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La benevolencia del panadero y los limites del liberalismo

Los liberales parten de la suposición -según sus dichos- de que la búsqueda de los intereses egoístas (pero legítimos?) de los individuos supone siempre(?), y en toda circunstancia, un beneficio para la sociedad.

mmm.. intereses egoístas pero legítimos¡!¿? ¿cómo algo egoísta puede ser legítimo? y luego, que se haga lo que se hiciese eso va a ser beneficioso para la humanidad????

A ver, cómo mínimo me parece forzado y falaz, y casi un delirio.

Decía Adam Smith -pope del liberalismo-: “No es de la benevolencia del carnicero, cervecero o panadero de donde obtendremos nuestra cena, sino de su preocupación por sus propios intereses”. Es “la mano invisible del mercado”, que hace que toda la sociedad se beneficie del hecho de que los individuos busquen su propio beneficio particular.

mmmmm… “la mano invisible del mercado”, casi que se me ocurre dónde se nos mete esa mano del mercado.

Esto es -simplemente- la justificación de políticas egoístas que benefician a unos pocos, en detrimento de muchos, utilizando un sistema -el capitalista-, sistema que extiende sus raíces en los peor de la humanidad y que -tal vez- por eso está tan arraigado.

La benevolencia del panadero y los limites del liberalismo
El capitalismo pone sus bases en el egoísmo, la competencia -de tratar de ser el primero y no el mejor-, la falta de moral, la falta de ética, la falta de empatía, la avaricia y la codicia.

Este sistema -el capitalismo-, y más aún el liberalismo, es el que le vende al hombre que la felicidad viene de la mano de las posesiones, del consumo, del tener lo último y lo más caro.

Más tienes, más compras, más feliz eres. Pero los estudios dicen otra cosa.

Se ha estudiado este pseudo fenómeno y se ha encontrado que la felicidad del consumo dura hasta que se abre la caja de lo comprado, hasta que se ha perdido la novedad o hasta que el de al lado también lo tiene. Es claro que la gente a la que apunta -esta maquinaria-, es la que disfruta más de algo si el otro no lo tiene.

Pero al final la felicidad era otra cosa y entonces, el mismo sistema capitalista te vende magia para felicidad espiritual instantánea, cómo es el tan remanido “El Secreto”, pero -por supuesto-, eso tampoco funciona.

Yo me pregunto ¿cómo se puede disfrutar más de algo sabiendo que el otro no lo tiene, o peor aún, que no lo va a poder tener nunca? ¿cómo disfrutas de tus vacaciones sabiendo que la mucama que te atiende en el hotel gana menos de lo que tu pagas por día por la habitación? ¿cómo disfrutas de tu almuerzo cuando ves que echan del restaurante a los niños que piden?

Bien volvamos al lugar dónde empezamos: “la satisfacción de intereses egoístas ayuda a la humanidad”. Tal afirmación sólo puede partir de personas egoístas, de mala entraña, con enormes falencias espirituales.

Dijo Jesús: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.»

Esa es la clave: “de lo que rebosa el corazón habla la boca”.

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