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La tarde es de chicle

La tarde es de chicle

“¡La tarde es de chicle!” exclamó Tomás.

La tarde es de chicle¿A qué se refiere Tomás con esta expresión? Barajo varias posibilidades. Uno: Tomás, en los brazos del aburrimiento -posiblemente dominical o de feriado- percibe de manera distorsionada el transcurso del tiempo. El tiempo pasa lento, lentísimo. Se concentra en los segundos, uno por uno. Las horas se estiran como un chicle de buena calidad. Dos: Tomás, en los brazos de la esclavitud productiva -posiblemente de día lunes o martes o miércoles o jueves o viernes o sábado por la mañana- percibe de manera distorsionada el transcurso del tiempo. El tiempo pasa rápido, rapidísimo. Los segundos suceden secundariamente. Las horas se acortan como un pequeño chicle de mala calidad, de esos que se contraen al masticarlo (Si tan sólo hubiera especificado Tomás la calidad del chicle, podríamos descartar desde ya una de las dos posibilidades recién enunciadas). Para continuar con las siguientes interpretaciones, asumiremos que el chicle es de buena calidad. ¿Por qué asumiremos que es de buena calidad? Respuesta: Si considerásemos que el chicle puede ser tanto de buena como de mala calidad, aumentaría la cantidad de interpretaciones posteriores posibles, lo que implicaría un esfuerzo mayor para mí y hoy no ando con ganas de complicarme, sino de hacer un texto ligero. El lector puede estar descontento a causa de mi pereza, pero déjeme recordarle que soy el que inventó a Tomás. Tengo el poder de contactarlo. Lo haré a continuación:

arteSalí a caminar y me encontré nada menos que con Tomás. Le hablé, yendo directo al grano:

literatura_ ¡Tomás! Una pregunta: ¿El chicle del que hablabas era de buena o mala calidad?

literario_De buena calidad

tarde_ ¡Gracias che! Que tengas buen día.

drogaLuego de este diálogo, el lector puede tener la certeza literaria de que el chicle es de buena calidad. Pero estoy al tanto de que el lector posposmoderno es muy perspicaz. Ya estoy visualizando a un lector tras estas líneas, que me está encarando con el siguiente reparo: “Ya que te encontraste con Tomás, ¿por qué no le preguntaste qué quiso decir con la expresión ‘La tarde es de chicle’, en vez de preguntarle sólo por la calidad del chicle?” Te digo, perspicaz lector, que si le hubiese preguntado tal cosa a Tomás, y si éste me hubiera despojado de la duda, este cuento no existiría. Este cuento se basa en la duda acerca de la metáfora utilizada por Tomás Si no hay duda, no hay cuento y ustedes no estarían leyendo esto. Sigamos con las interpretaciones:

azarTres: El verbo ser de chicle aplicado no a una tarde entendida inmaterialmente como la sucesión de las horas, sino entendida como una suma de sucesos concretos acontecidos dentro de los límites de la tarde (Doce del día hasta el atardecer); sucesos que incluyen acciones que se estiran y/o que resultan pegajosas. Por ejemplo: A las una de la tarde, Tomás caminó a su destino tomando -sin querer- el camino más largo y no el atajo de siempre; es decir, estiró el camino tal cual puede estirarse un chicle gracias a sus más elementales propiedades. Pero no basta con que ocurra un único suceso para aseverar que “la tarde es de chicle”, así que agreguemos un suceso más: A la hora de la merienda, Tomás estaba comiendo galletitas untadas en miel, por lo que sus manos quedaron pegajosas, tal cual es el chicle gracias a sus más elementales propiedades. Estos dos sucesos -de estiramiento y pegajosidad respectivamente- acontecidos en la tarde lo llevaron a afirmar que “la tarde es de chicle” .

cuentoCuatro: Tomás, en un momento de ocio y crisis existencial (condiciones básicas para el surgimiento de pensamientos de tinte filosófico), razonó que las horas pueden estirarse cual chicle de buena calidad, pero luego pueden volver a contraerse a partir de un ejercicio de voluntad. Tomás quiso decir que las horas que conforman la tarde (las que conforman la noche también) (las horas en general, entiéndase) (Tomás dijo “tarde” y no “noche” porque el pensamiento surgió en la tarde, pero si hubiera surgido en la noche Tomás hubiera dicho que “la noche es de chicle” ) ocurren bajo el sesgo inevitable de la percepción humana. Concluyó, por lo tanto, que somos dueños del tiempo; aunque pareciese que somos esclavos. Somos esclavos del intento (frustrado) de medición objetiva del tiempo, no del tiempo comprendido desde su representación en cada ser humano.

narrativaCinco: Tomás probó unas drogas importadas de Escocia y vio todo su entorno cubierto de goma de mascar sabor fresa, como un paraíso de chicle. Como Charlie y la fábrica de chicle.

psicodeliaSeis: La frase significante “La tarde es de chicle” es un reemplazo de otro significante: “Vamos a tomar unos tragos, Javier”. Cuando ambos amigos están en el mismo espacio que la esposa de Tomás, éste no puede decir “Vamos a tomar unos tragos, Javier” porque la esposa se enfurece y se pone a llorar y le dice a Tomás que es un alcohólico. Entonces estos amigos acordaron decir “La tarde es de chicle” como una clave para irse de farra sin que la esposa de Tomás se lo sospeche.

La tarde es de chicleSiete: Tomás descargó la serie Dora la exploradora. Dora dijo “Repitan conmigo tres veces: ¡La tarde es de chicle!” y Tomás, embelesado por la trama de la serie, repitió la frase.

La tarde es de chicleApelando a mi título de narrador de este cuento, procederé -ahora sí- a preguntarle a Tomás qué opina de mis interpretaciones, para averiguar cuál de todas fue acertada.

arte_ ¡Tomás! Dime, ¿te satisfizo alguna de mis interpretaciones?

literatura_No.

literarioComo pueden ver, he creado un personaje de mierda, monosilábico, escueto en el sentido de forro y no en el sentido de misterioso. Trabajaré estos días, desde mi escritorio, en dotar de amabilidad a este personaje, para que nos ayude a develar el enigma del chicle.

Alexis González



tarde

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