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Lean el primer capítulo de mi libro. Diganme como me quedo?

Esta es la descripción del libro. Mas abajo esta el primer capítulo. Leanlo y diganme si les gusta. Y si no, diganme por que. Me seria de gran ayuda. Se los agradezco.

Donde mueren las estrellas.

Poco después de la segunda gran guerra entre humanos y reptiloides, la vía láctea quedó sumida en una era de corrupción, donde las organizaciones piratas alcanzaban poderes cada vez más semejantes a los de  algunos planetas pequeños, debido al notable gasto en la reconstrucción de las civilizaciones que combatieron entre sí por el dominio universal.

    Después del caos, los gobiernos crearon el congreso galáctico, procurando que sirva como medio para resolver los conflictos que azotan el espacio de forma pacífica, y así extender la tregua hasta los dominios más ambiciosos.

    En plena época de paz, Wade, desertor de la flota imperial humana y ahora pirata que trabaja bajo el mando de su propia consciencia, decide adentrarse en el planeta Cannis, gobernado por la misteriosa Trinidad, en compañía de su robótico ayudante. Su objetivo será ejecutar la misión impuesta por una organización pirata anónima, la cual consiste en asesinar a un agente del congreso galáctico que se dirige a dicho planeta.

    Pero una vez allí, descubrirá un secreto silenciado por milenios que cambiará el futuro de las estrellas y de quienes las habitan, en el que la Trinidad se ve involucrada enormemente.

    Una decisión difícil y un cambio de planes repentino cambiará para siempre el destino de Wade y su forma de ver más allá del cielo. Un nuevo caos vendrá de una galaxia lejana; su llegada hará vibrar la parte más recóndita del firmamento.

Primer capitulo.

La base espacial Lhotar está a 600 kilómetros por encima de la superficie del planeta Cannis, uno de los cinco planetas que forman parte del sistema de estrellas artificiales de la Trinidad. Allí van a parar naves de todo tipo, desde simples naves de exploración, hasta enormes fragatas de guerra. Las razas que se distribuyen por los planetas son casi desconocidas para los que no forman parte de la Trinidad. En efecto, poco se sabe de la misma, que se ha mantenido en silencio durante varios siglos. Sin embargo el comercio en esa zona de la galaxia ha crecido extraordinariamente en los últimos tiempos, por lo que hay un alto flujo de naves transportando recursos de una base espacial a otra.

En una de las tantas naves viajan Pyrom y Wade. El primero, es uno de los pocos sobrevivientes de la catástrofe que acabó con el planeta de los Kilton, una civilización robótica independiente creada por los humanos hace más de mil años; el segundo, un humano, desertor de la flota imperial, y junto con Pyrom, uno de los piratas más buscados de la vía láctea. Ambos se dirigen a Lhotar, mientras perciben los dos anillos que rodean la gran esfera metálica que es la base por las vidrios de la cabina de pilotaje, donde una pantalla muestra el estado de la nave, mientras que en otra se ve el radar, un mapa del sistema solar, y las armas instaladas.

La mayoría de las bases espaciales del universo esconden un secreto. El hotel de Lhotar, por ejemplo, es el centro operativo de los piratas Jewels Sad, una de las facciones más influyentes del universo clandestino, ya que mueve cantidades enormes de dinero galáctico en su mercado negro. Las facciones piratas no solo se dedican al saqueo de naves, sino que, en los últimos tiempos, se han ido inclinando a los asesinatos por encargo y a la siembra de guerras civiles a conveniencia. Estos trabajan de acuerdo a los encargos del libro negro y el libro negro mayor. El libro negro es una lista de misiones creadas por una facción pirata en particular; son trabajos menores, que no conllevan a una gran influencia externa y deben ser ejecutados por miembros de la misma facción. Por otra parte, el libro negro mayor es una lista de encargos ideados por distintas facciones en el universo de los piratas, y su dificultad es superior, lo mismo que su influencia en el universo.

-¿Quien es el objetivo? -pregunto Pyrom, adornando cada palabra con el electrónico acento de su voz.

-Kagart Monn -dijo Wade-, agente de los reptiloides ante el congreso galáctico.

-Nos ha tocado algo significativo -dijo Pyrom, moviendo uno a uno los dedos metálicos de su mano izquierda sobre la rodilla de la misma parte del cuerpo, haciendo un sonido intermitente, bañando por completo al del poderoso motor de la nave que, sin embargo, por dentro se escuchaba debilitado. Su voz parecía satisfecha. Por fin preguntó-. ¿Cuál es el plan?

-Es una misión de asesinato. Los centinelas nos han informado que muy pronto saldrá de la base y se dirigirá al planeta Cannis en una de las naves del congreso. Nuestro trabajo será infiltrarnos en la nave y pasar desapercibidos hasta que, una vez en el planeta, encontremos el momento y el sitio adecuado para acabar con su vida.

-Suena fácil.

-Lo comprobaremos muy pronto –dijo Wade al instante.

Cuando llegaron, ya dentro de la base, seres de todos los colores y tamaños deambulaban por la sala principal. Algunos esperaban tranquilos, sentados o parados en un rincón. Otros parecían más bien ávidos, como esperando el comienzo de algo. Algunos observaban el vacío absoluto, queriendo reconocer el brillo de una estrella llamada hogar en algún punto del cosmos. Las anatomías variaban en aquel lugar; bastaba mirar hacia un punto determinado para encontrar al monstruo que te perturba los sueños. Eran criaturas sorprendentes a primera vista. No todos parecían monstruos sacados de algún cuento de ficción. Habían seres muy semejantes al humano, lo que los diferenciaba era el color de piel, una expresión en el rostro, el tamaño, o extremidades extra en el cuerpo.

Es imposible describir una palabra que se origina en ese lugar sin antes parecer un subnormal. Es difícil siquiera diferenciar un pirata, un asesino, un ladrón, de un viajero ordinario. La seguridad es casi inexistente. Cada cual es guardián de su vida en un sitio donde las reglas no existen. Pyrom y Wade tenían que estar alertas en todo momento.

El congreso galáctico es un ente que se encarga de mantener la armonía en la vía láctea. Para superar la barrera del idioma, estos, aprobando la propuesta que idearon los líderes de varias civilizaciones, crearon un dispositivo auricular capaz de traducir a la perfección más de diez mil idiomas. Pero este, sin embargo, no puede traducir tantas palabras de diferentes lenguas al mismo tiempo.

Ambos estaban conscientes de que otros sujetos podrían estar tramando alguna conspiración en voz alta sin ser sospechados, debido a la ineficacia del sistema traductor y la a diversidad de seres que abarcan los espacios. No podían haber elegido una misión más propicia al lugar.

-¿Ves ese grupo de reptiles parloteando? -dijo Wade, señalando con sus ojos protegidos por el casco del traje espacial a tres reptiloides que conversaban abiertamente en la barra de la única tienda de bebidas.

-Los veo –dijo Pyrom.

La sala era extensa. Los sillones ocupaban gran parte del terreno. Las paredes estaban cubiertas de vidrios bordados con algún tipo de metal resistente, originando una hermosa vista allí, donde la oscuridad es una tierra negra sembrada con pocas semillas de luz. El piso era del mismo material que el de los bordes de los grandes vidrios, y el techo igual, que estaba plagado con una red de tubos, cables y otros objetos. Un total de cuatro pantallas puestas en sitios estratégicos mostraban, todas, a un anciano reptiloide en medio de un discurso. Era el presidente del congreso galáctico. En general, todos los de su especie son seres que influyen enormemente en las decisiones que se toman en la vía láctea. Si hay un conflicto armado, estos intervienen de forma inmediata. Son como el hermano mayor que observa a sus pequeños hermanos pelear por un objeto, hasta que decide intervenir, apoderándose de el. Todo es cuestión de interés.

“Los tres son guardias del congreso y hablan de forma apacible, ignorando su seguridad, arriesgando su puesto de trabajo y sus cabezas, tal vez teniendo la sensación de que todo va ir bien. ¿Qué estarán pensando en este momento? ¿Qué cosas se estarán diciendo? Hay piratas que murmuran que el jefe de los Jewels Sad es un títere de los reptiloides. No me parece raro que estén tan relajados en un lugar como este. Es probable que Kagart Monn le está aconsejando cómo proceder, a quién matar, qué lugar corromper. El congreso se ha vuelto un refugio de perros sarnosos.”

Así pensaba Wade, que siempre ha sido un pirata que ha trabajado por cuenta propia. Las organizaciones piratas lo contraban más por su fama que por la eficacia en sus misiones. Y pocas organizaciones lo encontraban. Todos los gobiernos lo sentenciaron como un pirata errante, un mercenario clandestino. Al fin y al cabo, estaban en lo cierto.

Hace treinta y dos años que había nacido en la Tierra, un planeta superpoblado y con una estricta ley que pretende proteger el medio ambiente que por miles de años la civilización humana se había empeñado en destruir.  Desde que nació, hasta gran parte de la edad adulta, los humanos libraban una feroz guerra en contra de los reptiloides. Era la segunda entre ambas especies, una guerra originada por el odio fecundado en la primera.

Cuando era niño, las bombas destrozaban ciudades enteras; la gente era exterminada como hormigas en una colonia inundada. En cualquier día, en cualquier hora, en cualquier miserable minuto, la cifra de muertos rebasaba los millones. Para los reptiloides no era diferente. Las dos especies se exterminaban mutuamente como moscas. Los niños eran adoctrinados para luchar en el espacio. El sistema que gobernó la humanidad se encargó de sembrar odio en los corazones de la gente que habitaba la tierra, capital de todas las colonias humanas en el universo, y cosechar un fanatismo que trajo el definitivo colapso de millones de vidas.

Wade fue enviado a defender una colonia humana en plena adolescencia. Fue aprendiendo a desconfiar de la gente y en todo ser inteligente que conocía. Fue endureciendo sus emociones, aprendiendo del insensible arte de la guerra. Como sus padres habían muerto cuando él estaba en la academia militar, el único lazo que lo unía a un sentimiento se encontraba en los escasísimos recuerdos de su infancia, que iban muriendo de forma lenta con el paso del tiempo. Así pasaba los días, en el indetenible fragor de las batallas, atravesando los cuerpos derribados de aliados y enemigos, esquivando la muerte. A los veinticinco años había dejado la compañía de infantería en la cual combatía desde la adolescencia para pilotar su propia nave de batalla, y en los últimos dos años que quedaban de guerra, los reptiloides se referían a él por el apodo de Sombra, debido al talento innato que posee como piloto y a la capacidad de sobrevolar por zonas enemigas sin ser detectado. 

La guerra acabó con un saldo de siete mil quinientas millones de vidas registradas por parte de ambos bandos. Ninguno de los dos logró imponer su poder sobre el otro, por lo que fue una pérdida de tiempo y de recursos naturales, y de vidas valiosas que pudieron haber aportado grandes soluciones para un futuro mejor. Pese a que los conflictos habían cesado, la humanidad mantenía pequeñas escaramuzas con sociedades menores en la galaxia, sociedades que no representaron una gran amenaza debido a las enormes diferencias tecnológicas. 

Los humanos roban los recursos de los oprimidos mediante el poder que representan sus ejércitos, manteniendo un estado de terror constante en ellos, de miedo, un estado de empequeñecimiento. Era la mano del fuerte estrangulando la del débil.  

De las pequeñas sociedades oprimidas por los grandes, nacieron algunos grupos organizados que los combatían. Al principio fueron grupos pequeños, motivados por el solo objetivo de la libertad, pero luego se expandieron. Se movían muy bien. Representaban una molestia para los ejércitos opresores. Al final lograron su objetivo, pero las organizaciones seguían existiendo. Había y hay cientos de civilizaciones oprimidas en la vía láctea. Estas no tardaron en necesitar la ayuda de las organizaciones surgidas en los planetas liberados. Así fue como un grupo creado con el fin de liberar a los pequeños de las manos de los ambiciosos imperios galácticos, se iba convirtiendo en un grupo de negociantes, que aceptan solo la oferta más alta para defender un ideal. Los defensores se desmoronaron muy rápido y se transformaron en los actuales piratas, que hoy siembran el terror en los que habitan el espacio, independientemente de la forma de pensar.

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