Facebook Twitter RSS Reset

La doble vida de Julia Fisher

La doble vida de Julia Fisherjulia Fischer nació en Múnich en 1983, tiene 29 años, es una de las violinistas más aclamadas del mundo y, en este video, filmado en la Ópera de Frankfurt el 1 de enero de 2008, queda el testimonio de su debut como pianista.

Hoy la guerra es a muerte y resulta imposible afirmar ―como sí ocurría hace unas décadas―

quiénes son los primeros pianistas, chelistas o violinistas del planeta, porque los niveles de dominio de los instrumentos han alcanzado un grado de perfección abrumador.

Por eso resulta tan espectacular el caso de Julia Fischer. Se instaló en el grupo de los grandes violinistas del mundo cuando, con 12 años, resultó vencedora del Concurso Menuhin y con 23 fue nombrada maestra de violín del Conservatorio de Franckfurt, convirtiéndose así en la más joven profesora de música de Alemania.

Lo que no se sabía era que desde los cuatro años, cuando Fischer inició sus estudios de violín, también inició los de piano, y pese a toda suerte de presiones y a su éxito internacional como violinista, jamás abandonó el piano. Finalmente resolvió probarse ante el público y exhibir esa especie de doble vida en la Ópera de Franckfurt en 1008 con un Doble Concierto: en la primera parte tocó el Concierto Nº 3 en si menor, op. 61, de Camille Saint-Saëns (1835–1921) y en la segunda, tras el intermedio, el Concierto para piano en la menor, op. 16, de Edvard Grieg (1843–1921).

Dos conciertos que tienen para ella un significado particular. Porque con el Saint-Saëns ganó el Concurso Menuhin, y el Grieg era una especie de obsesión recurrente desde su infancia, cuando oía casi a diario la versión de Sviatoslav Richter y acariciaba la posibilidad de algún día tocar en público la cadencia del primer movimiento.

Toda una aventura. Porque el violín y el piano son instrumentos en las Antípodas: en el violín el intérprete hace su trabajo tocando una nota en una cuerda y excepcionalmente dos, todo es delicadeza y precisión y la melodía es el alfa y omega de su trabajo; en el piano las cosas son a otro precio: se pueden tocar hasta diez notas a la vez, hay que tener delicadeza y también mucha fuerza y de contera hay que trabajar con los pedales. Pero Fischer ha logrado sacar partido de esas aparentes contradicciones: ha llevado al piano las sutilezas melódicas del violín y el piano le ha aportado un dominio de la polifonía que pocos violinistas poseen.

En este DVD está Julia como violinista y pianista, acompañada de una orquesta ―la Junge Deutsche Philharmonie, Orquesta juvenil de Alemania― que en sus propias palabras le proporciona la confianza necesaria para lanzarse en una aventura de tan alto riesgo, y bajo la batuta de Matthias Pintscher, un director que escribió para ella un concierto de violín.

Julia Fischer es un fenómeno: brilla en el exigente Concierto en si menor de Saint-Saëns, escrito para Sarasate que, en su momento, fue el primer violinista del mundo, y es tan reconocidamente exigente que es casi pieza obligada de las competencias de violín. En el Concierto de Grieg el diálogo con la orquesta es de una hondura conmovedora y su aproximación a la música es decididamente personal. Fischer hace realidad su sueño de tocar y lucirse en la cadencia del primer movimiento, literalmente canta en el segundo y toca el cielo en el movimiento final.

Si la competencia en el mundo musical es una guerra, esto le pone sal al asunto: porque Julia Fischer entra decididamente al campo de batalla de los violinistas y al de los pianistas

No comments yet.

Leave a Comment