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La lluvia los llevó a refugiarse.

Amor antes, durante y después de la lluvia

La lluvia los llevó a refugiarse.
Me llamó la atención él, por su forma de mirarla, como si no fuese una desconocida que veía por vez primera, pero así era. Él había subido en la misma estación que yo y estaba solo.

La lluvia los llevó a refugiarse.
Recién en la siguiente parada, ella entró al colectivo y no se percató de su presencia, pese a que se sentó junto a él. Después, sacó de la mochila un dossier de ilustraciones.

La lluvia los llevó a refugiarse.
Él, como ya dije, la miraba, como si evocase un centenar de momentos compartidos: el otoño en que la lluvia los llevó a refugiarse en el mismo lugar, la excusa para hablarle, un número de teléfono, los días de dudas, la timidez de él para invitarla a salir, los silencios de ella para retrasar la cita, el recital en el que coincidieron, el beso, los besos, las confesiones, los descubrimientos, cenas de dos, reuniones, compromisos, el compromiso, hijos y deseos de seguir soñando.

La lluvia los llevó a refugiarse.
¿Y si únicamente le recordase a un antiguo amor? O quizá, sin aguzar tanto la memoria, ella era la silueta vacía de sus anhelos, de esa ilusión latente que lo mantuvo despierto, de un desenlace feliz que ya había vivido durante cada noche de insomnio.Yo no tenía pensado tomar un colectivo, ella tampoco. Afuera había dejado de llover.


La lluvia los llevó a refugiarse.

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