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La infidelidad femenina

Cuando hablamos de infidelidad marital hay una tendencia a creer que los hombres son únicamente desleales. Contribuye a esa imagen del ideario social el abordaje en películas, novelas y relatos populares. También es cierto que a medida que los hombres se quedan en casa atendiendo las labores domésticas por encontrarse desempleados o laborar desde su domicilio aumentan los casos en los cuales la esposa que trabaja cede a la infidelidad.

A su vez los motivos para sucumbir cambian de una persona a otra. Sin embargo, en todos quienes sucumben ante la infidelidad esta es una decisión.

Al mismo tiempo dentro de los factores que influye en la infidelidad femenina se encuentran:

La insatisfacción sexual

La incomunicación

La violencia física y psicológica

Las dificultades económicas

La invasión del espacio marital por parte de la familia de origen de alguno de los conyugues

Otra situación común ocurre con las personas que llegan a convivir siendo muy jóvenes. Resienten el no haber disfrutado de la juventud con amigos, salidas, fiestas. No hubo la oportunidad de compartir con otras parejas, por lo tanto desconocen que les satisface en la intimidad.

Así que la rutina sexual y doméstica, así como las responsabilidades del hogar aumenta la frustración. Aunado a la poca comunicación afectiva con la pareja forma el caldo de cultivo para que otra persona capte la atención del cónyuge descontento.

Ahora bien existen hombres que reflejan su frustración en un alto consumo de alcohol y drogas descuidando el aseo personal, agrega la negativa a escuchar a su esposa sobre quejas válidas de la relación, influyendo a que la esposa o pareja se sienta menos atractiva y poco deseada.

A pesar de que cada caso tiene su particularidad la infidelidad muestra una realidad ignorada.

Ambos miembros de la pareja son responsables al no afrontar las dificultades maritales a tiempo. Sea por negarse a hablar o a escuchar.

Si bien hay mujeres que sucumben en búsqueda de la aventura. Alegan sentir un vacío existencial. Otras, producto de la crisis de los 30, 40 o 50. Y en una proporción menor corresponden a féminas con trastornos de la personalidad, en la que la hiper sexualidad se manifiesta como síntoma. El hombre engañado sufre en silencio. Dolor, vacío, decepción, rabia son algunas de las emociones que llega a sentir.

Para comprender mejor a diferencia de la mujer engañada. El hombre no comparte con otras personas la traición de su pareja ante el temor del que dirán. Los estereotipos sociales en Latinoamérica lo frenan para buscar ayuda psicológica que le permitan superar el dolor emocional.

En conclusión la infidelidad marital femenina rompe con prejuicios anclados en nuestras sociedades matriarcales donde se promulga: los hombres no lloran, la virilidad se mide por la cantidad de compañeras y encuentros sexuales, las mujeres se quedan en casa, etc. Aunque las mujeres que están en casas también pueden ser infieles.

Autora:

Milagro Mendoza

Psicólogo

Venezuela

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