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La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Muy buenas queridos lectores. Antes de comenzar quiero aclarar que aunque doy las fuentes correspondientes a mis indagaciones, esta publicación sigue siendo subjetiva y puede estar algo sesgada, solo espero que los lectores que se sientan incomodos se tomen un momento para entretener la idea de que ellos también pueden estar sesgados. Nadie lo admite pero todos nos equivocamos.

El día de hoy les escribo sobre un tema el cual es objeto de interminable polémica en nuestra sociedad actual. Tanto delicado como absurdo se puede resumir como: La cultura del victimismo.

En el mundo globalizado actual comienza a aparecer una nueva tendencia. Esta consiste en ganar superioridad moral sobre otros, no por medio de guerras o religión si no más bien por medio de la lastima ante el publico y los medios. Ahora se vende y se gana con la imagen de una pobre víctima.

La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Y e que por muy absurdo que parezca, en el mundo occidental es cada vez más común encontrar comportamientos victimistas, esto es gente que posa como una “victima” de la sociedad sin haber sufrido en realidad ningún daño o perjuicio de gravedad. Antes de proceder, me gustaría definir ambos términos.

Víctima: Persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita. [*1] Dicho de otra forma, una persona que ha sido perjudicada o dañada por otra de adrede sin la posibilidad de defenderse de una manera justa. Sin embargo esta condición muchas veces no dura por siempre y las victimas por lo general buscan recuperarse y superar en lo posible el pasado.

La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Creo que eso no se puede fingir.

Victimismo: También conocido como victimización, es la tendencia de una persona a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal. [*2] Es alguien que se obsesiona con lo más pequeños roces, percances y críticas, usándolas como un frente para inspirar lastima. Podemos llamarlo también quejarse por maña o vicio (para más información buscar en la web, por ejemplo :”Psicología y mente: Victimismo crónico”)

La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Nadie me quiere, todos me odian, me voy a comer un gusanito.

En que nos afecta esto como sociedad: Imagina ¿qué sucedería si a esta sustancia victimista le agregamos un poco de política y una dosis diaria de medios de comunicación? El resultado es un coctel (o llámalo ambiente) donde predomina lo políticamente correcto, un ambiente ideal para que germine el populismo y la democracia comience a padecer.

Quiero hacer mención de este artículo escrito por dos sociólogos Norte Americanos Campbell & Manning, como la cultura del victimismo está afectando a la sociedad occidental.

CULTURA MORAL. [*3]

¿Qué es la cultura moral? En este artículo discuten como una nueva cultura moral de victimismo ha comenzado a tomar fuerza, creando una mayor dependencia de las “victimas” a las autoridades y por tanto del estado.

En este artículo definen cultura moral con la manera en que se organiza el estatus social en una sociedad, visto de otra manera, es la forma en la que se deciden “ganadores y perdedores” en una sociedad. Tenemos según este artículo tres culturas:

Cultura del honor: Es una cultura la cual está relacionada con la valentía en combate, fuerza de voluntad y una resolución para no dejarse dominar por nadie, en esta la reputación lo es todo. Un ejemplo actual son las pandillas, las cuales arreglan todo con disputas violentas para defender su honor y reputación. Como se imaginaran esta cultura fue y será la predominante en sociedades humanas donde no hay estado ni ley.

La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Cultura de la dignidad: En esta cultura, más propia de sociedades recientes y de abundantes recursos. En esta se considera que los individuos tienen un valor innato y nadie tiene derecho a quitárselo, por tanto no deben ganarse una reputación con violencia si no con su opinión, actitudes que demuestren fuerza de carácter y contribuciones a la comunidad, sin violencia. Es realmente todo lo contrario a la cultura del honor. Esta cultura es posible gracias a las leyes y al estado que las defiende, sin embargo se entiende que el individuo común no debe abusar de estas para su beneficio propio.

La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Luego por ultimo comienzan a definir la cultura del victimismo: El tema central de este artículo, en esta cultura se intenta por todos los medios llamar la atención para mostrarse como una persona débil y vulnerable (todo lo contrario a la cultura del honor y un abuso de la cultura de dignidad), donde cualquier crítica o indirecta, incluso la más leve, es tomada como un ataque grave al individuo que se siente ofendido. En esta cultura existe una sobre dependencia del estado y de terceras personas las cuales usan para lidiar con los opositores en su lugar. Gracias a esto los individuos se vuelven sensibles e intolerantes a cualquier opinión diferente, por lo tanto en lugar de promover la fuerza de carácter e independencia, se promueve la debilidad de carácter y dependencia al gobierno, felicitando a la “victima” incitándola a que permanezca en este estado patético. De esta manera ha ganado así un nuevo estatus que le confiere tratos especiales sobre los demás “opresores”. Hmm ¿de qué me suena esto? ¿No les suena de nada?


La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Y recuerden chicas, el hombre siempre es el malo, siempre.

Conocerán muchos el polémico caso de la mujer del colchón: Una mujer que afirmo ser violada y llevo un colchón para todas partes haciéndole bullying a su víctima hasta que este no soporto más y tuvo que abandonar sus estudios. Acá vemos a la forra graduándose feliz con su colchón [*4]. Al final resulto que era todo humo, una mentira, pero esta mujer no conoció consecuencia alguna.

La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Pongámonos a pensar: qué clase de víctima de violación consideraría siquiera llevar un símbolo de un evento tan traumático como una violación, a su ceremonia de graduación para que todos lo vean. La respuesta simple es alguien que en realidad gusta tener y mostrar la condición de víctima y por tanto, no es una. Personalmente siempre me dan nauseas al releer esta historia.

En las universidades Norte-americanas, este fenómeno se ha extendido de tal manera que estos movimientos victimistas han conseguido inhibir la discusión y critica abierta. Consecuentemente generando “espacios seguros” donde no está permitido dar crítica u oposición alguna a sus teorías. Han comenzado a destruir el concepto mismo de universidad por el de una guardería para bebes de 2x años [*5].

La cultura de las victimas. (Apto machistas opresores)

Un ciclo de no terminar.