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Jóvenes toman el Viagra sin necesidad

Jóvenes toman el Viagra sin necesidad

“Esa pastillita del amor, la azul, me llevó hasta las nubes”. Así resume Carlos su primera experiencia con la Viagra. No la necesitaba, tiene 18 años, pero lo hizo motivado por sus amigos que le contaron lo bien que se siente y lo placentero que es para las chicas.





El joven asegura que esa noche fue la primera de muchas; estaba en una rumba y, entre coqueteo y coqueteo, se dio el momento. “Me fue muy bien y quedé como un príncipe con la niña, pero me asustó que al terminar sentía mucho calor en la cara y mi corazón palpitaba con tal rapidez que lo sentía retumbar en mi cabeza”.





Este uso no es nuevo. Así lo expone el urólogo Roberto Iván Giraldo, quien alerta a los jóvenes sobre el consumo del medicamento. “Ellos no lo necesitan; por su edad, no padecen de disfunción eréctil y tampoco tienen una comorbilidad evidente que les impida tener una erección placentera”.

La comorbilidad se refiere a enfermedades como la hipertensión, la diabetes, los problemas coronarios, la hipercolesterolemia y las neuropatías que sí afectan el desempeño sexual.





Además, explica, no les genera ningún beneficio, y su erección, de por sí ya es buena. “La droga es excelente para aquellos pacientes mayores de 50 años que padecen algún grado de disfunción eréctil”, aclara.





ESCOLARES Y UNIVERSITARIOS

Al psicólogo Juan Carlos Salazar también le preocupa el consumo de Viagra en escolares y universitarios. “Es una moda”, afirma y aunque no la necesitan “prima el deseo de una erección más prolongada, lo que les da, según ellos, mayor felicidad y, a la vez, satisfacción de pareja”.





Estos jóvenes, dice el psicólogo, aducen que la ingieren motivados por los amigos, porque no quieren fallar; con ello demuestran que son grandes machos y buenos amantes, lo que les genera más seguridad. Es el caso de Luis, de 19 años, quien indica que pese a no sufrir problemas para tener relaciones sexuales, prefiere blindarse usando una pasta de Sildenafil (genérico del Viagra). “Es mejor usarlo para no quedar mal. Esto me permite tener dos o tres relaciones seguidas, aunque luego se me sube el calor a la cabeza y me duele”.

Muchos jóvenes, como Luis, usan las pastillas para probar, pero se les ha vuelto costumbre. “Con la novia se puede obviar, pues si hay algún problema ella entenderá si acaso no funciono. Pero si resulta otra nena en una fiesta sí toca tomarla para no quedar mal y que salga a rajar de uno. No aguanta”.

“En las fiestas se plantean retos: ‘a que no eres capaz de…’, ‘te presto mi novia’, ‘juguemos a la ruleta…’, etc. Se aventuran en situaciones que los ponen con la adrenalina en el techo”, asegura el psicólogo. Agrega que los jóvenes de hoy están perdiendo el erotismo, la sensualidad, la afectividad y la ternura en las relaciones.





Sin embargo, algunos como Mao, con la primera vez que la toman ya no quieren saber más del tema. “Apenas comenzaba la universidad y por simple curiosidad tomé una pastilla, esto me aceleró el corazón, me dio un gran dolor de cabeza y mi pene se puso tan duro que casi no aguanto el dolor, es una experiencia que no quiero repetir”.

MEZCLA

Esta situación se torna cada vez más grave. El urólogo advierte que se ha vuelto común que los jóvenes ingieran este medicamento bajo el efecto o mezclado con otras sustancias. “Las psicoactivas les produce una hiperestimulación de todos los sentidos, sobre todo del cerebro, inclusive citan orgasmos mentales, pero también los deprime y en esa fase los chicos no funcionan, están llevados. Es cuando los comerciantes de fármacos aparecen y les mezclan vasoactivos sintéticos orales”.

Agrega Giraldo que la mezcla con anfetaminas o licor bloquea otras enzimas que intervienen en la parte muscular, visual y vascular, lo que les produce una vasodilatación sanguínea. Como también el alcohol es vasodilatador cerebral, cardíaco y periférico se potencializan ambos efectos y puede producir cefaleas intensas, taquicardia, baja de presión, todo lo anterior porque se incrementa el efecto vasodilatador mínimo que poseen las arterias junto con el alcohol.

Aunque el efecto es pasajero, entre cuatro a cinco horas de haber sido ingeridos, también depende de la cantidad. “Ya no se meten 50 miligramos, sino dos o tres pepas juntas lo que provoca efectos vasodilatadores severos”.

Este no es el único medio para conseguirlas; el problema es que este medicamento es de venta libre y se puede comprar sin prescripción médica.

LA PATRIA visitó 10 droguerías de la ciudad y logró establecer que ya no son los adultos los únicos que adquieren el Viagra y alguno de sus genéricos, hay jóvenes hasta de 15 años que preguntan por ellos, pero el promedio de edad que más la compra está entre 18 y 25 años. Según relatan, su venta se incrementa de jueves a domingo y por lo regular casi siempre compran la más barata. Hasta en estanquillos la venden.

Reitera el urólogo que en los jóvenes estos medicamentos solo actúan como placebo, ya que biológica y orgánicamente no los necesitan.

EFECTOS

Sobre los efectos, es mucho lo que se dice. Aparte de prolongar la erección, los vasoactivos como el Viagra o sus genéricos produce en los adolescentes aumento de la congestión nasal, cefalea, visión borrosa, enrojecimiento del rostro y otras reacciones adversas innecesarias.





No obstante, hay un porcentaje de personas que con estas drogas puede padecer priapismo, es decir una erección mantenida y dolorosa, y otros, sobre todo en los hombres negros, pueden padecer daño en sus glóbulos rojos.

Aunque el efecto de la pastilla en la primera fase, según los pacientes, es muy buena, el urólogo Giraldo asegura que en la medida en que aumenta la distensión de los cuerpos cavernosos en el pene, llega un momento en que hay tanta sangre que la albúmina comprime el aporte sanguíneo arterial y puede haber trastornos de oxigenación, fibrosis y hasta necrosis.

El tratamiento, según Giraldo, es a base de inyecciones para derribar el priapismo, inclusive hay que hacer cirugías de drenaje para extraer los coágulos que quedan dentro y, como consecuencia, casi todos quedan con grandes pérdidas de la erección. “En conclusión, pasan de tenerlo todo a no tener nada”, asegura Giraldo.

DESEMPEÑO Y DISFUNCIÓN

Adriana Arcila Rivera, máster en terapia sexual y docente de la Universidad de Caldas, asegura que el uso de estos vasodilatadores orales en los jóvenes puede estar motivado por ese afán de experiencias y de sentir cosas nuevas. No obstante, aclara que puede pasar que la ansiedad frente al desempeño sexual les genere un proceso de vasoconstricción que impide que logren erecciones o cuando ya la tienen, la pierdan debido a la ansiedad y a la angustia.





“Es en estos casos que ellos acuden al Viagra y, aunque en ocasiones funciona y recuperan la confianza, esto les puede generar dependencia, porque van a estar requiriendo del medicamento para un buen funcionamiento”.





Para Arcila hay otros muchachos que ni aún tomando estas pastillas logran erecciones, lo que les ocasiona malestar, inseguridad y en ocasiones llegan a sentirse tan mal que consideran hasta quitarse la vida. “Un joven comenta que si no va a poder funcionar como hombre, qué sentido tiene la vida”.





Otro problema que los motiva a apoyarse en las pastillas es la disfunción eréctil a edades muy tempranas, pero el tratamiento no es ese, asegura Arcila, “lo que requieren es una psicoterapia para identificar lo que genera la dificultad”.





QUIEREN CANTIDAD

Esta época, según la sexóloga Arcila, ha privilegiado la cantidad sobre la calidad y ha estimulado una sexualidad mecánica, de resultados, de orgasmos y de éxtasis. Atrás ha quedado un contexto de respeto y amor, de valoración por la persona misma y por su compañero o compañera.





“El sexo no es para tener orgasmos, si la cosa fuera así, la gente solita aprendería a estimularse; el sexo es una experiencia de encuentro, de ternura, afecto y cariño; por lo tanto, un sexo centrado en las cantidades termina siendo insatisfactorio”.





Agrega que hombres y mujeres tienen un gran desconocimiento de lo que es la sexualidad y están muy influenciados por patrones como “úsese y deséchese”, y en ese sentido no ven mal esas “ayuditas”.





Para Arcila, la realidad es que los educadores y padres están compitiendo contra las redes sociales donde hay cantidad de conceptos equivocados. Es una visión descontextualizada, aunque pasado el tiempo muchos se dan cuenta de que por encima de la cantidad está la calidad.





En conclusión, jóvenes, cuidado con creer que la pastilla azul los lleva a las nubes porque los puede dejar en el infierno.

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