Facebook Twitter RSS Reset

La revolución será feminista o no será nada

“Necesito hacer público esto. Eran las seis de la tarde cuando tomé el colectivo 168 hacia el Centro. El transporte no estaba repleto pero sí tenía todos los asientos ocupados. Me quedé parada cuando un hombre se puso detrás y en un giro de colectivo me apoyó sus genitales. Pensé que quizá había sido sin querer. Me corrí para adelante evitando que se me acerque. Nuevamente me tocó con su mano y me la pasó por mi pierna como si el colectivo lo hubiera empujado allí. Me moví en el asiento, tratando de protegerme. En silencio. Sola. Chiquita. Mínima. Invisible. Me escondía. Insignificante.

La revolución será feminista o no será nada

La mujer sentada al frente me preguntó: ¿Ese tipo te está molestando?

-Sí, me está apoyando

-Vení sentate, me dijo.

Ella se quedó parada. Me sentí incomoda. Él estaba ahí, como si fuera el dueño y yo la esclava. De pronto la mujer de al lado me pregunta: ¿Te estaba apoyando el estúpido ese? Asentí con mi cabeza sin hablar. Y me paso la mano por la espalda. Me protegieron. En ese instante, lo miré y grité: ¡Cuidado con ese hombre anda acosando mujeres!

La revolución será feminista o no será nada

Todo el colectivo se dio vuelta a mirarlo. La mujer de al lado le gritó ¡Bajate o te bajamos todas!

El hombre no dijo ni una sola palabra y se bajó. En ese momento, comprendí que no estaba sola. Me di cuenta que unidas éramos capaces de hacernos respetar. La próxima no voy a dudar.”

Este mensaje fue enviado por una joven que plantea hacer un cambio acerca de la mirada de las mujeres en la sociedad. Según la Fundación Reuters, las ciudades latinoamericanas rankean en lo más alto entre las urbes más pobladas del mundo en materia de transporte público inseguro para las mujeres.

La revolución será feminista o no será nada

Es justamente en el ámbito público, en la calle, el tren, el colectivo, en donde se comienza a naturalizar la apropiación del cuerpo femenino. Se las condena a restringir sus espacios y modos de circulación para evitar el acoso.

Los especialistas señalan que se trata de “violencia simbólica” porque implica que el cuerpo de la mujer está disponible públicamente para ser evaluado por otros. El acoso callejero habla de un ‘cuerpo público’ de la mujer. Por eso más allá de si lo que se expresa es un piropo o una grosería, el cuerpo no debe estar sujeto a opiniones. El cuerpo es privado.

Periodista: Mauro Albornoz

La revolución será feminista o no será nada
Otros post:

Te muestro al mejor artista callejero

Se ríen de la amenaza del “asesino de la FADU”

14 tips para entrenar sin gastar plata

¿Cuánto tiempo se necesita para aprender un arte marcial?

No comments yet.

Leave a Comment