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La “vecina orilla” y el mito de Uruguay” provincia argentina

En entrevista con El País, el antropólogo Alejandro Grimson analizó algunas de las creencias sociales que configuran las formas argentinas de referirse a Uruguay. Les llama “mitomanías” y cristalizan pasado y presente de las relaciones binacionales.

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“Los migrantes uruguayos son invisibles como tales, son aceptados como un argentino más”, asegura Grimson al compararlos con otras migraciones de países de la región que son “bastante discriminados por la sociedad argentina, como la boliviana o la paraguaya”. Pero, para el investigador ese hecho que a los uruguayos les significa una ventaja comparativa a la hora de desarrollar sus vidas en el vecino país, implica una especie de “asimilación que borra el origen de esas personas” y está asociada a una mitomanía que expone a “Uruguay como una provincia argentina”.

En ese sentido subrayó que subyace una contradicción la que algo positivo como es ser tomado como un par o igual se transforma a su vez en algo negativo, ya que el Uruguay como provincia “conlleva, aunque sea de forma involuntaria, un desprecio”. “Uruguay en esa mitomanía no tendría un estatus equivalente a un país comparable con la Argentina o con Brasil.

Entonces si Uruguay es una provincia, cuando los uruguayos vienen a vivir a Argentina son uno más de nosotros, y además ellos también bajaron de los barcos”, dijo y añadió que el mayor problema que trae aparejado esa concepción es que esa “invisibilización de los migrantes puede terminar siendo una invisibilización política que tiene consecuencias en cuanto a cuando hay que sentarse a negociar cuestiones internacionales.

A diferencia del caso de los bolivianos o de los paraguayos no es una arrogancia de orden racial, pero sí es una arrogancia de tipo estatal político”, especificó.

Un país ejemplo.

Así como operan las mitomanías, Argentina tiende a mirarse a sí misma de una manera que podría llamarse “bipolar” o “dicotómica”. “Los argentinos somos o los mejores del planeta o de lo contrario somos los peores, o sea no hay forma de pensar un lugar intermedio”, asegura Grimson y añadió: “Somos famosos supuestamente en toda América Latina y en el mundo por ser arrogantes, pedantes, egocéntricos, narcisistas. Pero, a su vez, la gente que conoce la Argentina sabe que hay pocos países donde la gente habla tan mal de su propio país como aquí y que cualquier problema que hay es muy común que, en el lenguaje argentino, la gente lo relacione con el país”. En ese sentido, con Uruguay pasa lo mismo que con otros países como Chile y Brasil, de los que los argentinos destacan la estabilidad, empuje y oportunidades comparativas en detrimento de la situación propia. “Hay una idealización de Uruguay que es característica de lo que los antropólogos llamamos como una mirada etnocéntrica”, dijo el experto. “Argentina sufre dos etnocentrismos: el clásico que es aquel que dice yo vivo en el mejor país del mundo, el resto de los países son peores; y el invertido que es yo vivo en el peor país del mundo. Y a esa visión es que el caso de Uruguay se vuelve un país perfecto”, indicó Grimson.

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