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La realidad de la pornografía

La pornografía siempre se presenta como un mundo perfecto y maravilloso.  Lo cierto es que detrás de cámaras las cosas son muy diferentes y llenas de realidades crudas y oscuras que no se ven en las escenas. 

La realidad de la pornografía

Cuando descubrimos la podredumbre que sustenta la pornografía se nos abren los ojos y se derrumba la fascinación por la cual creemos en ella.

Los actores afirman cuando son entrevistados que el mundo de la pornografía lejos de ser un cuento de hadas es un universo movido por el alcohol y las drogas en el que se convive con todo tipo de peligros y requerimientos extremos. Expresan con incertidumbre que deben convivir con el riesgo constante de contagiarse con enfermedades como clamidia, sífilis, gonorrea, VIH. Es un mundo tan denso que muchos actores terminan suicidándose.

La realidad de la pornografía



Las actrices que se han retirado afirman que no hacían porno por placer, que todo es un montaje, un engaño. Que sus gestos son actuados y que por el contrario se sintieron utilizadas, maltratadas, degradadas y obligadas por las circunstancias a hacer cosas extremas por los requerimientos de los productores. Casi todas las mujeres ingresan al mundo del porno por la ambición de fama y dinero. La mayoría de los casos, estas mujeres han tenido una infancia llena de traumas, carencias y conflictos. Han sido maltratadas, abandonadas y violadas sexualmente. Muchas actrices retiradas confiesan en sus relatos que ingresaron a la industria porno en una búsqueda inconsciente de atención y afecto que nunca encontraron en su niñez o juventud. La vida en las condiciones de la porno es tan dura que suelen volverse adictas al alcohol o a la droga.