Facebook Twitter RSS Reset

Los 5 mejores partidos de un Dios llamado Michael Jordan

No resulta fácil elegir sólo cinco encuentros para repasar su legendaria carrera. Aunque eso sí, aquel sexto partido de las Finales del 98 ante los Jazz no podía faltar…

Los 5 mejores partidos de un Dios llamado Michael Jordan

No es fácil. Sé que esta lista no recoge todas las grandes actuaciones de Michael Jordan en su carrera NBA. Algo lógico por otra parte cuando hablamos de alguien que con su apellido ha hecho que surja un adjetivo (jordanesco) capaz de calificar lo imposible. Hubo algunos tremendamente buenos antes que él y otros realmente espectaculares tras él, pero ninguno ha alcanzado un consenso mayor que el ‘23’ a la hora de ser designado como el mejor de siempre. Ganó seis anillos, 5 MVP’s, se retiró dos veces para acabar volviendo… pero, sobre todo, dejó una sensación de vacío tras su adiós definitivo con 40 años que ha hecho que no se le hayan dejado de buscar sucesores y herederos (Penny Hardaway, Kobe, LeBron…) desde entonces. Lo que consiguió asusta, pero casi más aún el cómo lo hizo. Para recordarlo (aunque nunca se va a olvidar), en esta semana en la que ya se respira la llegada de las fiestas navideñas, llega el turno de repasar los cinco mejores partidos de Air, de su Majestad.

26/4/1986: El día en el que Dios se disfrazó de Jordan

“Creo que Dios se ha disfrazado de Michael Jordan”. Larry Bird definió en esta frase que es historia del deporte universal el ciclón que torturó a aquellos todopoderosos Celtics en el segundo partido de la primera ronda de los Playoffs de 1986. El vetusto y añejo parqué del Boston Garden tuvo el honor de acoger la mayor anotación jamás vista en un duelo de Playoffs: 63 puntos (sin ningún triple intentado) que más de 29 años después continúa siendo un techo que nadie ha superado. Un encuentro inolvidable resuelto tras dos prórrogas en las que un solo hombre puso en jaque a un equipo formado por Bird, Kevin McHale, Robert Parish, Dennis Johnson, Danny Ainge o Bill Walton y que presumía de tener la mejor defensa de toda la Liga. Es más, los Celtics habían amasado 37 victorias más en Regular Season que aquellos Bulls en los que Jordan había causado baja en 64 encuentros tras una fractura en el pie en su segundo año en la Liga. Finalmente, y pese a que Air retrasó el desenlace forzando el primer tiempo extra con dos tiros libres y el tiempo a 0 en un duelo mano a mano entre él y el rugir del Garden, el triunfo se quedó en casa. Un palo en aquel momento para aquel joven de 22 años. Sin embargo, el paso del tiempo hizo que nos olvidáramos del 135-131 final y únicamente nos quedáramos con que aquella noche, Dios se apareció en una cancha de baloncesto.