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Las miradas más perturbadoras en la historia del arte

Las caricaturas replican el estereotipo y vemos los ojos de la Monalisa perforados por algún chistoso que intenta espiarnos mientras recorremos la sala del museo pero en realidad, esto ocurrió desde que el italiano Filippo Bunellesco inventó la perspectiva lineal que usa un sólo punto como foco. Todas las líneas de la pintura acuden hacia este punto y así se crea la impresión de profundidad y distancia. La luz y las sombras también permitieron crear esa ilusión: mientras más cerca de la luz, la figura también simulaba ser más próxima y las sombras permitían lo contrario.

Con estos tres elementos, los estudios artísticos mejoraron sus técnicas para que los cuadros ya no parecieran planos y desproporcionados. Y así, nosotros espectadores podíamos seguir la pintura desde el ángulo en el que nos encontráramos para ver la obra del mismo modo sin que cambiaran las formas drásticamente.

10 artistas que enlistaremos aquí, lograron con las miradas de sus lienzos que nos sintamos apabullados e intimidados. Sí, a pesar de que sabemos que sólo es una pintura y que nuestra consciencia nos dice que quienes ahí se encuentran representados no son reales.

“Muchacho pelirrojo que sostiene un dibujo”

Giovanni Francesco Caroto

Las miradas más perturbadoras en la historia del arte
Se dice que este niño padece el síndrome de Angelman que se caracteriza por un retraso en el desarrollo, la capacidad lingüística y coordinación motriz. Además, este estado causa aparente alegría, risas y sonrisas, por lo que su gesto parece permanente. Sin embargo, esta sonrisa es una mueca agria y un espacio de su realidad. El muchacho no sonríe sino que es una visión del engaño.

“Los cuatro santos” (1526)

Alberto Durero

Las miradas más perturbadoras en la historia del arte

Un díptico considerado la última obra monumental de Alberto Durero. Es la encarnación, los pilares y las garantías de una fe y moral nuevas. Pedro y Juan llevan las llaves en el panel izquierdo mientras que San Marcos y San Pablo están del lado derecho, quienes se encuentran fúricos y melancólicos ante lo que está por ocurrir. Mientras uno de ellos ve a quien sostiene la Biblia, el otro observa al espectador a la espera de que no haya escuchado de más.



“El deterioro de la mente a través de la materia” (1973)

Otto Rapp

Las miradas más perturbadoras en la historia del arte
Un cuadro desquiciado que pone a pruebas las más horribles pesadillas. Un rostro descarnado se observa en todo el lienzo, listo para desgarrar nuestro inconsciente y convertir en realidad nuestros horrores. Con influencia del surrealismo, Rapp transformó el horror en realidad a través de esta pintura.

“Un negro colgado vivo de las costillas a una horca”

William Blake

Las miradas más perturbadoras en la historia del arte
William Blake muestra un esclavo negro capturado en Suriname por Gran Bretaña durante el segundo periodo de la Guerra Anglo-alemana. Aunque importaron 300 mil esclavos entre 1668 y 1823, la población nunca creció de los 50 mil. El soldado alemán J.G. Stedman presenció la brutalidad y crueldad después de cinco años de expedición y la revuelta de negros, más tarde lo relató en sus textos. Éstos incluían ilustraciones de William Blake, “Un negro colgado vivo de las costillas a una horca” demuestra cómo eran suspendidos de sus costillas para dejar que murieran lentamente.

“El grito” (1893)

Edvard Munch

Las miradas más perturbadoras en la historia del arte
El artista alemán retrata una figura agonizante con un cielo color rojo sangre. “El Grito” está inspirado en una tarde de caminata en la que Munch vio un cielo rojo y quedó pasmado. Cuando paseaba por un sendero con dos amigos, el sol se puso, el cielo se tiñó de rojo sangre y agotado por haber caminado tanto, a punto de desfallecer, veía la sangre y las lenguas de fuego aparecer en el cielo azul oscuro por toda la ciudad. Sus amigos continuaron avanzando, él se quedó quieto, temblaba por la ansiedad y de pronto, sintió un grito infinito que atravesaba la naturaleza, no pudo hacer otra cosa que llegar a su estudio y plasmar esta emoción que desbordaba su ser.

“Gallowgate Lard” (1996)

Ken Currie

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Supuestamente es un autorretrato del artista, este óleo mostró la severidad y la realidad de la vida urbana de la clase trabajadora de Escocia. Es un examen a la pobreza que cada vez se iba haciendo más dura y urbanizada.

“Saturno devorando a su hijo” (1820-1823)

Francisco de Goya y Lucientes

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Un Saturno furibundo a punto de acabar con la vida de uno de sus hijos que parecía tener más poder que él. El artista español Francisco de Goya pintó esta obra como parte de su colección de pinturas negras en La Quina del Sordo entre 1820 y 1823. Se basa en el mito griego de Cronos o Saturno, quien temía que su trono fuera desplazado por uno de sus hijos y su solución fue comerlo. Se dice que la idea de esta obra es representar la maldad del mundo, la crueldad ciega y la inútil esperanza

“Estudio de dos cabezas cortadas” (1818)

Théodore Géricault

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Théodore Géricault se ocupó de representar las escenas más desagradables de la época neoclásica. En su obra rescata a personajes moribundos, partes de cuerpo y expresiones que caen en la locura de un personaje a punto de desfallecer. Se dice que el pintor le solicitó a dos modelos posar con una expresión mortuoria y después colocó su resultado en una sábana blanca llena de sangre. Con el rostro descompuesto y la boca abierta, uno nos dirige su mirada casi perdida entre el último aliento y el futuro negro.

“Cabeza de Medusa” (1596-1598)

Michelangelo da Caravaggio

Las miradas más perturbadoras en la historia del arte
Medusa fue transformada a escoria después de ofender a Atenea cuando se acostó con Poseidón. Cuando vio su rostro, horrible por la maldición de Atenea, se dio cuenta de su imagen horrible, de ahí su mirada impactante. Al mismo tiempo, la sangre brota del cuello de la bestia, sus serpientes se enredan con el último suspiro y el rostro descompuesto está a punto de considerar imposible y horrífico su destino. Muchos críticos consideran esta obra como la más sangrienta del pintor, incluso por encima de su autorretrato en David sosteniendo la cabeza de Goliat.

“Cristo muerto apoyado en la Madona y San Juan” (1460)

Giovanni Bellini

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Esta escena interpretada por decenas de artistas, representa el momento en el que la virgen María sostiene a Jesucristo muerto. En la versión de Bellini también aparece San Juan, quien a diferencia de la virgen, ha perdido toda esperanza. Ella contempla a su hijo desde muy cerca, como respirando su aliento; San Juan, por el contrario, desvía la mirada y está a punto de desfallecer. Toma el cuerpo de Cristo pero la tristeza absoluta lo carcome.

“Cabeza III” (1954)

Francis Bacon

Las miradas más perturbadoras en la historia del arte
La obra de Bacon siempre oscura, es experta en eliminar la identidad de quien retrata para mostrarnos caras horripilantes que se desvanecen. En esta pintura, unos ojos penetrantes observan directo al espectador para asegurarle que el hombre es un animal. El cuerpo se hace carne y la carne aparece en el lienzo para horrorizarnos. Sus ojos de un blanco profundo y penetrante, a diferencia del resto de lo que se retrata, es el carácter más perturbador del cuadro.

No sólo los vivos tienen miradas terroríficas, cuando alguien muere y los ojos quedan sin cumplir su misión: “Ser la puerta del alma”, reflejan un vacío capaz de vaciar también al espectador.

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