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La chispa de la vida:Captan luz que se libera justo cuando..

POR PRIMERA VEZ CIENTÍFICOS DOCUMENTAN LA CHISPA DE LUZ QUE SE LIBERA EN EL INSTANTE EN QUE UN ESPERMATOZOIDE Y UN ÓVULO ENTRAN EN CONTACTO

Una de las analogías que mejor encausan la representación de la vida podría ser la de una chispa. Esto sobre todo si consideramos que entre los atributos del acto de “ser” se incluyen aspectos como la contundencia, la nitidez y la fugacidad. Además, obviamente, existe una sincronía de factores que rayan en lo milagroso, tanto para que la vida como la chispa emerjan del estado original de las cosas –la nada o la vacuidad. Y quizá por esto es que el hecho de que la vida humana comience, literalmente, con una chispa de luz, resulte tan conmovedor como asombroso.

Aunque ya se sabía del sugerente fenómeno lumínico que ocurre en el instante puntual en que un espermatozoide entra en contacto con un óvulo, por primera vez en la historia los hombres de ciencia han logrado capturar el arquetípico momento. Este génesis enmarcado en bio-luminosidad se debe, en términos científicos, a millones de átomos de zinc almacenados en el óvulo y que el esperma activa cuando aparece en escena –y pudo cantarse gracias a un sensor fluorescente que rastrea el zinc dentro de células vivas–. El choque, registrado por investigadores de la Universidad de Northwest, produce una llamarada lumínica que indica que efectivamente se ha consumado la concepción, confabulando así una nueva vida.

Using a new fluorescent sensor that’s able to track the movements of zinc in live cells, the team caught a glimpse of an egg’s zinc-storage capabilities, and found some 8,000 zinc compartments, each one containing around 1 million zinc atoms, just ripe for exploding. The tiny ‘fireworks’ that result were found to last for about 2 hours after fertilisation.

Más allá de las implicaciones científicas de este logro, que incluyen la posibilidad de determinar si un óvulo es o no fecundable, la escena nos remite a esos episodios precisos en los que la ciencia se encuentra con lo maravilloso, aquello que desborda los límites del método y la racionalidad, para desembocar en los dominios de lo simplemente portentoso: la vida como un latente milagro, hasta cierto punto inexplicable pero a la vez contundente –por cierto, más nítida que cualquier fenómeno explicable.

Platón definía a la poiesis como “la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser”, término del cual se origina la palabra poesía y que bien corresponde con este momentum lumínico que marca el comienzo de nuestras vidas. Y es que cuando la ciencia se torna poética, cuando se mira en el espejo de lo inabarcable, generalmente encontramos esas pequeñas claves de la existencia, diminutos recordatorios de lo milagroso que es estar escribiendo o leyendo estas líneas. Este es precisamente uno de esos casos.

Si la vida humana se autocelebra al momento de iniciar, pirotecnia incluida, tal vez esto sea una invitación a que nosotros hagamos lo propio en cada momento del camino (lo que sea que eso signifique para cada uno de nosotros).

Twitter del autor: @ParadoxeParadis