvil.

¿Por qué se repetía semejante consejo? Simple: después de doce años K, cualquier candidato que sucediera a CFK se vería obligado, sí o sí, a sincerar las variables económicas, ajustando el tipo de cambio. Dicho de otro modo, devaluar para que la economía pudiera volver a funcionar.

¿Qué modificación le aportaría una devaluación a los automóviles? Sencillo: toda unidad o pieza que viene desde el exterior está valuada en dólares, y si el precio del dólar sube en pesos, el valor del vehículo sube en la misma proporción.

Ejemplo: si desde afuera llegara un auto nuevo que costara por ejemplo 10.000 dólares (casi no queda ninguno con ese valor), valdría esta semana unos 97.500 pesos en el mercado interno, pero desde la semana entrante, si Macri devalúa el tipo de cambio oficial hasta por ejemplo 14,50 pesos, el nuevo precio del auto en cuestión sería de unos 145.000 pesos, 48% más caro que hasta ahora.

Claro que en este salto de oportunidad hubo una pequeña trampa. Sabiendo que muchos compradores adelantarían su operación para evitar el precio del nuevo dólar, las terminales anticiparon el aumento de muchas unidades: entre la última semana de octubre y todo noviembre hubo en algunos vehículos subas inexplicables de casi 30%. El aumento alcanzó a tal punto que unas pocas unidades llegan casi a duplicaron los valores que tenían en 2014. ¿Cuántos fueron los que aprovecharon esta movida? El número exacto puede surgir de los datos de autos nuevos patentados que distribuye la Asociación de Concesionarios de Autos (ACARA).

Hasta mayo de este año, la venta efectiva de autos nuevos caía (cinco meses de este año contra cinco meses del año pasado) casi 22%. Entre enero y mayo todos y cada uno de los meses de este año mostraba en patentamientos notables caídas contra iguales meses del año pasado.

Pero de junio a esta parte, cuando estos pícaros compradores empezaron a percatarse de que estaba por terminar el dólar subsidiado, la tómbola de los patentamientos empezó a darse vuelta: en junio de este año contra junio del año pasado la venta mejoró 8%, en octubre ya estaba 10% arriba y en noviembre contra noviembre la mejora arañó un exultante 24%, como si el mercado argentino estuviera viviendo la mejor de las fiestas. De ese modo, después de que los presidentes de las once automotrices radicadas en el país hubieran calculado que el 2015 terminaría con una venta anual del orden de las 600.000 unidades, este desequilibrio de tipo de cambio está por dar un número anual final que puede ubicarse bastante más arriba, incluso por encima de 650.000 vehículos, acercándose mucho a la venta anual que se realizó en 2014.

El financiamiento

El grueso de las compras que se hicieron en los últimos meses fue realizado con financiamiento, es decir con autos a pagar, por lo que en las próximas dos o tres temporadas tendremos compradores de autos nuevos pagando cuotas de una unidad ya comprada.

En el mercado argentino, históricamente, el 75% de las compras de autos se realizaba al contado y apenas el 25% era con algún tipo de financiamiento. Pero ultimamente la mitad de las compras se hizo a crédito: 50% contado, 50% financiado, algo que no había pasado jamás.

Tradicionalmente, sobre la venta total apenas el 10% se realizaba con crédito bancario, otro 7% con crédito de alguna terminal y otro 7% con planes de ahorro.

¿Qué puede venir a partir de ahora? Los gerentes de las terminales tienen información que ni los funcionarios públicos consiguen. Por los números que se van mostrando, se puede inferir lo que las automotrices esperan para este verano y lo que puede imaginar para el mercado de todo el 2016. El número de corto plazo surge de la cantidad de autos que están repartiendo ahora en la red de concesionarios y la tendencia del año entrante tiene que ver con los autos que salen de las terminales, los que efectivamente se van fabricando.

En ese sentido, las terminales repartieron en la red durante noviembre 27% más autos que en noviembre del año pasado. Esa mejora fue repartida con un incremento de 36,4% de autos nacionales y una suba de 18,3% importados. Con ese número, el reparto anual a salones de venta mejora apenas 2,3% por arriba del número de los primeros 11 meses de 2014, con una suba del 7,4% de autos nacionales y una baja del 1,8% en los importados. O sea, hubo una gran provisión de autos sobre todo nacionales para que los compradores se llevaran todo lo posible en el último mes de Cristina con el dólar a 9,70 pesos.

¿Qué se espera para el 2016? En noviembre se fabricaron (se armaron en el país con 73% de piezas importadas y 27% de piezas nacionales) casi 45.500 autos, 16,6% menos que en noviembre del 2014. Fue en fabricación local el peor noviembre desde 2008. En lo que va del año –once meses– se llevan fabricados 11,9% menos unidades que en igual lapso de 2014 y, según parece, el 2015 completo será en fabricación el peor año desde el 2009.

Por lo visto, este ritmo de armado local parece confirmar la estimación de los vendedores, con posibilidades de que el 2016 sea todavía peor que este año. En base a esa expectativa, por decisiones de política económica oficial, casi un tercio del personal que trabaja en el sector está con los brazos caídos.

Prácticamente todas las plantas automotrices están apelando a sus pensiones encubiertas, bajo la figura de paradas técnicas, para compensar un mercado que se desplomó. Todas consideran que el sostén de la venta interna por compras anteriores a la devaluación está por terminar, y las proyecciones para los próximos meses no son las mejores.

Por supuesto, no toda la culpa de este desplome está ligada a malas decisiones de política económica del kirchnerismo. Lo que está pasando en Brasil también impacta y mucho. Para poder competir en el mundo y salir del estancamiento económico, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su ministro de Economía neo liberal acaban de devaluar el real de 2,20 a casi 4 reales por dólar.

La decisión, similar a lo que está por ejecutar Mauricio Macri en el mercado argentino, ahondó todavía más la recesión en Brasil y la sumergió en una crisis política de proporciones, que pone incluso en riesgo la permanencia de Rousseff en el poder. Lo grave del caso es que el Brasil recesivo actual puede sumergirse en una depresión, y parecerse bastante a lo que sucedió en la Argentina en 2001.

Esa alternativa desmoronó las ventas externas de autos que venía realizando Argentina. En 2012 el 90% de la exportación de vehículos se dirigía a Brasil, pero con el real devaluado, los autos argentinos pasaron a ser caros (algunas unidades cuestan aquí 10.000 dólares mas que unidades similares en Brasil) y en consecuencia ahora los brasileños absorben “sólo” el 77% de lo que se vende afuera.

Sin tapujos debe decirse que los números de la exportación son alarmantes. En noviembre, según ADEFA, se mandaron al exterior apenas 18.600 autos, 52,4% menos que en noviembre de 2014. Con eso, en los primeros 11 meses de este año se exportaron 28,6% menos autos que el año pasado.

El efecto del cepo

Como puede verse, la situación no es en absoluto sencilla. Por eso, a partir del 11 de diciembre y en los días siguientes no solo los inversores estarán mirando con gran atención las novedades que salgan de la boca del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay. Las once automotrices que fabrican autos en la Argentina estarán pendientes sobre lo que se decida con el cepo.

El cuadro de situación es bastante parecido a un congelamiento operativo. Las terminales que arman autos en Argentina necesitan las piezas importadas. Para traerlas necesitan dólares. Como la plaza automotriz fue responsable de una de las principales fugas de dólares de todo el sistema, los dólares fueron repartidos a cuentagotas. A principios de año cada empresa recibía en promedio permisos para comprar 18 millones de dólares por mes y en las últimas autorizaciones esa cantidad fue reducida a 4,5 millones por compañía.

Hasta ahora las piezas fueron mandadas por las casas matrices, pero las subsidiarias locales adeudan a sus sedes principales unos 2.700 millones de dólares. Y las autopartistas sufren algo parecido.

Por supuesto, los que miran este problema desde la visión nacionalista pueden decir, apresuradamente, “que se jodan, que vengan a fabricar autos a nuestro país si les interesa”. Pero, detrás de eso, el gran riesgo es qué pasará con todo el personal que está trabajando en el sector.

Habitualmente, por cuestiones de reventa, el pico de compra de unidades se concreta en los meses de enero, febrero y marzo, y caen drásticamente en octubre noviembre y diciembre. Pero este año octubre, noviembre y diciembre serán mejores que el año pasado y es muy posible que el primer trimestre de 2016 no sea mejor que el de 2015.

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