Facebook Twitter RSS Reset

John Williams es el último compositor clásico que queda

John Williams es el último compositor clásico que queda en Hollywood
John Williams es el último compositor clásico que queda
John Williams es el responsable de llevarnos al cine sin abrir los ojos y, aunque algunos no recuerden su nombre o no lo relacionen con sus obras, es fácil conectar y establecer un vínculo con sus composiciones más exitosas. Muchos son los que se han sumergido en el famoso motivo de Tiburón, dirigida por Steven Spielberg, o la gloriosa saga de Star Wars, o la energética melodía de Indiana Jones. De un modo u otro, todos conocemos a Williams.Es difícil hablar de alguien como es John Williams, ya que son más de cinco décadas en el mundo de la música de orquesta, sinfónica y cinematográfica y definirle es un complejo y engorroso trabajo. Pero Andrés Valverde, pianista y compositor sevillano, lo ha sintetizado a la perfección en John Williams: vida y obra, primera biografía existente sobre esta “leyenda viva”. “Es un compositor contemporáneo de los más importantes que existen en la actualidad y que, por suerte, sigue vivo. En el cine, es el último clásico que queda en Hollywood, el último de la vieja escuela, porque todos los compositores anteriores han fallecido”, cuenta Valverde y continúa explicando todas las hazañas artísticas de Williams, que ha realizado en su larga trayectoria. Andrés tiene pensado lanzar próximamente otro nuevo ejemplar sobre el músico, pero esta vez centrándose en la composición de la extensa saga de Star Wars, “escribiendo desde el punto de vista de un músico, no de un experto en cine”. Williams nació en Flushing, en Queens (Nueva York), en 1932. Johnny Williams, su padre, fue un famoso baterista de jazz y el que empujó al pequeño a educarse en un ambiente rodeado de sonoridad. Ya a los cinco años ingresó en una escuela de música en Nueva York donde dio rienda suelta a sus habilidades tempranas como músico. Un punto de inflexión claro para embarcarse en el gran mundo de la composición cinematográfica fue gracias al quinteto de su padre, Raymond Scott Quintet, a quienes acompañó al 20th Century Fox Scoring Stage para grabar una composición para un filme: fue un hito en su vida a la hora de decidir a lo que realmente se quería dedicar. Pasó por el clarinete, la trompeta, el trombón y la percusión, entre otros instrumentos, pero decidió aferrarse a la musicalidad del piano. Comenzó componiendo alguna Sonata para piano o un Quinteto de vientos en 1952, haciendo arreglos u orquestar música de otros compositores conocidos en los años 50. Y así comenzó todo.Estas Navidades, como sucedió el año pasado con el homenaje a John Williams en el Teatro de la Zarzuela, se vuelve a repetir otro concierto en honor al compositor que ha puesto la música a las estrellas, pero esta vez en el Teatro Real de Madrid. El 25 de diciembre hay una cita con la música del icono del cine y de la música materializada por la Barbieri Symphony Orchestra, dirigida por el joven Lucas Vidal y acompañada por artistas reconocidos como la violinista Leticia Moreno, Lourdes Hernández (Russian Red) o el pianista Jerónimo Messo, entre otros. “La película que más me marcó en mi infancia fue E.T”, anuncia Lucas Vidal, que tiene a sus espaldas más de 18 películas realizadas en Europa y Hollywood y que entre sus trabajos más recientes se encuentra su nominación al Goya por la música original de Nadie quiere la noche y a mejor canción original por Palmeras en la nieve. “Para mi representa una figura insuperable, representa genialidad en estado puro. Tiene muchísima importancia y a la hora de trabajar con directores de cine, salen piezas que no se pasan de moda. Para mí es un referente absoluto y, en parte, quise estudiar lo que hice por él”.
“Un genio”
Leticia Moreno está aclamada internacionalmente por su musicalidad y expresividad y es una artista exclusiva de Deutsche Grammophon. “Me llama la atención que John tenga especial devoción por el violín; ha realizado algunas grabaciones de sonatas para guitarra y violín con Isaac Perman. A raíz de esta amistad compone muchas obras para violín y trata este instrumento de una manera muy especial por el lirismo con el que dota todas las melodías y el virtuosismo que intercala entre todos esos momentos”. “Es un compositor que ha estado presente durante tantos años y tiene un dominio absoluto de los colores, los timbres, no solamente de mi instrumento sino todos como orquesta”, continúa Moreno que, entre sus próximos trabajos están los debuts en el Kennedy Center de Washington con la National Symphony Orchestra y C. Eschenbach. Otra de las artistas invitadas al concierto de Navidad de este año es la cantante de ‘indie’ Russian Red, que afirma que, gracias a esta oportunidad, ha conocido más de cerca al compositor le conmueve mucho su impacto colectivo. “Para mi es un genio. La lista de Schindler, por su temática y la emoción de la banda sonora me marcó mucho más en comparación con otras”.Antes de la célebre melodía de Star Wars, que realizó en 1977, ya era conocido por la música de Tiburón en 1975. “Los inicios de su popularidad empezaron con Spielberg”, sostiene Valverde que habla de un gran binomio Spielberg-Williams donde no sólo mantienen una carrera profesional sino una gran amistad que no se desgasta por los años. De esa unión nació la poco sonada Always en 1989, que no tendrá tanto éxito como otros filmes, como Indiana Jones, E.T o la obra para saxofón alto y orquesta en Atrápame si puedes. Su música siempre ha sido directa y él sostiene una gran capacidad para describir las ideas de los directores con los que ha trabajado como, por ejemplo, con George Lucas o el estadounidense Richard Donner en Superman, Chris Columbus con la saga de Harry Potter. “Desde la colaboración con Steven Spielberg en 1972 hasta hoy, es uno de los binomios más sólidos y más importantes de la historia, aunque también esta su colaboración con George Lucas que, gracias a eso, la saga de Star Wars no sería tan importante sino fuera por su música” apunta Andrés.Influenciado por los compositores ingleses de finales del XIX y principios del XX y la vertiente norteamericana, podría decirse, en palabras de Valverde, que “es una continuación de Aaron Copland”. No hay que olvidar que sus melodías han ido creciendo con nosotros y que vivirán eternamente gracias a su acompañamiento a exitosas obras cinematográficas. “Que la música esté presente en el cine como fenómeno cultural de masas es importantísimo y la figura de John Williams es crucial porque su música cumple el objetivo. Sus creaciones se han convertido en un himno y esto no hubiera sido posible sin alguien como Williams que ha sido capaz de crear temas que son reconocibles por todo el mundo. Es un compositor completo, compone muy bien y esto es bueno para la música, que el referente sea de calidad”, sentencia Pablo Heras-Casado, que actualmente ejerce de director invitado en el Teatro Real de Madrid y principal de la Orchestra of St. Luke’s de Nueva York desde 2011.