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La verdad sobre la ortografia

La persona Visualiza en forma Subconsciente la Palabra escrita de cierta manera, si la imagen es la correcta, él la “siente”bien. Pero si la imagen es incorrecta, la imagen se desbanece y esa persona “siente” una sensación muy desagradable por su cuerpo causada por Toxinas que entran en su torrente sanguineo. Esta es una técnica excelente para escribir bien, porque sólo escribes las palabras que te dan buenas sensaciones.

y como adquiere esa persona eso? :Muy fácil, con Miedo.¿Recuerdas ese dicho antiguo de “La letra con sangre entra”? Hoy en día, aunque ya no se pega con la bara al estudiante, como se hacía antes, se usa un miedo quizás mucho mayor. El estudiante escribe mal una palabra, como por ejemplo “vurro” (con “v” en vez de con “b” ^_^) El profesor se acerca al alumno, le enseña su falta de ortografía, pone una cara de desprecio ante el alumno y dice ante toda la clase “¡Que estúpido eres! Nisiquiera sabes escribir burro con “b”! ¿Es que eres idiota?” Ante esas palabras, que ya buen daño hacen, toda la clase, es decir, los 20 ó 30 mejores amigos del alumno, se hechan a reir como locos burlandose del niño que cometió el error. ¿Qué es eso? Eso es el que según los psiquiatras es el Mayor Miedo de esta sociedad, el Miedo al Rechazo. Así que lo que el profesor está haciendo es, LITERALMENTE, causar en el alumno una FOBIA a las palabras mal Escritas, pues cada vez que el alumno vea una palabra mal escrita, esta será un Anclaje Enormemente Poderoso y Negativo, hacia un Recuerdo Fóbico de Miedo y Verguenza Extrema.

Bien, eso le dará muy buenos resultados en el “mundo ficticio” que es el mundo de la escuela. Pero ¿Y cuando se enfrente al mundo real? : esa persona se hará una “Imagen Mental” de como tiene que ser su “Vida Perfecta”, y por cada pequeña cosa que se distinga, sentirá una enorme desgracia. Es decir, a esa persona no le importará “lo bien que le vallan las cosas”, sino que le importará “lo distinto que le van las cosas, frente a su Imagen Mental”.

Decía una parabola que un padre estaba trabajando en su despacho cuando entró su hija pequeña

al borde de un ataque de nervios, medio llorosa y compungida

-¿Qué pasa hija? ¿Por qué estás tan deprimida?

– ¡Es que mi mesa se desordena demasiado fácilmente! – Dijo la niña.

– Enseñamelo.

Fueron a la habitación de la niña, y esta enseñandole la mesa le dijo:

– ¿Ves? Yo la ordeno, pero se desordena demasiado fácilmente.

El padre extrañado le dice:

– Enseñame como la mesa está ordenada.

La niña recoge todo, pone la taza con los lápices arriba a la derecha, una libreta arriba a la

izquierda, una regla a la derecha, una goma de borrar abajo a la izquierda y así

sucesibamente hasta que al fin, contenta, dice sonriendo:

– Ya está!

El padre, extrañado, pregunta:

– ¿Y si cambio esto de aquí, un poco a la izquierda?

– A no Papi! Así ya no está ordenada.

– Ah! ¿Y si tomo esto otro y lo cambio por esto?

– ¡Aun me la desordenas más!

– ¿Y si cambio de sitio la taza de los lápices por la libreta?

La niña, al borde de las lágrimas dice:

– ¡Papa! ¡Me estás desordenando toda la mesa!

– No, hija no, la mesa no está desordenada. Lo que pasa es que tú tienes muchas imagenes

para que la mesa esté mal, y sólo una para que esté bien.

Esto mismo lo que ocurre en la Ortografía, existen muchas formas para que una palabra esté mal, y una sola para que esté bien.

Cuando esto lo aplicamos a la vida real, conseguimos a un Depresibo (o a una Depresiba).

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