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La Amazonia se sostiene gracias al desierto del Sahara

Un antiguo proverbio chino dice que el aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami en otra parte del mundo. Y aunque pudiera sonar desproporcionado o exagerado, a medida que la ciencia amplía el conocimiento sobre fenómenos climáticos y atmosféricos, se comprueba que los ecosistemas de las distintas partes del mundo están más interconectados de lo que imaginamos.

Así, una de las regiones más áridas del planeta, el desierto del Sahara contribuye con la exuberante forma de crecer de la selva amazónica. Los científicos han conocido por mucho tiempo que el polvo desértico africano viaja atravesando países y que incluso una parte se deposita en el Océano Atlántico antes de depositarse en la Amazonía en Sudamérica, Norteamérica, y otras regiones.

La Amazonia se sostiene gracias al desierto del Sahara

Abono en polvo

No se sabía su función y mucho menos la cantidad de este material que se transportaba cada año, pero hoy se sabe que el polvo desértico es rico en fósforo, un nutriente que permite a las plantas crecer frondosas.

Esta semana se divulgó un estudio en la revista “Geophysical Research Letters”, liderado por Hongbin Yu, científico atmosférico de la Universidad de Maryland. En el trabajo se detalla por primera vez que 27,7 millones de toneladas de polvo se depositan sobre la cuenca del Amazonas cada año.

La Amazonia se sostiene gracias al desierto del Sahara

La medición se pudo realizar gracias al satélite de observación atmosférica Calipso, de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA), mediante un seguimiento desde el 2007 y con el uso de imágenes en 3D. Con esta cantidad, indica la agencia, se podrían llenar 104.908 camiones tipo tráiler.

“Este es un mundo pequeño y todos estamos conectados entre sí”, afirma el experto y no se equivoca. El agua que da vida a la selva, también lava su suelo y le quita el fósforo. Por eso, la superficie amazónica se vuelve pobre en fósforo y necesita un abono natural. Este llega luego de viajar más de 3.500 kilómetros.

NUTRE A SU PASO

Parte de este polvo alimenta también el fitoplancton del Océano Atlántico.

Aquí un vídeo: