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La danza de las cerdas del cepillo

La danza de las cerdas del cepillo

Érase un jueves…una noche de jueves…una noche de septiembre de 2015, era la hora de cenar pero ¿Cuál es la hora de cenar? Alguien bien podría entender que se trata de las 21hs, quizás de las 22hs pero eso bien puede variar dependiendo de la persona, del país, del hambre de la persona y quién sabe cuántas variables más o es que quizás nombrar cada variable extendería el texto un poco más de lo deseado. Yendo al grano, eran las 20hs y era una de esas circunstancias en la que uno tiene que decidir qué cocinar o más bien, que comer, ahí es cuando uno empieza a medir el nivel de apetito, de entusiasmo para con la cocina o el dinero disponible para comer, en este caso…para ésta noche de jueves.

        Llegando a la conclusión de que tenía hambre y un poco de entusiasmo como para cocinar y puesto que dinero había poco… comprar una pizza o cualquier otra comida quedó descartado. Ahí es cuando decido ir a fijarme que hay dentro de la heladera, analizar cuántos de esos alimentos me podrían ayudar a hacer algo para comer para esta noche, ahí es cuando veo huevos, queso cremoso y otros ingredientes que podrían bien componer a un omelette, pero como éste no es un texto de cocina… vamos a evitar los pasos de preparación, entre otros detalles. Aunque sí, estoy tentando a contarles un poco acerca de este… Cremoso, caliente, delicioso, salado, no muy picante y con un amarillo casi poderoso, este deleitable omelette me invitaba a probarlo, a degustarlo, a apreciar su sabor, nada quedó de él pasado unos 15 minutos aproximadamente. 



        Ya pasados unos 30 minutos después de la cena, una sensación que me decía que necesitaba descansar, reposar, acostarme y dormir plácidamente se apoderó de mi pero ahí es cuando muchas problemáticas se presentan, actividades casi complejas han de ser realizadas con mucha precisión y entusiasmo, ahí es cuando recuerdo que es casi imperativo, una responsabilidad para mi, cepillarme los dientes antes de dormir. Ahí es cuando camino unos 37 pasos, así es, ¡Cada paso cuenta y por eso los numero!, entro al baño, veo el estado de mi cepillo deseando que haya estado en el mismo lugar en el que lo dejé la última vez, nadie quisiera que se caiga su herramienta de cepillado, quién sabe qué consecuencias podría haber. Para un buen cepillado, hace falta una buena herramienta, en éste caso, una muy buena como mi cepillo recientemente adquirido el cual afortunadamente o más bien, por elección… es lo suficientemente delicado con el esmalte y las encías como mi boca lo necesita, una vez que la herramienta está en mis manos, comienzo a seguir cuidadosamente los pasos necesarios para llevar a cabo la limpieza de mi boca.

          Es importante tener una buena crema dental, la cual debe cumplir con los requerimientos de nuestra boca, ya sea que tenemos un problema de sensibilidad o cualquiera de tantos que haya. Yo elegí una crema dental que me ayude a blanquear los dientes, por lo tanto mi cepillado se va a concentrar en ese aspecto entre varios otros. Mi crema tiene fluoruro así que es un tema que siempre considero ya que ayuda a remover la placa dental y fortalece mi esmalte aunque ahí es cuando más me acuerdo que no debo ingerir ni un poco de la crema. Coloco un poco de crema dental sobre las cerdas de mi cepillo, solo un poco, así, no se va a producir tanta espuma, luego la danza de las cerdas del cepillo se da entre unos pocos dientes superiores y el borde de las encías entonces cepillo suavemente con movimientos cortos, bien circulares incluyendo unos pocos movimientos verticales, los cuales son los correctos para un buen cepillado, diría que he repetido éste proceso durante unos 60 segundos pero ya a los 33 segundos agrandé mi rango de cepillado cepillando unos cuantos dientes más, pongo énfasis en las encías ya que ahí es donde se acumulan muchas bacterias las cuales pueden llevar a un mal aliento, caríes, entre otros problemas bucales. Prosigo con los pasos y empiezo a cepillar las muelas las cuales lamentablemente se encontraban con pequeños restos de la cena los cuales si no se remueven adecuadamente pueden llegar a formar nuevas caries dentales por lo que cepillo cuidadosamente con un movimiento de adentro hacia afuera todas las muelas superiores hasta que me parezca que haya sido suficiente, enjuago mi boca con un vaso de agua, escupo, recargo la crema dental y comienzo con el cepillado de los dientes y muelas inferiores. Repito las técnicas anteriores hasta lograr un buen cepillado, diría que son unos 5 minutos los que gasto en el cepillado… esos 5 minutos son muy importantes para evitar que durante las 8 horas o menos que duermo diariamente se acumulen bacterias. Otro lugar donde se acumulan las bacterias y puede producir mal aliento es la lengua entonces con un poco menos de pasta dental cepillo horizontal y circularmente mi lengua, me enjuago hasta que la lengua quede con el color más rojo dentro de lo humanamente posible. Ya casi terminando el proceso de cepillado utilizo el enjuague bucal con flúor, me hago buches durante aproximadamente un minuto, escupo, lavo todo lo que ensucié del baño y ya estoy prácticamente listo para ir a descansar.

                                                                                                                   WaterArrow

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