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Kirchnerismo ¿fin de ciclo?

Kirchnerismo ¿fin de ciclo?

En estos días post electorales, mucho se ha dicho y se ha conjeturado sobre los resultados de estas elecciones.

Sobre todo después de la sorpresiva derrota del partido oficialista en la pcia de Bs As. lo cual fue una cachetada para el partido que gobernó durante casi 30 años el territorio bonaerense.

El candidato a gobernador de la provincia por el Frente para la Victoria (FPV), Anibal Fernandez, hombre del “riñon” kirchnerista, actual jefe de gabinete, que si bien contaba con el apoyo de la militancia (agrupación la Cámpora), fue cuestionado, no solo por algunos medios, sino también desde su propio partido. Una de las cosas que debilitó a Fernandez fue la interna (muy virulenta por cierto) donde su contrincante, Julian Dominguez, se encargó de instalar la sospecha que el propio Fernandez tenía conocimiento de ciertos movimientos de grupos criminales ligados al narcotráfico y no actuaba al respecto, eso se instaló rápidamente en la sociedad y cierto o no, marcó un punto sin retorno para el candidato ganador de la interna. Luego Dominguez reconocería su error, aunque ya tarde para remediarlo.

Luego en un intento de interna (que no llegó a concretarse) para candidato a presidente, surgen dos nombres a enfrentarse, por un lado Florencio Randazzo, otro hombre del kirchnerismo mas puro, ministro del interior y transporte y por el otro el actual gobernador de la pcia. Daniel Scioli, un hombre que va por el segundo período de mandato, sin grandes novedades ni cambios significativos y con una linea de pensamiento mas conservadora y alejada de la línea del proyecto oficialista.

Los enfrentamientos por el manejo del presupuesto provincial, la diferencia en el manejo de las políticas de seguridad, hasta la conformación de su propio movimiento de militantes sciolistas (hecho fallido, por cierto) más otros pases de factura por parte del gobernador hacia el poder ejecutivo nacional no hicieron mas que dañar la ya frágil relación que había entre estos.

Aún así desde el ejecutivo desecharon la idea de la interna y contra toda lógica, le pidieron a Randazzo que de un paso al costado, ya que aparentemente no llegaba con los números y pusieron como candidato a Scioli, eso si, con un vice elegido desde el kirchnerismo y con linea directa a Cristina y sus mas fieles allegados.

Así se conformó un combo perfecto… Para no ganar,pero hábilmente tampoco hacerse cargo de la derrota.

Así se presentó el candidato a presidente Daniel Scioli, con poco o nulo apoyo de la mayoría del partido que representa, cuestionado por la sociedad con una gestión pobre y mas efectista que efectiva y nombrando un gabinete, hasta el momento, no muy diferente en lineamiento económico a su rival directo, la alianza cambiemos con Mauricio Macri al frente.

Por otro lado Anibal Fernandez, si con apoyo del partido, pero sin tanto compromiso, también sintió el peso de las denuncias mediáticas y se podría decir que le hicieron pagar el pato de la mala gestión de su antecesor. Pero…es una derrota para el oficialismo realmente?

Me explico, el próximo presidente va a tener una gestión por lo menos complicada, con una inflación del casi 30% anual, una caída de las reservas nacionales, una industria acorralada entre la falta de insumos por las restricciones a la importación y la inconveniente exportación a un tipo de cambio desfasado.

El próximo gobierno va a tener que ajustar, si, una palabra que es considerada casi un insulto en el actual gobierno, pero es algo inevitable para retomar las riendas de la economía.

Quizás el ajuste de Scioli no será el mismo que el de Macri, aunque sus asesores económicos comparten la misma visión.

Haciendo un paralelismo deportivo, no sería raro ver al kirchnerismo en estos próximos cuatro años mirar el partido desde afuera, arrojando de vez en cuando alguna piedra a la cancha para parar el partido, tratando de sacar alguna ventaja, mientras prepara su retorno triunfal de la mano de alguna figura representativa y con llegada popular, es una jugada riesgosa, pero si algo sabe hacer el justicialismo es mover las piezas desde afuera, inclinando en campo de juego a su favor.

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