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La polémica práctica del yoga para bebés

Todos conocemos los beneficios del yoga durante el embarazo pero pocos hemos oído hablar del yoga extremo para bebés… hasta ahora. Un vídeo con unas sorprendentes imágenes ha causado polémica y un sinfín de críticas en Youtube. En este vídeo se ve a una mujer que agarra al bebé por una extremidad y lo hace girar y balancearse a gran velocidad, como si de una pelota de gimnasia rítmica se tratara. También lo suelta en el aire describiendo acrobacias, o lo agita en un cubo de agua. A esta peligrosa práctica la llaman yoga extremo para bebés y es conocida también como gimnasia dinámica. Según los expertos, esta técnica mejora el tono muscular y las articulaciones de los recién nacido.

Al parecer, la gimnasia dinámica proviene de antiguas tribus africanas y ahora ha sido recuperada por el Dr ruso Igor Charkovsky (promotor de los nacimientos bajo el agua), que se encargado de predicarla por Rusia bajo el nombre “yoga extremo para bebés”.

El yoga extremo para bebés no está prohibido, aunque los movimientos a los que estos bebés están sometidos podrían causarles daños cerebrales. Una sacudida violenta puede provocar en un bebé un edema cerebral, en lo que es comúnmente conocido como “síndrome del niño sacudido”. Esto se debe a que el cerebro en esta edad no ocupa todavía toda la caja craneal.

Por su parte, algunos expertos opinan que, durante esta técnica acrobática de lanzar, girar y dar vueltas a los pequeños agarrándolos por los pies, las articulaciones o las extremidades de los bebés no están expuestas a riesgos o peligros. Los promotores de este tipo yoga sostienen que los niños que lo practican son mejores estudiantes, hablan antes y son más ágiles.

La instructora del polémico vídeo se llama Lena Fokina, una maestra rusa de yoga famosa ya en medio mundo por sus controvertidas terapias. Según la maestra su técnica lleva 30 años practicándose en Rusia y el estrés al que se expone al bebé en estos ejercicios lo predispone a una mayor capacidad para enfrentarse a todo tipo de situaciones cuando sea adulto. Además, al estar en contacto con un entorno natural, el niño desarrollaría mejor sus sentidos, especialmente el de la intuición, y estrecharía el vínculo con sus padres. El siguiente vídeo muestra una sesión de Fokina.