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La creación según los guaycurúes.

La creación según los guaycurúes.

La creación según los guaycurúes.

La presente es una narración extractada, en forma cronológica tratando de mantener la sintaxis y la coherencia en la unificación de varias leyendas, además se simplifico la cuestión fabulesca.

Dice: hubo un tiempo en que la tierra estaba encima, el cielo abajo y entre los dos, la zona por la cual los vientos jugaban a perseguir a las nubes. Por encima de la tierra, estaban los ríos y de allí venia la lluvia, todo estaba rodeado por el aire y a lo lejos el fuego que a veces se acercaba en forma de rayos y quemaba los pastos y los montes.

Por debajo, en el cielo vivían los dioses y las diosas, pero era tanta la suciedad que caía, que ellos se quejaron y pidieron que se dieran vuelta los dos niveles. También había un árbol muy grande, que unía los dos mundos, como corresponde a todo árbol, las raíces las raíces estaba en la tierra y las ramas en el mundo de la abundancia. Y cuando los mundos se dieron vuelta, quedó como están ahora todos los árboles, con las raíces en la tierra, el tronco en la zona del viento y las ramas en los que antes era el mundo de la abundancia.

Al principio los hombres subían por el tronco y las ramas hasta llegar arriba, al mundo de la abundancia, a buscar comida y bebida – porque arriba había de todo – . Así que subían y bajaban, y traían de todo, para ellos y para los que no podían subir a buscar.

Pero un buen día (o mejor un mal día) no cumplieron con la tradición solidaria, no entregaron las mejores presas a quienes no podían andar de arriba – abajo, no le dieron nada a los viejos y a los enfermos. Así que los ancianos se quejaron a los dioses y llegó el “GRAN FUEGO”, que quemo todo. Un joven fue atacado por el jaguareté del cielo y sus trozos cayeron sobre la tierra encendiéndola.

Fue entonces que se quemó el gran árbol, y algunos se quedaron en el mundo de arriba que tomaron forma de estrellas y ahora cazan en el sendero del ñandú (vía láctea).

Abajo, sólo se salvaron unos pocos, los honestos y respetuosos, que hicieron pozos y se metieron bajo tierra en cuevas, pero desde entonces toda procura de alimentos hubo que hacerla aquí nomás, en este mundo.

Por eso los seres humanos pertenecen a la tierra, porque se salvaron en los agujeros de la tierra. Pero al poco tiempo todo se volvió a corromper, los hombres de nuevo guerreaban en sí y los dioses enojados y ofendidos, mandaron el “GRAN AGUA”, que ahogó a todo ya a todos, excepto a unos pocos que no habían hecho enojar a los dioses, y éstos los avisaron que se subieran a los lugares más altos para escapar de la inundación.

Y cuando volvieron, tuvieron que empezar un nuevo mundo, porque el de antes había desaparecido, entonces un joven KANYÚ encontró una semilla de molle, hizo un hoyo y la enterró, y así comenzó otra época de paz y tranquilidad para los hombres.

Pero tampoco duró mucho, de nuevo los hombres y mujeres empezaron a pelear entre ellos y a devorar a sus propios hijos. ANTUK, sobrina de CARYÉ, que es una mujer vieja y gorda en el verano, pero se convierte en una joven esbelta y hermosa en invierno (el sol), se negó a seguir recorriendo el cielo , por lo que se hizo la “GRAN NOCHE” y todo se congeló y se cubrió de escarchas .

Otra vez murió todo, los animales, las plantas y por supuesto todos los humanos que habían ofendido a los dioses. Hasta que un joven qom, de nombre CHÁLEKE, soñó con el día y su canto, acompañado de un “birimbao”, hizo que el sol volviera a salir y recomenzara nuevamente la vida. Recorrió nuevamente el cielo alternándose con la noche.

Esta cuarta humanidad es la de los guaycurúes, los qom, los pilagá, lo mocoví, pero también la de los hombres blancos.

Birimbao: instrumento de arco compuesta por una calabaza o mate, como caja de resonancia y cuerdas de vegetal o pelos de animales.

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