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La verdadera historia de “Fury”.

La verdadera historia de

En 2014 se estreno una de las ultimas peliculas hollywoodenses dedicadas a la segunda guerra mundial titulada “Fury” o “Corazones de acero” dependiendo el pais , la trama se centraba en 1945 en el frente occidental donde el punto culminante de la historia era donde un tanque sherman estadounidense en solitario freno y destrozo a casi toda una division de las SS , bueno aunque parezca increible un echo algo similar ocurrio en la que se sustento el film pero se cambiaron un par de cocillas en primer lugar tal acto valeroso no lo hizo un tanque norteamericana si no un tanque ruso y obviamente ocurrio en el frente oriental el productor de la pelicula parece que dijo si los rusos pueden entonces nosotros podemos tambien y mejor.

La verdadera historia de

El tanque protagonista fue un KV-2 uno de los tanque sovieticos mas imponentes de la segunda guerra mundial  durante la batalla de Raseinaia durante el avanze germano en la URSS en 1941       El resultado de esta batalla fue la completa destrucción de las tropas sovieticas en este frente, permitiendo el avance germano y el cruce del río Daugava.Fue en esta batalla donde un solitario KV2 quedó varado en una encrucijada lituana frente a Raseinai, y contuvo a elementos de la 6º División Panzer. Esta división había establecido cabezas de puente en Dubysa. El monstruoso vehículo detuvo  el avance de la división un día entero, durante el que fue atacado por una gran variedad de armas antitanque. La fuente por la que se conoce este incidente proviene de unos oficiales alemanes presos por los norteamericanos, que al acabar la contienda presentaron unos informes sobre tácticas contracarro.

Los enemigos a los que se enfrentó el KV-2 fueron los kampfgruppe Raus, formado por elementos de la 6º División de tanques, y el grupo de combate von Seckendorff, de la homónima división. El 23 de junio, ambos grupos se desplegaron en la costa este del río Dubis y avanzaron sobre suelo lituano.

Un reconocimiento aéreo previo reportó que los tanques soviéticos se movían hacia el grupo Von Seckendorff. Los blindados bolcheviques estaban intentando contraatacar por el flanco. Pero debido a la mala coordinación y al caos general de los primeros días de guerra, los tanques llegaron tarde. En vez de flanquear, los soviéticos se toparon cara a cara con las fuerzas alemanas.

Un batallón de tanques pesados KV acompañaba a los t-34 y bt-5. Contrariamente al mito de que los KV causaban pánico entre las tropas alemanas (los rusos lo apodaban el “matanazis”), era posible hacerles frente si se estaba los suficientemente preparado. Pero para von Seckendorff esta fue una desagradable sorpresa. Los tanques soviéticos aplastaron infantería alemana con sus orugas y penetraron en las posiciones artilleras. Los cañones de 37mm antitanques no eran suficientemente poderosos para perforar la coraza. Tampoco los tanques checos pz35 (t) podían oponer resistencia. La única defensa ante los KV eran los cañones antiaéreos de 88mm. Después de perder varios tanques ante ellos, los soviéticos se retiraron.

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Mientras Von Seckendorff luchaba con los tanques pesados soviéticos, Raus no encontró nada interesante. Los alemanes fortificaron sus posiciones y planearon futuros movimientos. A veces encontraban escuadras de infantería y hacían algunos prisioneros.

Un convoy de prisioneros rusos y alemanes heridos encontraron un único KV. Parecía que el tanque había sido abandonado en la vorágine de la batalla, y había sido dejado atrás. De acuerdo con los campesinos locales, el tanque había llegado el día anterior, el 23 de junio. Condujo hasta la encrucijada, paró, y no se movió en toda la noche.

Cuando la columna avistó, el tanque abrió fuego. Los alemanes regresaron a su base a informar. En el cuartel general de Raus sabían que el ejército Rojo estaba preparando un contraataque, así que pensaron que debía ser este. Y se reforzó esa impresión cuando el KV destruyó una línea telefónica que aisló a Raus del Cuartel General de la 6º División.

Cuando los germanos trataban de averiguar que pasaba, un convoy con combustible y munición topó con el solitario tanque. Doce camiones comenzaron a arder ante la bestia. En ambos lados de la carretera, fuera del campo de tiro del KV, enormes atascos se formaban.

Por muchas horas, el KV permaneció en la carretera, disparando periódicamente sobre Raiseiniai. Se especula el porqúe no se movió; quizás se quedó sin combustible o sufría algún fallo en el motor. Quizás la tripulación tenía la orden de no moverse de la carretera. Quizás sabiendo que el tanque iba a averiarse tarde o temprano, el comandante quiso luchar desde una posición ventajosa. La tripulación debía saber que esta iba a ser su última batalla. Los seis tripulantes habían asumido esa situación desesperada con estoicidad, pues no se movieron ni un palmo, y tuvieron varias oportunidades de huir.

Llevó algún tiempo a los alemanes darse cuenta de que se enfrentaban solo a un tanque y no a una división. Mientras tanto el tanque permanecía de día, como lo había estado de noche. El KV no se movía. Raus dio la orden de que se eliminara la molestia lo antes posible. Su grupo necesitaba munición desesperadamente y los heridos debían ser evacuados al hospital. Los camiones que intentaron sobrepasar al blindado por los lados quedaron atorados en los pantanos.

Los alemanes movieron una batería de 50mm antitanque contra el KV. Esperaban líquidarlo fácilmente, y tomaron posiciones donde el éxito de la batería estaba casi asegurado. Los tanquistas soviéticos, presumiblemente, no se dieron cuenta del despliegue de la batería. Su cañón apuntaba a Raseiniai obcecadamente.

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El primer disparo fue efectuado. Los observadores vieron el impacto. Otro siete disparos golpearon al tanque soviético. Increíblemente, muchos minutos después, el tanque empezó a mover su torreta. Es necesario apuntar que después de ser golpeado, el ruido en el interior del tanque era ensordecedor. Incluso una ráfaga de ametralladora sonaba como un mazazo. Después de varios impactos la gente sangraba por nariz, ojos y oídos, la muchos perdían el conocimiento. Además el tanque se abrasaba bajo el calor veraniego.

El tanque apuntó en dirección a la batería y abrió fuego. Los dos cañones fueron destruidos, y los artilleros que los manejaban murieron. Dos cañones más resultaron dañados. A continuación los germanos intentaron destruir el KV con fuego indirecto de howitzer de 105 mm, pero no le alcanzaron. Desesperado por el embudo formado en la carretera de Raiseiniai, Raus pidió un cañón de 88mm, el único capaz de penetrar la armadura del KV.

Los cañones antiaéreos dispararon a 2 km de distancia, después decidieron acercarse, para cerciorarse de que impactaban en la gargantúa. Posicionándose tras los camiones ardiendo, se aproximaron a 700m. El KV estaba listo, y destruyó el cañón AA al primer impacto. El animo de los alemanes estaba por los suelos. No tenían posibilidad de conseguir suministros o mandar a los heridos al hospital. Raus estaba teniendo muchas bajas.

Por la noche los germanos intentaron colocar explosivos debajo del tanque. los zapadores se acercaron y se sorprendieron de que el tanque siguiera tripulado. Hierbas que se movían, pasos en la noche. Los alemanes pensaron que los campesinos traían agua y comida a la tripulación. Cuando cesaron los misteriosos sonidos, los alemanes se acercaron  y colocaron sus cargas. antes de oír el eco de la detonación, los soviéticos respondieron con fuego de ametralladora. O no había suficiente explosivo, o los zapadores no hicieron bien su trabajo, pero lo único que hicieron las cargas fue dañar las orugas.

La mañana siguiente llegaron nuevos cañones antiaéreos a Raseiniai, y Raus ordenó a sus tanques atacar. Entendió que sus cañones eran inservibles, pero su cometido no era destrozar al KV. Los tanques ligeros debían distraer al KV mientras la artillería de 88 mm se movía a su posición. Los Pz35 maniobraron cerca del tanque, tratando de no caer victimas de su cañón. El KV no disparó. El artillero sabía que hacer blanco sobre tanques en movimiento era muy difificil.

Los 88 se posicionaron y abrieron fuego. El primer disparo impactó en su objetivo. El KV trató de responder, y empezó a mover su torrera frente a la amenaza. Otro disparo, otro impacto, y la torreta paró. Los alemanes no se creían que finalmente habían vencido al temible Kv-2. Mandaron una volea de 4 disparos más con munición penetrante en el costado del tanque para cerciorarse.

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Fotografia que muestra el estado del heroico KV-2 tras el combate.

Después de media hora, los landsers más curiosos se aproximaron al tanque. Lo rodearon, obervando con interés las dentelladas de los proyectiles de 50mm AP. Alguien golpeó el tanque con el puño varias veces. Como en respuesta, la torreta se movió. Gritos de terror se oyeron, y los soldados germanos huyeron despavoridos del tanque. Alguien arrojó una granada dentro del KV por una de sus heridas abiertas. La explosión abrió la escotilla en lo alto de la torreta. Los alemanes se aproximaron otra vez, y los seis tanquistas fueron hallados muertos dentro del tanque. La valentía fue tal, que los germanos no abandonaron sus cuerpos, sino que los enterraron con honores.

En 1965 los restos fueron transferidos al cementerio de Raseiniai. Todavía no sabemos quien tripulaba ese tanque ese día. En la lapida se puede leer “Yershov P.E, Smirnov V.A., las iniciales Sh. N. A., y tres soldados desconocidos.”

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Fuente:https://historiavera.com/2015/08/09/el-indestructible-kv-2-de-la-encrucijada-de-raiseiniai/

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