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La Bombonera, el estadio embrujado del Boca Juniors

Cerca de las nueve de la noche, el empleado Oscar Verna acababas de reabastecer las máquinas de café y se movía al primer piso del estadio de “La Bombonera”. De repente, escucha el barullo tan característico de los aficionados descendiendo por las escaleras. Cuando llega a la puerta 18, que da a las gradas, lo único que encuentra es silencio y oscuridad, tal y como ocurre en los días en que no se realizan juegos en el estadio.

La Bombonera, el estadio embrujado del Boca Juniors
El propio Oscar cuenta que la primera vez que pasó por eso, salió corriendo, sin poder controlar su miedo. “Creo que hay algo especial en la Bombonera. Yo lo viví, nadie me lo contó”, dice. Han sido muchas las historias como estas. Algunos las creen, a otros les parece gracioso. Pero lo cierto es que algo extraño sucede en la Bombonera desde hace un buen tiempo.

Durante la madrugada, cuando las luces están casi todas apagadas, y los empleados hacen sus rondines de rutina, se pueden escuchar ruidos semejantes a la caída de platos y vasos, además se pueden avistar sombras que se desplazan a toda velocidad en varias direcciones, según el testimonio de un vigilante. Las luces se encienden y apagan solas. Las puertas se abren y cierran sin que alguien las toque. Son algunos de los fenómenos relatados por los testigos.

Luego de que estos fenómenos empezaron a suceder, se llegó a pensar que podría ser broma de algún compañero. Pero parece algo estúpido que alguien se tome la molestia de asustar a sus colegas a las 3 de la madrugada sobre todo cuando tiene un puesto de servicio que cubrir.

Es conocido que algunos familiares de los socios muertos cumplieron la última voluntad de estos aficionados y arrojaron sus cenizas en el estadio. El parapsicólogo Ricardo Pacuta dice que esta podría ser una de las razones para los fenómenos. “Es más común de lo que parece. Son fantasmas que fueron llamados para ayudar al Boca, y no para hacer mal”, explicó el experto.

La Bombonera, el estadio embrujado del Boca Juniors

Para evitar que las personas siguieran arrojando las cenizas de los socios fallecidos dentro de “La Bombonera”, la dirección del club mandó a construir un cementerio propio para sepultar a sus aficionados más fanáticos. El “campo santo” está en funciones desde el año 2006 y tiene una capacidad para 3 mil sepulcros, todos decorados con flores azules y amarillas, los colores del Boca Juniors. El área se encuentra localizada en un sector del cementerio “Parque Iraola”, en Berazategui, a 30 km al sur de Buenos Aires, por eso se presume que nada tiene que ver con los fantasmas de La Bombonera.

El cementerio fue inaugurado con una ceremonia de exhumación de los restos mortales de los antiguos atletas del club, los porteros Juan Road y Julius Elias Musimessi, cuyas cenizas fueron transferidas al lugar. Ese día el ex mediocampista Antonio Ubaldo Rattin, que vistió los colores del Boca en los años 60, dijo: “Es tan hermoso que hasta ganas dan de quedarse. Con esto el Boca Juniors también pone en práctica una de las estrofas de su himno que dice: ‘ni la muerte nos va a separar, desde el cielo te voy a alentar’”.

El auxiliar del equipo, Federico Retore, relató al periódico deportivo argentino “Olé”, que cierta noche, alrededor de las 23 horas, cuando estaba preparando los uniformes de los jugadores que viajarían de madrugadas a los juegos en Súnchales y Paraná, salió para fumar y vio a un hombre de traje gris, que luego desapareció. Después le dijeron que la descripción del hombre era la de Tarija Fernández, su antecesor, que había muerto años antes.

Más aterradora aún, es la declaración de un guardia de seguridad, que prefirió omitir su nombre, pero que garantizó haber visto sombras y figuras moviéndose por las gradas del lugar. Agregó que generalmente se aparecen por la madrugada, cuando no hay nada más que silencio.

Según el reportaje publicado por el periódico, los testimonios recolectados entre varios empleados del club son bastante parecidos. Todos garantizan que el estadio del Boca vive durante las noches, repleto de personajes que aparecen entre las gradas o entre la las barras y que desaparecen cuando alguien se aproxima.

Un hombre de playera blanca, sentado en el sector “L” de las gradas, una mujer vestida de novia, y un niño de bermudas, zapatos blancos y playera azul son frecuentemente vistos durante la noche, dice otro guardia.

El hombre de camisa blanca, un día casi es acorralado. Los guardias corrieron en su dirección, desde varios sectores del estadio. Cuentan que pudieron verlo con toda claridad durante una fracción de segundos, después simplemente desapareció.

Fantasmas aparte, ir a Buenos Aires y conocer La Bombonera es como ir a D.F y conocer El Azteca, principalmente para quien gusta del futbol. El estadio del Boca Juniors se convirtió en un verdadero templo del futbol argentino y también en un punto turístico de Bueno Aires. Las agencias de turismo lo incluyen en sus paquetes para turistas extranjeros y le dan la misma importancia que un paseo por las cataratas del Iguazú o la Patagonia.

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