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La Juventud Amiga Por Alejandro Dolina

La Juventud Amiga Por Alejandro Dolina Foto : Iña

La Juventud Amiga Por Alejandro Dolina
Alejandro Dolina (Baigorrita, 20 de mayo de 1944) es un escritor, músico, conductor de radio y de televisión y actor argentino. Realizó estudios de Derecho, Música, Letras e Historia. Es conocido dentro y fuera de su país por sus obras literarias y su clásico programa radial La venganza será terrible.

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La Juventud Amiga Por Alejandro Dolina

Para una moral heroica las virtudes fundamentales son las virtudes guerreras.El honor consiste en ser valiente, leal generoso.

Lo importante es el valor,palabra que en castellano significa coraje y también de todas las cosas.Ese valor es el el que se necesita para dar a quienes necesitan.

Desde luego , ésta no es la moral vigente en nuestros días.

El que prevalece es el espíritu burgués, que confiere más importancia al trabajo, al dinero, al ahorro, a la seguridad.

Pese a todo,algunos desaforados apuestan al corazón. Y naturalmente, la mayoría de estos apostadores son jóvenes,dado que se trata de una posición más sencilla de sostener para un estudiante que para un empresario. Tal vez, si de algo puede jactarse la juventud, es de este desinterés.

Con Justicia puede afirmarse que los jóvenes son más generosos que los mayores.

Curiosamente la comparsa de adulones que ovacionan a los chicos no se muestra entusiasta con esta actitud romántica. Al contrario.Cada vez que los mercaderes,prestamistas y vendedores de elixir deben dirigirse a las nuevas generaciones,aprovechan para soltar toda clase de exhortaciones a la mesura, a la previsión,a la especulación y a la mezquindad.

-La mejor inversión es el estudio- declaran los propietarios de un cierto instituto, como si el conocimiento tuviera por objeto la adquisición de departamentos amueblados.

-Electrotécnico : la profesión más rentable. Con lo que se presupone la existencia de personas tan codiciosas que serían capaces de cualquier disparate, hasta el de convertirse en electrotecnicos, con tal de recibir altas remuneraciones.

-Sea dibujante y gane una fortuna.Algo así habrá pensado Van Gogh antes de dedicarse a pintar.

Todas o casi todas las sugerencias apuntan hacia el beneficio económico que los jóvenes podrán obtener de cada conducta propuesta.Ningún aviso promete que uno va ser más honrado, más bueno, más ilustrado o más divertido. Eso no importa.

Hay un comercial que muestra las andanzas de un individuo que adquiere un automóvil chico cuando todavía es soltero.Luego, al casarse, lo cambia por otro más grande.Finalmente, ya con dos hijos, consigue comprar el modelo más lujoso.A cada cambio, el individuo hace comentarios de satisfacción, tales como ´´Mi primer cero kilómetro´´… ´´Por fin el modelo tal´´ o ´´Al fin llegamos al Tal y Cual´´… Como detalles laterales, también se acuerda de mencionar que ha casado o que tiene dos chicos.

El comercial nos deja la amarga sensación de que su protagonista piensa que la vida tiene por objeto ir cambiando de coches hasta que un día nos sorprende la muerte.En ese momento y según el modelo que se posea, se sabrá si la existencia valió la pena. Lo peor es que -además- los creadores del anuncio desean que uno piense así.

Los Muchachos Sensibles de Flores – desde luego- no pican jamas.

Pero hay otros que si.Y uno se topa cada día con lechuguinos ambiciosos que invierten a plazo fijo, compran dolares, se anotan en planes de ahorro y préstamo y planean el futuro como si fuera un asalto.

Pero hay algo más grave : los periodistas y orientadores de la juventud presentan a esta clase de chicos como ejemplo a seguir.Todos nosotros hemos visto alguna vez esos programas de televisión donde un grupo de gente se congrega para hablar de cualquier cosa. Tales programas suelen contar con la presencia de un joven para que a través de sus balbuceos uno no haga cargo del pensamiento de la juventud.

Como se ve, estas oportunidades serían estupendas para que un pibe les soltara tres o cuatro verdades a los farabutes que asisten a esos programas. Pero eso nunca sucede.Jamás he visto que un chico declare que no le importa la guita y que no hay nada más grande que el amor.Por el contrario, lo más común es encontrarse con un enano engominado que se digna informarnos acerca de lo que ha resuelto no gastar hoy en previsión de lo que ocurrirá mañana.

Algunos se privarán del billar o el macaneo para estudiar y ser mañana administradores de empresas.

Otros dejarán e ir a la milonga para convertirse cuanto antes en ingenieros.

Los de más allá no gastarán en libros, discos y farras para edificar una casita.

-Muy bien, muy bien– Aplauden los periodistas y orientadores de la juventud–que tomen ejemplo los papanatas que están en la puerta de sus casa mirándose las arrugas del pantalón.

En Argentina hay problemas de fondo, tirando a la derecha.

Y yo me pregunto ¿ Qué pasará con estos pajarones?… Ya me lo imagino.Llegarán a ser administradores de empresas, ingenieros o propietarios de una finca.Pero no habrán sido jóvenes. Y ya será tarde para empezar a serlo.

Todos nosotros conocemos el ciclo de transformaciones de esta especie de chitrulos.

Cuando son chicos, están apurados por crecer.Son los que más pronto abandonan los juegos infantiles. Después viene la etapa que examinamos ahora. Y más tarde se convertirán en pelmazos de altos ingresos que tratarán de enseñarles a vivir a los artistas y soñadores.

Porque no nos engañemos: todos los imbéciles ilustrados que lucen sus corbatas y relojes en los almuerzos de negocios han sido — a su turno.. jóvenes pujantes y emprendedores.

¿Y este médico petulante que nos trata como si fuéramos el último de los onas? ¿ De dónde piensan que salió? ¿Que clase de muchacho creen que era? ¿Y el otro que ha estudiado psicología y cree que las personas son como los triángulos o las hipotenusas, que siguen conductas previsibles?

Todos , todos ellos han estudiado y trabajado sin corazón, me juego la cabeza. Y eso es lo que le pasa al que no pone en lo que hace más que el afán de lucro: está vacío.No sirve para nada.

Yo, si quieren que les confiese la verdad, ya estoy harto de jóvenes pujantes y emprendedores.En cambio no me hartaré jamas de los muchachos capaces de emprender cualquier aventura sin pensar en la ganancia.En este punto, hacen su entrada la razón y la cordura para dejar sobre la mesa un gran paquete de objeciones.

Ya lo sé. Ya sé que no se puede aconsejar a los chicos que sean atorrantes , haraganes y cachafaces. Ya se también que es mil veces preferible esta ambición mezquina que la estolidez pasiva de tanto pichón tierno, actitud que conduce siempre por el rumbo incierto de los tomates. En unos casos, al orientalismo más facilongo, y en otros, a la droga y al reviente.Tampoco se me escapa que el afán de lucro de muchos pibes no es un berretín, sino una respuesta viril antes una necesidad sonante y constante. Y por último, cabe aceptar es muy difícil resistir la tentación ser próspero.Cuando yo era chico, nos enseñaban ( aunque no con mucha convicción) el valor del renunciamiento , el desprecio por los bienes materiales y la admiración por los que se esforzaban sin reclamar recompensa.

Todas estas son hoy causas perdidas.No sé lo que ocurrirá en los colegios.Pero en los medios de comunicación se nos indica a cada momento que la hidalguía, la grandeza y el honor , más bien son contrapesos.

–A mí no me gusta perder ni a la bolita– afirma el jugador Mengano,ante el beneplácito de quien lo entrevista. Nada cuesta imaginar lo tremendo que debe ser convivir con un sujeto que no soporte perder ni a la bolita y que muestre dispuesto a ganar siempre, que le importen demasiado los métodos a seguir.Sin embargo estos tipos don propuestos a la admiración general. La mentalidad ganadora, el esfuerzo por llegar, la competencia…

¿ Dónde está el espíritu romántico de la muchachada?

Los Pibes Sensibles de Flores no tienen planes. Apenas tienen sueños.No tienen expectativas. Tienen esperanzas, O ilusiones.

Y– como decía Wimpy– el que tiene una ilusión no debe esperar que le cumpla. Debe conformarse tan sólo con su sueño. Aprender a regocijarse con él , a convertirlo en el eje central de su vida. Pero jamás debe ponerle plazo.

Eso seria confundir una ilusión con un pagaré. Por eso los chicos de Flores no se apuran en convertirse en adultos.Saben que tarde o temprano contraerán compromisos que les bajarán el copete.Saben que cuando alguien empieza a pagar cuotas queda inútil para la bohemia y también saben que un hombre con hijos no puede jugarse su destino a una baraja.

Por eso, desesperadamente, antes de que les llegue el turno de traicionarse, los jóvenes del Ángel Gris recorren la barriada, enamorados hasta la muerte, recitando poesías, silbando valsecitos y trompeándose por cuestiones de honor. No siguen cursos de lectura veloz,sino que aprenden a leer lentamente ,con voluptuosidad, pues saben que la recompensa que se concede a quienes leen ´´ El ruiseñor y la rosa´´. Pierden maravillosamente su tiempo,– o quizá lo ganan– mirando largamente las estrellas, escribiendo con el dedo en los vidrios empañados de los boliches o adivinando caras en la forma de las nubes. Saben que la juventud pasa.Y no les creen a los maduros aerobistas que inventan historias sobre la edad del espíritu y otras pamplinas. Por eso optan por ser jóvenes ahora, cuando de veras lo son.

Así se las gastan los pibes valientes , leales y generosos del barrio de Flores. Para este columnista que les escribe, la juventud es ya una visita que se está por levantar.

Por eso , porque tal vez ya pertenezco inexorablemente a las amargas huestes de los hombres serios, me atrevo a pedir a los que vienen detrás que no me abandonen. No se olviden, por favor, de cuáles son las cosas verdaderamente grandes en la vida. Y si en algún momento me ven flaquear y me descubren en complicidad con la gente pujante y emprendedora, peguen el grito, arrójenme piedras y han rimas puercas con mi apellido.

Buenas Tardes.

Alejandro Doliña

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