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La bombonera el templo del fútbol mundial

BOCA


La más grande del mundo

Idolos propios y rivales, estrellas mundiales e hinchas de todos los equipos se rinden ante la Bombonera. Hasta los ingleses la eligieron la number one…

La bombonera el templo del fútbol mundial



Copa Libertadores de 1991. El 1º de mayo, en el Maracaná, el Boca de Tabárez había perdido 2-1 el partido de ida por los cuartos de final de la Libertadores ante el Flamengo y una semana más tarde jugaba el desquite en la Bombonera. Los brasileños salieron al campo de juego a hacer el calentamiento y la silbatina y el abucheo fueron impresionantes, apabullantes. Los cariocas se quedaron petrificados y su rostros no dejaban de observar a la hinchada local, que parecía venírseles encima. Lo único que se movía era un helicóptero a control remoto que promocionaba un juego de azar, que sobrevolaba el área donde se movían los visitantes. El miedo los llevó al vestuario. Y allí se dio la charla entre Marquinhos, delantero del Fla, y su compañero Junior.

-No se puede jugar en este lugar, es una olla a presión y va a explotar.

-No digas estupideces. No puedo creer que digas una cosa así. Todos los domingos entrás al Maracaná.

-Sí, pero el Maracaná no se mueve.

La bombonera el templo del fútbol mundial

Pasaron más de 24 años y el templo siguió latiendo. Ganó partidos y campeonatos solo. Y aunque quieran tirarlo abajo por viejo, todavía sopla. Y cómo. La Bombonera es el mejor estadio del mundo. Lo afirma el 99% de los que jugaron alguna vez allí, a favor de Boca y en contra. Y lo confirma el prestigioso medio inglés Four Four Two, que ubicó al Alberto J. Armando como el top del planeta. Si bien pierde a pelea por capacidad (49.000 espectadores) y accesos, los británicos privilegiaron las sensaciones que se viven a la hora de ver un partido desde sus tribunas.

Aunque pierde en la lucha de capacidad y accesos con otros estadios reconocidos mundialmente, y en el podio superó al Camp Nou catalán y al Wembley inglés, para Four Four Two lo más importante a la hora de evaluar a la Bombonera es lo que alguien siente cuando está allí. “El efecto combinado entre las cantos de los hinchas, los aplausos y especialmente los saltos hacen que el suelo vibre como un pequeño terremoto. Así como los edificios de Francisco y Tokio están construidos para resistir las sacudidas de los terremotos, las gradas de la Bombonera también permiten algo de movimiento para evitar que se agrieten”, explicaron.