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La unión infernal celeste

En un horizonte por Dios olvidado,

existía un temeroso ser endemoniado,

todo su alrededor estaba embrujado,

todos lo veían de manera grotesca y cruel,

tal vez por eso él así era, en su vida nada era miel

y para él no existía la primavera.

23 Milenios que pasó en soledad

hasta que un día una mujer hermosa alada

bajó del más supremo altar celestial.

Le contó que tenía siglos de estarlo vigilando,

que todo de él llamaba su atención

hasta el mal que se encontraba

quemando en su corazón.

La hermosa musa lo vio con tanta ternura

que él no pudo hacer otra cosa más que intentar asustarla,

lo cual no lo logró,

porque desde el primer momento en que la vio

comenzó a amarla.

Todo era irónicamente extraño;

a él la pureza de ella a su ser llenaba

y la maldad de él a ella la enamoraba.

En la mirada del ser maligno sólo la pureza habitaba

y en la de ella sólo el fuego se encontraba.

Eran tan idénticos que no tenían nada qué ver,

extraño es,

como dos seres tan diferentes se pueden querer.

Sexenios después ella perdió su alada imagen,

ella le contó a él que la exiliaron del paraíso celestial

por eso sus alas tenía que entregar en margen,

para lograr por siempre con él estar.

Después de décadas él le contó a ella

que su máxima autoridad

le dijo que si a él alguien lo llegara a amar

él dejaría de ser un demonio más.

Perdieron sus grotescas y puras imágenes,

tuvieron sólo diez horas de vida

pero para ellos fue toda una vida.

Después renacieron siendo ahora humanos,

los cuales en muy poco tiempo se reencontraron,

se amaron y se entregaron a una sola vida.

Ella murió y su alma se elevó al cielo celestial,

mientras que él al morir bajo al mar,

desde entonces viven mirándose frente a frente

con la más pura mirada del infierno celestial.

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