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La droga Argentina que usaron los Nazis

Esta sustancia, basada en glándulas suprarenales de vacas argentinas, fue empleada por los soldados de Hitler debido a que les permitía estar despiertos durante muchas horas. Fue la sustancia que permitió a Alemania invadir Francia.

La droga Argentina que usaron los Nazis

No es nueva la versión de que Adolf Hitler terminó sus días como adicto a la metanfetamina, al parecer, esta sustancia le era recetada por uno de sus médicos, el cual consideraba que le podía ayudar a mantener la atención durante las interminables horas que pasaba tras una mesa organizando su particular Tercer Reich. Sin embargo, el Führer no era el único que la consumía pues, en aquella época, era muy utilizada por los soldados nazis, porque lograba mantenerlos despiertos durante horas y estar siempre alerta.

Lo que se conoció recientemente es que lo que luego se conoció como “Pervitin”, comenzó como una sustancia creada a partir de glándulas suprarenales de vacas argentinas, que llegaban a Berlín a través de submarinos germánicos, según revelaron estudios históricos.

Luego de diversos estudios, la droga con origen nacional fue mutando a algo muy parecido a lo que hoy conocemos como metanfetamina. Los soldados de la Wehrmacht estaban llenos de Pervitin cuando llevaron a cabo la “guerra relámpago”. En el primer semestre de 1940 el ejército alemán suministró millones de tabletas de metanfetamina, como estrategia para lograr un rendimiento sobrehumano en sus soldados. Los mandos les suministraban además alcohol y opiáceos.

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Otto Ranke, médico militar y director en la Academia de Medicina Militar de Berlín, probó la droga en 90 estudiantes universitarios, y concluyó que el Pervitin podría ayudar a la Wehrmacht a ganar la guerra. Al principio el Pervitin fue probado en los conductores militares que participaron en la invasión de Polonia. Luego, fue sin escrúpulos distribuido a las tropas que luchan en el frente según el investigador Wolf Kemper.

Entre abril y julio de 1940, más de 35 millones de tabletas de Pervitin e Isophan (una versión ligeramente modificada producida por la compañía farmacéutica Knoll) fueron enviadas al ejército y la fuerza aérea alemana. Las pastillas tenían de 3 mg de sustancia activa, y se distribuían directamente a las tropas. Las instrucciones recomendaban una dosis de 1 a 2 tabletas para mantenerse despierto.

Los médicos estaban preocupados porque el efecto disminuía entre los usuarios frecuentes y algunos experimentaban problemas de salud e incluso hubo algunas muertes. Leonardo Conti, el ministro de la salud que defendía el ascetismo del Reich trató de restringir el uso de la droga, pero no consiguió que se limitara para la Wehrmacht. El uso del Pervitin fue limitado a partir del el 1 de julio de 1941, en virtud de la Ley del Opio, pero sólo para la población civil.

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Es que los resultados del Pervitin eran “maravillosos”: En enero de 1942, a 30 grados bajo cero, 500 soldados alemanes del frente oriental, intentan huir del Ejército soviético. Tras 6 horas de huida, con la nieve hasta la cintura, los soldados agotados se tumbaban en la nieve y se dejan morir . Los oficiales decidieron dar Pervitin a sus tropas: “Después de media hora los hombres se sintieron mejor y empezaon a marchar ordenadamente”, reportó el médico militar.

Hacia el final de la guerra, los nazis estaban trabajando en una píldora aun más milagrosa para sus tropas. En marzo de 1944, el Vice-Almirante Hellmuth Heye, solicitó una droga mejor. Poco tiempo después,el farmacólogo Gerhard Orzechowski le presentó una píldora cuyo nombre en código era D-IX y que contenía 5 mg miligramos de cocaína, 3 mg de Pervitin y 5 mg de Eukodal (un analgésico a base de morfina). El medicamento fue probado en miembros de la tripulación de pequeños submarinos.

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