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Los controles de precios no funcionan

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Los controles de precios no funcionan

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Los controles de precios no funcionan

A lo largo de la historia, se han intentado controlar los precios por parte de los gobernantes, pero sus efectos siempre se han mostrado negativos y contraproducentes, debido a que provoca desincentivo a la inversión y producción, escasez como consecuencia de ello del producto cuyo precio se controla, corrupción, y pobreza:

“Durante cuarenta y tres siglos la fijación de precios oficiales o política de control de precios jamás ha funcionado pues solo ha logrado pobreza, escasez y corrupción”.

Empecemos por manifestar que los controles de precio son una forma autoritaria de intentar –inútilmente- administrar la economía para obtener un fin determinado. Básicamente, los controles de precios o fijación de “precios oficiales” significan que el rey, emperador, dictador o mandatario con pocas luces en la cabeza, dicten un precio obligatorio sobre un bien o servicio, precio que de ser desobedecido se castiga con pena de multa, prisión o muerte. Cuando lo lógico es que el precio dependa de las valoraciones libres de compradores y vendedores, en esto último consiste lo que se denomina libre mercado, el cual funciona bien cuando se deja a las personas libertad para intercambiar bienes en condiciones establecidas por mutuo acuerdo.

Los controles de precios no funcionan

Pero si el mercado libre funciona bien ¿por qué se crean controles de precios? Bien, el motivo que impulsa a crear un precio oficial tiene que ver más con la obtención de favores políticos que con el interés público, la fijación de precios suele esgrimirse en campañas políticas como una forma de garantizar estabilidad de precios para las potenciales masas de votantes aunque más tarde estos mismos votantes sufrirán las consecuencias de esta política equivocada. También suelen utilizarse los precios oficiales para evitar malestar social a corto plazo solamente postergando –y alimentando- una inevitable crisis por unos pocos años. Por último, el control de precios suele usarse por gobiernos autoritarios como instrumento de retaliaciones y privilegios para mantener al dictador en el poder.

El control de precios es una típica medida marxista de socialismo real o comunismo (aunque no limitada a este sistema), donde se destinan ejércitos enteros de burócratas y gendarmes para fijar y hacer cumplir los precios de los bienes, no importa que una cebolla cueste mas que la herramienta que se usó para cosecharla o que el control del cereal mate de hambre a 3 millones de personas en Ucrania, lo que importa en una economía socializada es determinar como se usará el precio para consolidar al régimen. Pero incluso para eso el control de precios es un instrumento inútil como veremos a continuación.

Los controles de precios no funcionan

El primer caso documentado de control de precios fue el que hicieron los reyes sumerios quienes establecieron controles de precios y salarios durante el siglo XXIV a.c. A esta tarea se dedicaba el sangu o vicario administrador quien ordenaba las actividades económicas mediante una burocracia agobiante. Tal política de control de precios junto con el burocratismo que implicaba, destruyó la economía sumeria al punto de que el Rey Urukagina terminó aboliendo impuestos y regulaciones y eliminó el burocratismo luego de una revolución. En 1878, un grupo de arqueólogos franceses descubrió esta historia registrada en tablillas de barro y en ellas también encontraron la primera mención de la palabra libertad: “Ama-gi”.

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Los persas cometieron el mismo error siglos más tarde, controles de precios y salarios unidos a los altos impuestos fueron los detonantes de sendas rebeliones egipcias que dieron al traste con el dominio persa tanto en Babilonia como en Egipto. Durante el Imperio Romano los precios oficiales fueron impuestos por Dioclesiano en la forma del “De Maximis Pretiis Rerum Vaenalium”junto con la restauración del imperio en la forma de una monarquía absolutista basada en esclavitud y burocracia, Dioclesiano es obligado a abdicar. Más tarde Juliano el Apóstata reincorpora los controles de precios y añade una causa más para la caída del Imperio Romano.

Controles de precios se sucedieron en Pensilvania en 1777, en la Francia revolucionaria de 1793, en la Alemania Nazi de los años treinta y en muchos otros lugares, con pésimas y previsibles consecuencias: carestía, distorsión de precios, corrupción, etc. Precios oficiales también se han establecido en el Ecuador durante décadas y son vigentes hasta el día de hoy.

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En nuestro país es el caso del Kilovatio/Hora que es fijado por el CENACE según la Ley de Régimen del Sector Eléctrico ¿los resultados? escasez de energía debido a la falta de inversión en este sector provocado por falta de incentivos basados en costos reales de generación, transmisión y distribución. Súmese a esto un alto presupuesto nacional desperdiciado en subsidios y tendrá una crisis eléctrica recurrente (mientras escribo burócratas corren de aquí para allá escandalizados por el aumento de la demanda eléctrica).

Otros ejemplos. Los precios del transporte terrestre son fijados por el Consejo Nacional de Tránsito ¿los resultados? La falta de incentivos eliminó la competencia en servicios y precios, los malos tratos en transporte urbano y los accidentes son el pan de cada día. Lo mismo puede decirse por el precio oficial del gas que genera un privilegio para calentar piscinas a costo subsidiado e igual cosa con la gasolina y otros hidrocarburos que se convierten en mecanismo por el cual los pobres subsidian con sus impuestos la gasolina de los felices propietarios de todoterrenos y sedanes. El costo de las matrículas escolares es también regulado por el Ministerio de Educación y Cultura amén de otras tantas regulaciones que impiden crear nuevas instituciones privadas y brindar educación de calidad a una mayor cantidad de niños y jóvenes.

Como anécdota personal tengo el recuerdo de la clase de arbitrariedades que acompañan a los controles de precio durante el gobierno de León Febres Cordero, gobierno ciertamente poco adicto a la economía liberal. Además de mis recuerdos sobre las listas oficiales de precios que aparecían en televisión y las amenazas de multa y confiscación que acompañaban a estas “angelicales” medidas, en especial recuerdo un caso, se trataba de una tendera vecina nuestra que debido al control de precios tuvo que retirar muchos productos de los estantes debido a las pérdidas que afrontaría si los vendiera a precios oficiales, pues la tendera los compró justo antes de la fijación de precios, aún guardar los productos le significaba una enorme pérdida pero menor a los que tendría si los vendía a precios oficiales.

Un mal día, el rumor se había regado sobre el almacenamiento de productos por parte de la vecina, pues no faltan los “diligentes” redistribucionistas que a la usanza de los Comités de Defensa de la Revolución de la Cuba castrista, espían y denuncian a los “terroristas económicos”. Ese día, un camión militar y agentes de la policía y el ejército llegan al barrio, violentan las puertas de la casa de la vecina, allanan el lugar y proceden a confiscar la mercadería que luego fue a parar a los famosos EMPROVIT estatales, no recuerdo si mis vecinos fueron a prisión, puede que sí. Con el tiempo comprendí lo que sucedió: alguien había osado enfrentar al autoritarismo económico y pagó por ello.

Los controles de precios no funcionan

¿Por qué no funcionan los controles de precios? no funcionan porque la fijación de un precio mínimo debajo del precio real causa carestía y productos de mala calidad, y luego se encarece aún más el producto en el mercado por falta de incentivos para su producción, pues nadie produce algo que le significará una pérdida. La fijación de un precio máximo sobre el precio real en el mercado, por el contrario genera un privilegio y un “efecto llamada” que incentiva a muchos a producir ese servicio o producto, muchas veces en forma deficiente, haciendo que el precio posteriormente caiga en el mercado real y no existan incentivos para crear productos derivados, mejores o complementarios.

Finalmente, los controles de precios no solo no funcionan en la práctica, sino que además implican autoritarismo, una pérdida de libertades y creación de grupos de privilegiados. ¿A qué clase de politiqueros y pésimos economistas se les ocurriría hoy en día impulsar controles de precios?”.

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