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Las tumbas de Adán y Eva. El caso de la Tumba de Eva

Según una leyenda musulmana, se encuentran en Ceilán y Arabia.

Las tumbas de Adán y Eva. El caso de la Tumba de Eva

El Monte de Adán, en Sri Lanka. Foto: Bourgeois, Wikipedia.

Cuenta una leyenda musulmana que cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, erraron por el mundo, tuvieron hijos y después se separaron.

Adán fundó La Meca, donde Allah le ordenó construir el recinto de la Kaaba, donde colocó la piedra negra sagrada, a la que acuden los creyentes en peregrinación.

Eva se estableció a unos setenta kilómetros, en la zona donde ahora se alza la ciudad de Jeddah.

Después Adán recorrió otros lugares y terminó sus días en la isla de Ceilán, hoy Sri Lanka. Se dice que se encuentra enterrado en una de las laderas del llamado Monte de Adán. Marco Polo e Ibn Battuta lo mencionan.

Las tumbas de Adán y Eva. El caso de la Tumba de Eva

La tumba de Eva en Jeddah (fecha desconocida). Foto tomada de islamicmiracles.net.

El Monte de Adán es sagrado para varias religiones. En su cima hay una marca en la roca que se venera por creerse una huella de Buda, aunque otros opinan que es del propio Adán. Tiene la peculiaridad de que en el mes de abril, a determinada hora del día, la sombra perfectamente triangular del monte parece estar proyectada por una pirámide.

Las tumbas de Adán y Eva. El caso de la Tumba de Eva

La sombra del Monte de Adán en abril. Foto: Bernard Gagnon, Wikipedia.

El Caso de la Tumba de Eva

En el libro “El Muñeco Humano” (1988) del investigador catalán Andreas Faber-Kaiser (1944-1994) se señala que entre sus múltiples investigaciones, descubrió una localidad en la península de Arabia – que se encuentra entre China y África – cerca de la ciudad sagrada de La Meca conocida como Djidda (Yeddah o Jeddah) cuya traducción desde la lengua árabe significa “abuela”.

Esta ciudad portuaria – se encuentra a orillas del Mar Rojo – toma su nombre debido a que, de acuerdo con la tradición, es allí donde reposaban los restos de la “abuela del mundo”, Eva, de aquél ser desde el cual, parece ser, se originó la humanidad actual.

Las tumbas de Adán y Eva. El caso de la Tumba de Eva

Continuando con el relato de Faber-Kaiser, la leyenda cuenta que, Eva, al sentirse que iba a morir le pidió a Adán que la enterrara donde en la actualidad deberían encontrarse sus restos. Eva murió en Jeddah y, durante muchos siglos, uno de sus cementerios más antiguos, en el corazón del barrio de Al Balad, contuvo un sepulcro con la inscripción “Nuestra Madre Eva”. Las dimensiones de la tumba eran excepcionales: 120 m de longitud, 3 m de ancho y 6 m de altura. Esto es coherente con el mito de que la primera pareja de seres humanos tenía una estatura de cerca de 100 m. En cada uno de los extremos y en el centro había pequeñas capillas y los fieles escribían sus nombres en sus blancas paredes.

Sin embargo y como parece ser una constante en la historia del “Homo ignorans”, en el año 1925 el ejército de Abd el Aziz Ibn Saud (imagen) al conquistar esas tierras para conformar el actual reino de Arabia Saudita, destruyó el sepulcro que tenía miles de años y que se encontraba en perfecto estado de conservación.

Las tumbas de Adán y Eva. El caso de la Tumba de Eva

Hoy sólo quedan 4 altas paredes que delimitan un recinto vacío, sin los huesos de la “abuela del mundo”. El acceso a la tumba de Eva, patrimonio de la humanidad, está aún prohibido.

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