Facebook Twitter RSS Reset

La Torre del Ego

La Torre del Ego

La Torre del Ego

En nosotros predomina un nivel externo y superficial de la mente; en él, nuestro cerebro se encuentra sumamente excitado y condicionado por las creencias colectivas.

La mente externa está literalmente poseída por lo colectivo que nos impone sus objetivos y nos hace creer que los hemos elegido libremente; nos hace sentir y desear lo mismo que los demás; la matriz colectiva de sensaciones, deseos, sentimientos e ideas posee muchas variantes y esto genera una ilusión de libertad; pero en realidad la matriz nos ubica todos los días en las posiciones prefijadas

de un conjunto de relatos y coreografías inconscientes que aún no sabemos percibir; otro nivel

interno de la mente, pero también superficial, compensa al primero; está lleno de imágenes,

fantasías y anhelos que provienen de lo colectivo pero que nos parecen íntimamente personales.

La Torre del EgoGIF

Al levantarnos cada mañana estos dos niveles se disparan al unísono; una multitud de tareas

pendientes y problemas a resolver aparecen de inmediato; si nos observamos con atención

percibiremos en nosotros el intenso reclamo de continuar con todo aquello que hemos puesto en

marcha; y al mismo tiempo, asistiremos al tumulto de fantasías e imágenes compensatorias que se

confunden con los recuerdos y las anticipaciones acerca del futuro. Lo colectivo se ha

apoderado de la mente y la mantiene danzando sin parar en sus ritmos cambiantes; en este nivel

lo único importante parece ser el resultado de nuestras acciones; nos desesperamos por alcanzar

nuestros objetivos: queremos amor, sin habernos preguntado jamás el verdadero significado de

esa palabra; queremos dinero y poder; tener una posición lo más importante posible dentro de la

sociedad; y con los años queremos tener salud. El proceso de individuación comienza cuando

hacemos contacto con un nivel interno mucho más profundo; en él, la caleidoscópica danza de

eventos, el mar de estímulos que nos empujan hacia una u otra dirección, los retazos

incoherentes de nuestra biografía y el conflicto de nuestros contradictorios deseos, aparecen

bajo una luz completamente diferente. Esa inteligencia nos permite advertir patrones y

repeticiones donde antes había solo casualidades; comenzamos a captar un sentido más profundo

en el mar de aciertos y errores de nuestra vida; ese nivel observa nuestras relaciones sin

culpabilizar; e incluso percibe como las personas que más nos han herido jugaron un papel

necesario. El contacto con esa inteligencia, mucho más sensible y afectuosa, tiene el poder de

ponernos en un nuevo equilibrio.

La Torre del EgoGIF

El magnetismo aparentemente irresistible del mundo externo pierde poder; otro imán ha entrado

en actividad y nos lleva hacia nuevas dimensiones. Si escuchamos con atención percibiremos que

la excitación baja; se nos revelará el absoluto sin sentido de una enorme cantidad de miedos y

deseos. El hechizo se está rompiendo. El resultado de nuestras acciones ya no será nuestra

principal preocupación; nos interesará comprender el significado de las mismas. Si todo esto

sucede, es que ha comenzado la fluctuante experiencia de oscilar entre dos imanes, el del deseo

y el del amor; el resultado del primer contacto con las dimensiones profundas de la existencia

es una sanadora revolución en nuestras vidas. El paso siguiente será el de estabilizar esa

conexión; que la inteligencia profunda se revele por completo con su enorme capacidad de amor.

Porque ese nivel no juzga, ni tiene preferencia alguna acerca de las cuestiones del mundo.

Comprende el desorden en el que estábamos inmersos y, en la medida que nuestra estructura

psíquica lo tolere, nos revelará la presencia de un orden insospechado en nuestras vidas.

La dificultad inicial es que deberemos atravesar continuas desilusiones hasta que se derrumbe

la orgullosa y protectora torre del ego. Pero debemos comprender que el que se desilusiona y

sufre sigue siendo el ego; la presencia amorosa e inteligente comprende sin juicio o reacción

alguna la necesidad de esas ilusiones. Destello tras destello, se nos revelará que todo aquello

en lo que creíamos no tiene la existencia que nosotros –o lo colectivo en nosotros- le

otorgábamos. Pero todas ellas fueron experiencias necesarias en el viaje de la psiquis por el

universo. Y el viaje recién ha comenzado.

No comments yet.

Leave a Comment