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Las ondas gravitacionales, premio Nobel que aún se resiste

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Las ondas gravitacionales, premio Nobel que aún se resiste

Las ondas gravitacionales, premio Nobel que aún se resiste
Las ondas gravitacionales son el último grito en búsquedas imposibles dentro de la comunidad científica. Si hace pocos años estaba todo el mundo como loco buscando el bosón de Higgs, hoy la moda parece ir por los derroteros de la búsqueda de vida en Marte y la detección de ondas gravitacionales. Dos cuestiones que llevan sobre la mesa más de un centenar de años y que por fin parece que podemos contestar en un plazo corto de tiempo. Es más, las ondas gravitacionales podrían haber sido ya descubiertas.

Rumores, rumores, rumores…

Sobre la vida en Marte la información que llega es generalmente cauta y limitada de forma que casi todos tenemos claro que hay indicios muy importantes de que hubo vida en Marte pero realmente no hemos detectado vida y mucho menos vida inteligente. En cuanto a las ondas gravitacionales, la cosa se complica. Después de que el anuncio de BICEP2 quedara en fiasco, y quelos detectores más tradicionales como LIGO o PTA no encontraran confirmación alguna, no puede descartarse aún ninguna hipótesis.

Las ondas gravitacionales, premio Nobel que aún se resiste

Sin embargo, por segunda vez en menos de dos años, ha vuelto a saltar la alarma sobre el descubrimiento de ondas gravitacionales. En este caso ha sido el experimento terrestre americano LIGO (Laser Interferómetry Gravitational wave Observatory) quién ha dado la sorpresa. Las fuentes oficiales se han apresurado a desmentir cualquier evidencia y a recalcar que son tan solo rumores y posibles detecciones, que precisan de más estudio y trabajo antes de poder emitir una respuesta clara sobre si han o no detectado las famosas ondas gravitacionales.

Las ondas gravitacionales no son esquivas, son diminutas

Aquí ya os hemos hablado de qué son las ondas gravitacionales y por qué es tan difícil encontrarlas, pero debemos hacer hincapié una vez más en los minúsculos efectos que estas tienen sobre cualquier cosa que podamos medir hoy día. Para empezar las ondas gravitacionales viajan por todo el espacio perdiendo energía e intensidad a lo largo de su camino, pero no velocidad; viajan siempre a la velocidad de la luz. Cuando una onda gravitacional llega a la Tierra esta se comprime y estira en la dirección de movimiento de la Tierra, pero tan poco que no lo notamos.