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La conspiración de la Educación



Hola linces, lincesas, bots, robertos, tadingas, whores, maquinolas, creadores, likeadores silenciosos, forobarderos compulsivos, etc…

Esto que sigue es un alto copy+paste pero es algo que hace rato vengo pensando y nunca lo había encontrado tan bien redactado. Así que no le voy a cambiar ni una sola coma (,).

No va a cambiar el mundo, y posiblemente tampoco cambie el pensamiento de nadie, sin embargo ya hay escuelas especiales que no siguen la enseñanza tradicional y están innovando en métodos que desarrollan más las aptitudes e intereses de cada individuo y no pretenden hacernos mediocres en todo.

La conspiración de la Educación

Fijense en esto. Si tienen un hijo, y a él le va muy mal en matemáticas, no le gusta, desaprueba siempre. Pero le va fenomeno en historia, le encanta, ve documentales, lee, pregunta… ¿cuál es la actitud normal que tomaría un padre? exigirle mayor esfuerzo en matemática, ¿no? tal vez incluso pagar un profesor particular. Resultado: la historia que es probablemente su pasión quedará opacada, y será con suerte mediocre en matemática. Y terminamos siendo, como mucho instruidos en “de todo un poco” pero buenos en nada. Porque nunca se promueven nuestros intereses, solo hay que terminar la escuela.

En fin, ahora va el artículo:

“Desde muy niño tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela” .- George Bernard Shaw

“Nunca permití que la escuela interfiriera con mi educación”.- Mark Twain

La mayoría confunde educación con sistema educativo. La educación es fundamental, la academia es opcional. La escuela y la universidad, tal como están planteadas en la actualidad, son parte del problema.

Es importante entender cómo surge el sistema educativo moderno y sus grandes carencias. Y sobre todo, entender la educación que necesitamos realmente para triunfar en el nuevo mundo.



El origen del sistema educativo moderno

La educación moderna se forjó con la revolución industrial. El enorme crecimiento de las fábricas requería muchos trabajadores. Todos servían: ancianos, adultos, niños. Miles de personas abandonaron el campo para integrarse en las cadenas de ensamblaje de las fábricas.

Los trabajadores sin educación eran poco productivos. No podían leer las instrucciones de las máquinas ni operarlas con eficiencia. Las noticias de niños perdiendo sus dedos (y a veces su vida) operando maquinaria pesada empezaban a levantar voces en la sociedad.

Los industrialistas (dueños de las fábricas) tuvieron una idea: Inventemos un sistema para enseñar a los trabajadores a realizar bien sus labores, desde pequeños. Asumimos un pequeño coste hoy: menos trabajadores, a cambio de un gran beneficio mañana: empleados más productivos.

La conspiración de la Educación

Así nació el sistema educativo. Pretendía hacer las fábricas más productivas, y se modeló precisamente como una fábrica. La materia prima eran los jóvenes. Las máquinas eran los profesores, encargados de insertar conocimientos básicos en las cabezas de los niños y, sobre todo, instaurar ciertas actitudes: obediencia, respeto a la autoridad, conformidad. En la fábrica llamada escuela, los controles de calidad eran los exámenes y tests continuos. Las “piezas defectuosas” eran reprocesadas o directamente descartadas. Los niños que se resistían eran considerados inadaptados. La estandarización aplicada a los niños.

El modelo fue tremendamente exitoso. Ahora los industrialistas contaban con lotes constantes de empleados productivos y obedientes, y nuevos consumidores para sus productos. Hacía tiempo habían inventado las piezas intercambiables para sus máquinas, ahora tenían personas intercambiables para operarlas.

En la actualidad, las modernas corporaciones, con grandes edificios de cristal en los distritos financieros, han tomado el lugar de las fábricas. Sus operarios no trabajan con sus manos, sino con sus mentes. Lo llaman la era de la información, pero es exactamente lo mismo: son piezas reemplazables dentro una gran maquinaria. Siguen ciegamente políticas y procedimientos, tal cual les enseñaron en la escuela. ¿La recompensa? una nómina a final de mes, unas semanas de vacaciones al año y una pensión cuando cumplan los 65.

A pesar de múltiples reformas, el trasfondo del modelo educativo ha cambiado poco. El objetivo final es el mismo: crear nuevas generaciones de empleados obedientes y consumidores inconscientes.

La conspiración de la Educación

Las aulas tienen cada vez más tecnología, pero se usa simplemente para enseñar con más eficiencia los mismos conceptos. Dar tablets a los estudiantes es un avance, pero no resuelve el problema. No se trata de cambiar herramientas, sino de cambiar visiones y modelos. No se trata de usar mejores herramientas para seguir enseñando lo mismo, o para hacerlo de manera más económica. No necesitamos una reforma, necesitamos una revolución.

Hemos aplicado a la educación el modelo de la comida rápida, y está destruyendo nuestra creatividad y nuestro futuro de la misma manera que la comida rápida destruye nuestra salud.

La comida rápida llena, pero no nutre. La universidad adoctrina, pero no educa. El resultado de este adoctrinamiento es la generación perdida.



La generación perdida



La juventud actual tiene más credenciales académicos que todas las generaciones anteriores juntas, pero les ha servido de poco. Muchos de ellos no tienen trabajo ni perspectivas.

Depositaron su fe en el sistema educativo. Les aseguraron que una carrera universitaria era el camino hacia un trabajo seguro y bien pagado. Ha sido una gran mentira. Los jóvenes han sido educados para un mundo que ya no existe.

La conspiración de la Educación

Incluso si consigues un trabajo donde alguien te tiene que decir exactamente qué hacer, pronto encontrarán a alguien dispuesto a hacerlo por menos dinero. Todos los trabajos que puedan ser automatizados, virtualizados o estandarizados emigrarán hacia países más baratos. Ya no compites contra tus compañeros de facultad o de oficina, compites contra el mundo entero. Ni los gobiernos ni los sindicatos pueden hacer nada contra la globalización. Sólo tú puedes actuar.

La buena noticia es que las tecnologías que permiten exportar los trabajos de siempre a zonas más baratas, son las mismas que puedes empezar a usar para crear nuevos y mejores trabajos. Pero nadie te ha enseñado cómo. Hablaremos mucho de esto.

Titulitis

Los más proactivos piensan que la respuesta es seguir estudiando. La sociedad te anima a acumular credenciales: un máster, quizá un doctorado. Pero si la educación tradicional te ha fallado, ¿crees que más educación tradicional va a solucionar el problema? Generalmente sólo produce inflación educativa, una escalada armamentística que no beneficia a nadie.

Los guardianes de los títulos (departamentos de recursos humanos) pueden permitirse exigir más credenciales para trabajos que no los necesitan. Para lo que antes pedían un licenciado, ahora exigen máster. Es una forma fácil de filtrar todas las solicitudes que reciben. Cuando el sistema educativo genera personas intercambiables, la calidad se mide solo por el título.

No digo que la formación académica y los títulos no sean relevantes, pero desde luego no son necesarios (salvo para profesiones reguladas como medicina o arquitectura), y ya no son suficiente.

Tradicionalmente un diploma ofrecía información, era un símbolo de conocimiento. En un mundo donde la tecnología ha reducido el coste de información, tú mismo puedes mostrar tu conocimiento al mundo. Los CVs son cosa del pasado.

Entonces, ¿qué necesitamos?

Para empezar, no necesitamos más jóvenes con títulos y mentalidad de empleado. Necesitamos gente con iniciativa, creatividad, liderazgo y pensamiento crítico. Gente dispuesta a asumir riesgos y a enfrentar la incertidumbre.

El futuro pertenece…

…a los que siguen sus sueños, no a los que siguen instrucciones.

…a los que imaginan el futuro, no a los que memorizan el pasado.

…a los que entienden los cambios y se adaptan a ellos, no a los que demandan en las calles que nada cambie.

…a los que estudian para aprender a crear algo de la nada, no a los que estudian para tener un CV más atractivo.

…a los que se eligen a sí mismos, no a los que esperan ser elegidos.

En fin, espero que despierte algún que otro pensamiento, aunque solo sea para entretener la mente.

La conspiración de la Educación

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