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la estupidez ayuda a la derecha

Dijo el Comandante Supremo Hugo Chávez, algunos meses antes de morir: “No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para, bueno, mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades –del tamaño que fueren– la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria.”

La cita viene a cuento por lo que ocurre en el campo revolucionario. Ya del debate de las ideas se pasó a la toma de posiciones francas y abiertamente críticas y opositoras contra el Gobierno, el Presidente Maduro y a ubicarse con una peligrosa coincidencia, con las posiciones políticas más recalcitrantes de la derecha fascista, golpista y terrorista.

No han sido suficientes las decepciones y golpes que nos ha dado la lucha al ver que personas que uno consideraba cuadros y líderes irreductibles de la Revolución Bolivariana, que acompañaron al Comandante Chávez buena parte del tortuoso camino que ha tenido que transitar el proceso de cambios revolucionarios, asediado como pocos mundialmente por el imperialismo yanqui y sus agentes, personas por las que sentíamos respetuoso afecto, pero que en los 14 años que estuvo gobernando nunca hicieron un señalamiento crítico, pese en esos casi tres lustros se cometieron errores, hoy no sólo han abierto espacio a su disidencia y posiciones híper críticas de las políticas gubernamentales, sino que abiertamente toman partido y han demostrado, a nuestro juicio, un muy discutible y errado manejo de la política como ciencia y se han ubicado, con sus opiniones y procederes, en el campo abiertamente coincidente con la derecha reaccionaria, fascista y terrorista, les guste o no, opiniones y posiciones que le sirven en bandeja de plata a los verdaderos enemigos del proceso, a la canalla mediática que explota esas opiniones, les da espacio por todos los medios, los comenta, escriben sobre ellos, los proyecta y juega con tales posiciones para demostrar la supuesta división del chavismo y, lo más grave, apuñalear la Patria.

¿Qué hay detrás, realmente de esas posiciones, hoy opositoras, de algunos compatriotas que no tienen fuerza política para levantar un movimiento de izquierda chavista crítico, sino que le hacen el juego a la derecha?

¿Pensaron seriamente los ex camaradas y ex ministros Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio, Gustavo Márquez, e intelectuales como Freddy Gutiérrez, Edgardo Lander, Monsonyi, que al fijar públicamente posición en torno al escabroso tema del referéndum, principal y única bandera de la derecha fascista, que esa era la salida para que el Presidente Maduro saliera del poder y después de eso las cosas iban a ser fáciles, es decir, el imperialismo y sus cipayos criollos no iban a tratar de abalanzarse violentamente a arrebatar el poder?

Dentro de ese grupo disidente, ahora abiertamente opositor, está el mayor general retirado, Clíver Alcalá, quién públicamente afirmó que votaría contra Maduro si se da el referéndum; personaje que nos parece muy poco ducho en las lides políticas pero se asume defensor de fortalecer la empresa privada nacional y transnacional y concertar una alianza empresarial para, presuntamente, recuperar la producción nacional; entregando las empresas nacionalizadas como Agroisleña. En entrevista con CNN sin el menor rubor dijo: “Vamos a llamar a Agroisleña, hablemos con ellos y que recuperen su empresa”. Golpe directo al Comandante Chávez quién tomó esa sabia y acertada decisión.

Defensor del monopolio alimenticio Polar, a quién apoya en su decisión de aumentar los precios de la harina de maíz y otros productos. Al referirse a la recién recuperada, y nacionalizada empresa transnacional Kimberly Clark cuyos dueños o gerentes yanquis la cerraron, huyeron del país para golpear al pueblo como parte de su papel en la guerra económica y dejar en la calle a 1000 trabajadores. No ahorró críticas al gobierno sobre este caso y dijo: “¿Cómo vas a permitir que en medio de una crisis como esta se vaya una empresa como Kimberly–Clark? No, estimúlala. Estimula las empresas”. Hay que decirle a este personaje que el nuevo nombre de la empresa será “Caciques de Aragua”.

Este ex militar metido a la política desde la derecha; que azuza al general Padrino López para que prácticamente dé un golpe, destituya el Ministro de Alimentación y sea quien nombre los ministros, es el que lideriza a los exministros chavistas, de izquierda que le hacen el trabajo a la oposición fascista. ¿Tan pendejos son estos expsuvistas que no se dan cuenta del despeñadero por donde están cayendo?

Si no fuera porque todos, los nombrados y por nombrar, son bastante maduros en años, aunque no parecen serlo como políticos, asombra la aparente ingenuidad de sus acciones, de ese coincidir con esa derecha que sin el menor rubor se embarcó en una recolección de firmas fraudulenta, con miles de personas fallecidas, otras tantas usurpadas en su identidad, presos condenados votando, jóvenes menores de 18 años. Es decir, vaciaron los listados del CNE que controla todo lo referente a la identidad y a donde ellos, los fascistas, tienen acceso porque tienen sus fichas allí enquistadas, y esos voceros disidentes del chavismo no han dicho ni pío. Sin querer queriendo le están haciendo el favor a la derecha que está arrinconada precisamente por todo ese torpe fraude que cometieron y no pueden justificar de ninguna manera. Está arrinconada porque los tiempos no le dan para que se realice el referéndum este año, precisamente por haber comenzado 4 meses después que se cumplió la mitad del período de gobierno de Maduro porque creían que podían darle el golpe de gracia a Nicolás. Allá ellos. Más temprano que tarde pasarán al olvido más absoluto.

La divergencia de opiniones no es nueva en la Revolución, un largo listado de camaradas intelectuales, dirigentes revolucionarios se han expresado en diferentes momentos, quien esto escribe es uno de ellos. Voces como las de Néstor Francia y del dúo de Los Robertos, José Vicente Rangel, Luis Britto García, los camaradas de Zurda Conducta, particularmente Mango, el general Pérez Arcay ha expresado críticas; como ellos, muchos compatriotas y camaradas más, pero siguen en la Revolución, no se van para el CNE a hacerle el juego a la derecha ni coinciden con la derecha en el ataque a las diferentes políticas del Gobierno ni le dan armas a sus medios para que los utilicen. Una cosa es la divergencia y otra la disidencia.

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