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Las mujeres son muy raras

Las mujeres son muy raras porque son como los hombres, que son muy raros. Los hombres, por ejemplo, se reúnen en grupos y hablan de cosas que sólo a ellos les interesan: la hermana del herrero o la cajera de la panadería. Eso es raro. Y algo así también hacen las mujeres.

Los hombres hacen cosas extrañísimas desde que son chiquitos, como jugar o mirar películas, que son cosas que no sirven para nada. Y se pasan horas con los juguetes, haciendo cosas que no tienen demasiado sentido. Eso es muy raro y las mujeres también lo hacen.

Además, los hombres a veces piensan en cosas que ya pasaron, como gente que ya no ven o cosas que ya no hacen y les agarra una cosa que se llama “nostalgia”. Eso los lleva a escribir, o caminar solos, o mirar el horizonte un rato largo y quedarse otro rato largo observando cómo vuelan algunos pájaros. Eso es rarísimo, y las mujeres lo hacen.

Otras veces los hombres fuman, que es más raro que no sé qué; o pasean en auto mirando lo que pasa afuera, sin que les importe mucho. Sólo manejan y miran, y encima corren el riesgo de que los asalten en un semáforo; o van a un shopping, sin necesidad de comprar nada y hasta sin el dinero suficiente para hacer una compra, si es que surgiera. ¡Eso es demasiado extraño! Pero ocurre que las mujeres también hacen eso.

De ahí que siempre pienso: ¡qué raras que son las mujeres, que son como los hombres, que son muy raros! Pero en los hombres se justifica, porque los hombres son así. En cambio, las mujeres son muy raras.

Fernando Sendra

Las mujeres son muy raras

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