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La dieta de Messi

Grasas totales

Fotos

Messi llega con una versión superior a la del Mundial. (GUSTAVO ORTIZ)

Messi llega con una versión superior a la del Mundial. (GUSTAVO ORTIZ)

10-06-2015

Marcelo Sottile

[email protected]@marcelosottile

Un Messi mucho más maduro aceptó que en Chile se lo verá más entero físicamente que hace un año en Brasil. “Llego mejor que al Mundial”, reconoció. Olé te cuenta qué rutina modificó el crack para lograr esta plenitud y la visita al Doctor Milagro” que le cambió la vida.

Messi es niegatítulos. Suele apagarlos con generalidades. Tan preparado está para caminar sin que se le escuchen los pasos, que sorprende cuando se deja ver distinto en el juego mediático. Pero esta vez declara primero, como un capitán en una competencia así. Y mejor aún que hablar, es que dice.

Messi dice…

Los chilenos que pasan por la ruta 5, por la puerta del hotel La Serena Suites, no saben que una de las gigantografías de la puerta, adentro mueve la boca. Dice que está feliz, que después de venir mucho tiempo quiere ser póster. Y, lo más importante, dice que “a la Copa América llego mejor que al Mundial”.

Con casi 28 años y 25 títulos se lo percibe más maduro. Ya no mira hacia abajo en las entrevistas como cuando era pibe y no podía ocultar su timidez. Messi es un señor que puede blanquear que se ve mejor. Más picante que en la semi y la final del Mundial, cuando jugó mal. Su nivel se había visto antes, cuando su inmensa clase posibilitó pasar una primera ronda de vuelo bajo… Hoy vuela otra vez, como cuando le ganó él al PSG y otra vez maradoneó.

“No es magia”, dice alguien que no es Messi pero también habla de él.

El Barcelona se reseteó. Con pocos minutos de Xavi, dejó de ser el equipo de los volantes. Ahora es de los delanteros. Y Leo está con confianza porque es crack y se siente mejor. Hay mucho de su juego. Hay, también, alguien que no es mago pero lo mejoró para volver a hacer sus trucos.

Messi parecía Messi, aunque no se sentía él. La sensación horrible de las arcadas durante los partidos eran como una piña al estómago. Y físicamente se veía atado, con temor a romperse. Hasta noviembre del año pasado. La última vez que sintió ganas de vomitar mientras jugaba fue en Old Trafford, en el amistoso con Portugal…

Julio Cruz, el delantero que hoy se metió en política, lo ayudó. Fue sin querer, en realidad, por ser el ser el primero de la cadena conocida de futbolistas argentinos en ir a ver a Giuliano Poser, un kinesiólogo y dietista que ahora tiene 59 años y al que en España llaman “El doctor Milagro” por devolverle la sexta velocidad al crack. Jorge Cyterszpiler supo representar a Cruz, como a Demichelis. Y fue el defensor, en Manchester, quien le taladró la cabeza a Leo para que fuera a ver a Poser. “Tenés que ir”, le repitió Micho, uno de los grandes que es muy escuchado en el grupo. Tanto que ya convenció al Kun Agüero -no eran normales tantas lesiones musculares el año del Mundial de Brasil- y ahora a Angel Di María.

Un crack sabe que puede darse algún gusto en la cena porque después lo compensará con talento. Pero el cuerpo de Messi pedía un cambio. Ahí viajó a Sacile, un pueblito de 20.000 habitantes en el norte de Pordenone, Italia. El tiene los recursos para que le hagan una consulta a domicilio, pero Poser no se mueve de su lugar ni por extraterrestres.

El hombre, cuando Leo fue a su consultorio, lo empezó a desintoxicar. Lo “escaneó”, le estudió su cuerpo, porque cada dieta es puntual, y empezó a generar un nuevo hábito de alimentación para “sacar a los parásitos que tenía Leo en el cuerpo”. Messi ya había bajado su ración de gaseosas, aunque ahora sólo toma agua. Le prohibieron el gluten, el azúcar, los lácteos, las carnes rojas (sólo puede comer pescado y pollo). Nada de los caramelos ni los alfajores que tanto le gustan. Ni milanesas fritas. Y mala palabra tomar antiflamatorios, sustancia anti deportista.

Así Messi se siente bárbaro. Con tres kilos menos de peso aunque ya era flaco, menos grasa muscular, sin las famosas arcadas y con la voracidad de siempre. Se siente, y lo dice, mejor que en Brasil…

LA SERENA (ENVIADO).

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