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La derrota de los K, un caso que ya estudió la psiquiatría

La derrota de los K, un caso que ya estudió la psiquiatría

“Las cinco etapas del duelo” de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, ayudan a entender qué pasa en el FPV

La derrota de los K, un caso que ya estudió la psiquiatría

Una psiquiatra K describió perfectamente hace bastantes años lo que sienten hoy dirigentes, funcionarios, militantes y adherentes kirchneristas. Lo de psiquiatra K es un chiste: se trata de la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross, fallecida en 2004.

Kübler-Ross seguramente ni escuchó hablar del kirchnerismo, pero en su libro On death and dying (de 1969, publicado en español como Sobre la muerte y los moribundos) , escribió las populares “Cinco etapas del duelo”. Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación.

Naturalmente, no hablaba, en principio, de política, sino de gente que se enfrenta al final de la vida, amenazada por una enfermedad terminal.

Es una costumbre de las democracias votar cada cierto tiempo y, eventualmente, alternar el ejercicio del poder. Por eso, la lucha política no debe convertirse en una cuestión de vida o muerte. Pero doce años teniendo en el poder a un partido que invitó a su militancia -que aceptó con gusto- a “poner el cuerpo” o “dar la vida” para “defender el modelo”, a dar supuestas batallas épicas, ya sea por un subsidio o una señal de TV, nos terminaron acostumbrando a que todo, en la política argentina, era cuestión de vida o muerte. No podemos ignorar que durante muchos años eso fue efectivamente así.

Bien, pasaron las elecciones y se vivió un tsunami de emociones.

Para el kirchnerismo se hizo la noche en un minuto. O precisamente a las 00.05 del lunes 26 de octubre, cuando en las pantallas de la televisión todos pudimos ver lo que nadie esperaba: Macri dos puntos arriba de Scioli.

En ese minuto tal vez se terminó el kirchnerismo como lo conocimos hasta ahora. Fue shockeante. Las imágenes de la militancia en el Luna Park se parecían a los de los hinchas brasileños al final del 1-7 contra Alemania.

Y acá llegamos a lo que escribió Kübler-Ross en sus cinco etapas del duelo, que calzan perfectamente con lo que vive hoy el kirchnerismo. (En todos los casos, reemplace la palabra muerte por la que se le ocurra. Recuerde. La política no es cuestión de vida o muerte).

La derrota de los K, un caso que ya estudió la psiquiatría

Las describió así:

Etapa 1. Negación. La reacción inicial a la noticia es protegerse con expresiones como «Me siento bien», «esto no me puede estar pasando, no a mí». La negación es solamente una defensa temporal para el individuo. Este sentimiento es generalmente reemplazado con una sensibilidad aumentada de las situaciones e individuos que son dejados atrás después de la muerte. Solo hay que relacionar esta descripción con los medios oficialistas afirmando, el domingo a las 18, que había ganado Aníbal Fernández en la Provincia y Daniel Scioli por amplio margen. Mientras demoraban la difusión de los datos oficiales.

Etapa 2. Ira. «¿Por qué a mí? ¡No es justo!», «¿cómo me puede estar pasando esto a mí?».

Una vez en la segunda etapa, el individuo reconoce que la negación no puede continuar. Debido a la ira, esta persona es difícil de ser cuidada debido a sus sentimientos de ira y envidia. Cualquier individuo que simboliza vida o energía es sujeto a ser proyectado resentimiento y envidia.

En este punto, remitirse a las declaraciones post-electorales de Aníbal Fernández y al inicio de la campaña sucia.

Etapa 3. Negociación. «Dios, déjame vivir al menos para ver a mis hijos graduarse», «haré cualquier cosa por un par de años más». La tercer etapa involucra la esperanza de que el individuo puede de alguna manera posponer o retrasar la muerte. Usualmente, la negociación por una vida extendida es realizada con un poder superior a cambio de una forma de vida reformada. Repasar las invitaciones del Frente Para la Victoria a los principales referentes del Frente Renovador, para que los ayuden a darle batalla a Cambiemos y así, de triunfar en el balotaje, perdurar al menos cuatro años más en el poder.

Esto es lo que se vio hasta ahora. Quedan dos etapas más. Veremos cómo sigue el proceso de aquí en adelante. Dependerá, claro, de los resultados del 22 de noviembre.

Etapa 4. Depresión. «Estoy tan triste, ¿por qué hacer algo?»; «voy a morir, ¿qué sentido tiene?»; «extraño a mis seres queridos, ¿por qué seguir?» Durante la cuarta etapa, la persona que está muriendo empieza a entender la seguridad de la muerte. Debido a esto, el individuo puede volverse silencioso, rechazar visitas y pasar mucho tiempo llorando y lamentándose. Este proceso permite a la persona moribunda desconectarse de todo sentimiento de amor y cariño. No es recomendable intentar alegrar a una persona que está en esta etapa. Es un momento importante que debe ser procesado.

Etapa 5. Aceptación. «Esto tiene que pasar, no hay solución, no puedo luchar contra la realidad, debería prepararme para esto». La etapa final llega con la paz y la comprensión de que la muerte está acercándose. Generalmente, la persona en esta etapa quiere ser dejada sola. Además, los sentimientos y el dolor físico pueden desaparecer. Esta etapa también ha sido descrita como el fin de la lucha contra la muerte.

Kübler-Ross originalmente aplicó estas etapas a las personas que sufren enfermedades terminales, y luego a cualquier pérdida catastrófica (empleo, ingresos, libertad). Las cinco etapas del duelo circularon mucho en 2008, para describir lo que sufrieron miles de personas afectadas por el derrumbe bursátil que siguió al estallido de la crisis financiera mundial.

Hoy echamos una mano a este clásico de la psiquiatría para entender el caso “El kirchnerismo ante la posibilidad de la derrota”.

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