Facebook Twitter RSS Reset

Laboratorio que testeaba venenos en humano

Laboratorio que testeaba venenos en humano

Laboratorio que testeaba venenos en humano

Corría la época de la Guerra Fría: tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la URSS se habían internado en una carrera armamentística para estar preparados ante el riesgo de otro enfrentamiento armado. En la lucha por la supremacía militar y política, todo valía: desde armas nucleares hasta espionaje y desarrollo de venenos mortales que eran probados en seres humanos.

“La Cámara” y sus pacientes

Los servicios secretos soviéticos montaron un laboratorio clandestino, conocido como “La Cámara”. Este recinto nació como un centro de investigación y desarrollo de fórmulas químicas capaces de matar a una persona en pocos minutos, sin dejar rastro alguno.

Los destinatarios serían disidentes políticos, delatores y oponentes del régimen soviético. El veneno ideal no debería tener olor ni color y no podría ser detectado en una autopsia tras la muerte de la víctima. Lo más escalofriante del caso es que los científicos probaban la eficacia del producto en seres humanos: los desafortunados conejillos de Indias eran los prisioneros de los campos de concentración soviéticos.

Laboratorio que testeaba venenos en humano

Por entonces, muchos convictos debieron soportar los efectos del gas mostaza, la digitoxina y el ricino. Aquellos tenían diferentes edades, condiciones físicas y sexo, ya que los científicos deseaban verificar la efectividad de los venenos en todo tipo de personas.

Estas morían sin saber qué era lo que les estaba sucediendo: se les administraba el veneno en la comida o la bebida asegurándoles que se trataba de un medicamento. Con el correr del tiempo, los investigadores del laboratorio obtuvieron un compuesto que tenía las propiedades deseadas, y lo llamaron C-2. Según algunos testimonios de la época, luego de ingerir el preparado las víctimas se sentían desfallecer y morían a los 15 minutos.

El responsable del C-2, Grigory Mairanovsky

El principal impulsor de los experimentos y responsable del personal que administraba los venenos era Grigory Mairanovsky, un bioquímico y doctor ruso que durante las décadas del ’30 y ’40 dirigió el laboratorio secreto soviético. Dos de las víctimas fueron Georgi Markov, un disidente del partido soviético que ingirió el veneno C-2 en 1978, mientras se encontraba en Londres, y el nacionalista ucraniano A. Shomsky.

Laboratorio que testeaba venenos en humano

Mairanovsky -quien tras la muerte de Stalin fue condenado a 10 años de prisión- fue comparado, en la crueldad de sus experimentos, al genetista Josef Mengele. Lo curioso del caso es que el bioquímico ruso era judío.

http://www.ojocientifico.com/3981/laboratorio-que-testeaba-venenos-en-humanos

No comments yet.

Leave a Comment