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Los huevos al plato.

¿Sabías que algo tan simple como un huevo frito puede prepararse de tres maneras distintas? Este alimento puede pasar inadvertido en un plato -cuando lo utilizamos como elemento aglutinador, por ejemplo-, presentarse como guarnición o ser el protagonista indiscutido de la mesa.

En la cocina, como siempre, el límite es el gusto personal y la imaginación; por tanto, existen muchas recetas y maneras de cocinar los huevos. En esta nota te presentamos las nueve mejores formas, adelante…



HUEVOS CON CÁSCARA

Para cocinar los huevos con su cáscara es muy importante tener en cuenta tres aspectos: el tiempo de cocción (debe ser el adecuado según qué queramos conseguir), utilizar agua hirviendo y una cazuela sin tapar, y la integridad de la cáscara (que no tenga fisuras, suciedad, etc.).



1. Huevos pasados por agua

Los huevos al plato.Para su elaboración, introducimos los huevos en un poco de agua hirviendo y sal, y los mantenemos así durante unos 3 minutos. El resultado será la clara semilíquida y la yema líquida. Dado que este tipo de preparación no permite conservar los huevos después de cocinarlos, deben hacerse justo antes del momento de servir.



2. Huevos Mollet

Los huevos al plato.Introducimos el huevo en agua hirviendo con sal, durante 5 minutos. El resultado final será una clara cuajada y una yema semilíquida. Este tipo de huevos se puede conservar en la nevera por un periodo de 2 días sin pelar. Se utilizan calientes, con alguna salsa, o fríos, como guarnición con una salsa mayonesa o derivada.



3. Huevos duros

Los huevos al plato.Introducimos los huevos en el agua hirviendo, con un poco de sal y los dejamos durante 10 minutos. Con este tiempo obtendremos una clara y una yema cuajadas. El truco aquí es controlar el tiempo de cocción, ya que si nos pasamos, la yema se pondrá verde. Estos huevos se pueden conservar en la heladera por varios días sin pelar. Lo ideal es tapados, en un recipiente hermético.



HUEVOS SIN CÁSCARA Y SIN BATIR

Existen varias maneras de preparar huevos sin cáscara y sin batir. Las principales son las siguientes:



4. Huevos Poché (escalfados)

Los huevos al plato.Se pone en un recipiente agua y vinagre (sin sal). Una vez que hierva, introducimos el huevo con suavidad. El ácido del vinagre en el agua evitará que la clara se disperse. Entre tanto, nosotros sostendremos la clara con una espumadera, y con ella envolveremos el huevo. Dejamos que la clara se cuaje, pero que la yema se quede líquida. A continuación, sacamos el huevo a un agua fría y, ya fuera de ella, le quitamos las imperfecciones (rebabas). Se seca el huevo con papel absorbente y lo colocamos como acompañamiento de alguna salsa, o como guarnición de algún plato.



5. Huevos Cocotte

Los huevos al plato.Se elaboran dentro de un recipiente llamado cocotera. Este recipiente (de cerámica, silicona u otro material resistente al calor) irá untado con manteca y, dentro de él, introduciremos el huevo. A su vez, pondremos a la cocotera dentro de otro recipiente al baño María y lo meteremos al horno durante 2 o 3 minutos. Si queremos que lleve guarnición, la meteremos dentro de la cocotera y echaremos el huevo por encima.



6. Huevos al plato

Los huevos al plato.Para elaborarlos, utilizaremos cazuelitas de barro o de acero inoxidable, untados con manteca. Colocaremos los ingredientes y el huevo cascado y lo pondremos en el horno o sobre la plancha (según gustos).



7. Huevos fritos

Los huevos al plato.Hay tres maneras de preparar los huevos fritos:



A la Poele: se elaboran agregando un poco de materia grasa a la sartén (en general, manteca), de tal forma que, cuando los casquemos, la clara cuajará con lentitud. La clara compacta a la yema roja. Lo habitual es servirlos con guarnición.



Tradicional: se elaboran en la sartén con abundante aceite a fuego fuerte. La clara debe quedar cuajada y esponjosa, mientras que la yema deberá lucir un color blanco por encima.



A la española: se fríen en abundante aceite a temperatura fuerte, de tal manera que, cuando introduzcamos los huevos, podamos voltearlos con rapidez con ayuda de la espumadera. La clara (cuajada) envolverá a la yema, que debe quedar líquida.





HUEVOS SIN CÁSCARA Y BATIDOS

Existen dos técnicas principales, ambas muy utilizadas en nuestras cocinas: los revueltos y las tortillas.



8. Revueltos

Los huevos al plato.Son preparaciones a base de un huevo batido (o apenas batido), cuajado a baja temperatura y que al final presenta una textura cremosa. Dentro de los revueltos, hay dos formas de elaboración:



A la sartén: hacemos los huevos revueltos en una sartén, con poca grasa y a baja temperatura. Cuando añadimos el huevo, lo elaboramos sin dejar de mover. Este plato casi siempre lleva guarnición, que se prepara antes en la misma sartén donde echaremos el huevo por encima. Para que la mezcla quede más cremosa, se puede agregar un poco de crema de leche. 

Al baño María: El método es el mismo que el anterior, la diferencia es que, se ralentiza la cocción y el huevo queda más cremoso.



9. Tortillas

 Hay dos maneras de hacerlas:

Los huevos al plato.

Francesa (enrollada): para hacerlas, volcamos el huevo en una sartén con muy poca grasa y ligeramente caliente. Con un tenedor movemos de forma circular, y también movemos la sartén dejando que se extienda por ella. Después, se voltea la mitad, se enrolla en forma de bollo y se saltea todas las veces que sean necesarias, hasta que quede cuajada. Este tipo de tortilla también puede llevar guarnición, bien sea a un lado, como dentro (es habitual rellenarlas con jamón cocido y queso Cheddar).



Tradicional (redonda): en nuestro país son las más típicas y, de ellas, existen múltiples versiones (de cebolla, de pimientos, vegetales, mixtas). Para prepararlas, lo primero es pelar, lavar y cortar las papas en dados pequeños. 

Dependiendo del gusto, las hervimos o freímos en abundante aceite hasta que estén blandas, y escurrimos muy bien. Por otro lado, contemplar la cantidad de cebolla rehogada para combinar. Luego, se baten los huevos y se mezclan con las papas y la cebolla buscando una proporcionalidad. En este punto, añadimos la sal y pimienta. Una vez hecho este proceso, movemos la sartén un poco y dejamos que se cuaje la parte que está en contacto con el fuego. Bajamos el fuego para que se cuaje la tortilla en su interior, dándole las vueltas que sean necesarias.

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